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EXPOSICIONES

La fotografía más crítica toma la Tàpies

La fundación centra el programa del 2017 en la imagen con muestras de Allan Sekula, Susan Meiselas y Oriol Vilanova

NATÀLIA FARRÉ / BARCELONA

Working (Santos), de la serie Ship of fools de Allan Sekula. 

Working (Santos), de la serie Ship of fools de Allan Sekula.  / ALLAN SEKULA

Es una cuestión de oportunidad, no de voluntad. Así justifica el director de la Fundació Tàpies, Carles Guerra, una temporada, la próxima, focalizada en la fotografía, con Allan Sekula y Susan Meiselas como protagonistas. Además de Tàpies, por supuesto. Pues la fundación tiene entre sus objetivos velar por la obra y la figura del pintor matérico, aunque lo hace desde un modelo dialógico, es decir, la figura de Tàpies siempre se confronta con el trabajo de otros artistas de la segunda mitad del siglo XX. Así, junto con las muestras de los dos fotógrafos norteamericanos, y una tercera del catalán Oriol Vilanova, el programa para el 2017 contará también con dos exposiciones con piezas de la colección del centro firmadas por Tàpies: una centrada en los objetos y otra, en su periodo surrealista.

'At first sight', de Oriol Vilanova. 

Exponer el mismo año a Sekula y Meiselas obedece a la oportunidad pero además se inserta perfectamente en la filosofía de la institución: "Sobre todo porque son dos autores que pertenecen a la modernidad crítica, y estos son los creadores que necesitamos para apoyar una figura como la de Tàpies", apunta Guerra. Un artista "emblema de cómo en condiciones políticas adversas se genera modernidad", apunta el director, y un artista cuyo estudio "decae" y que hay que "repensar y reposicionar".  Para ello, para "darle la presencia que se merece y que había tenido en el pasado", la fundación empezará este año a trabajar de cara al centenario del nacimiento del pintor, en el 2023, con un programa que recupere a Tàpies como figura clave en la creación de su época. Eso y pergeñar planes para aumentar los recursos económicos del centro: el presupuesto para el 2007 (1’7 millones de euros, de ellos 950.000 euros aportados por la administración) es insuficiente para mantener la fundación; y para incrementar el público local (actualmente el 18% del total).

LOS EFECTOS DE LA GLOBALIZACIÓN

Los primeros en debutar, en febrero, serán Vilanova y Tàpies, este último con un conjunto de piezas centradas en los objetos. Los objetos, junto con las postales, comprados en los mercados de segunda mano los domingos, de ahí el título de la muestra: 'Domingo', son también los protagonistas del trabajo de Vilanova. Su archivo, inmenso y aún en construcción, no tiene como fin despertar la nostalgia de un pasado perdido sino más bien hacer reflexionar sobre "un nuevo coleccionismo, una nueva economía de las imágenes e incluso repensar el valor que se da a las obras de arte de los museos", a juicio de Guerra. En la globalización y sus efectos se centra la obra de Sekula, que se expondrá a partir de junio.

SUSAN MEISELAS

Máscara tradicional utilizada durante la rebelión contra Somoza en Nicaragua (1978).

'Sísifo colectivo' será la primera presentación monográfica en España del estadounidense, y reunirá cuatro de los siete capítulos de 'Fish story', una serie canónica, clásica y de las primeras que realizaron una mirada crítica a la globalización.  El trabajo, realizado en puertos de todo el mundo, muestra como el fenómeno tiene dos caras: la de progreso y eficiencia, y otra menos amable que es la de los buques de carga, o lo que es lo mismo, la nueva logística del 'container' que implica una fuerza de trabajo precarizada que permanece opaca a la vista. Algo que se relaciona muy bien con Barcelona, una ciudad marcada por el impacto de la nueva economía marítima y donde la vieja queda como una reliquia, como algo simbólico pero apartado, marginado, ignorado y exiliado de la ciudad. Ahí está la Barceloneta. Para evidenciar la situación, la muestra tendrá una extensión en la playa, en forma de debates, que liderará el colectivo Opavivará! Los trabajos 'Ship of fools' y 'The docker's museum', también relacionados con el mar, el primero con lo que queda de los sindicatos y el segundo con la época dorada del comercio, completarán la exposición.

CADA CONFLICTO SU DISPOSITIVO

Octubre será el momento del Tàpies surrealista y de Susan Meiselas.  Una fotoperiodista de pro, la corresponsal por excelencia de 'The New York Times' en Centroamérica, pero con una práctica llevada a los extremos, como muestra, su trabajo de 1991 en el Kurdistán iraquí. Meiselas consideró que el fotoperiodismo no bastaba para evidenciar la masacre de Anfal puesto que solo podía mostrar el asesinato de una multitud de individuos y lo acontecido iba más allá: era el asesinato de una sociedad civil constituida, el pueblo kurdo. Para mostrar esa realidad decidió recuperar la historia visual del pueblo kurdo. De manera que según la autora, cada conflicto exige un dispositivo diferente.  

"Sekula y Meiselas son fotógrafos en el sentido más ortodoxo del término pero también llevan la fotografía al límite. Vivimos la época del fotocapitalismo: todos somos fotógrafos y todos nos comunicamos a través de la fotografía pero es necesario mirar sus usos críticos de finales del XX para entender esta relevancia", concluye Guerra.