20 sep 2020

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MUESTRA hasta el 29 de enero

Del Neolítico a Dalí, 11.000 años de cerámica

El Museu del Disseny expone 300 singulares piezas de uso doméstico y arquitectónico

Anna Abella

Relieve con león, símbolo de la diosa Ishtar, de la guerra y el deseo, de la vía procesional de Babilonia (hoy Irak), hacia el 575 aC., procedente del museo Staatliche de Berlín y que forma parte de la exposición del Museu del Disseny.  / STAATLICHE MUSEUM / OLAF M. TEBMER

Relieve con león, símbolo de la diosa Ishtar, de la guerra y el deseo, de la vía procesional de Babilonia (hoy Irak), hacia el 575 aC., procedente del museo Staatliche de Berlín y que forma parte de la exposición del Museu del Disseny. 
Cono de terracota de Mesopotamia, del 2.120 aC., procedente del templo de Ningursu, dios protector de la ciudad, que forma parte de la exposicón del Museu del Disseny.  

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Probablemente es uno de los primeros ladrillos de la historia, de adobe, hecho a mano. Tiene más de 11.000 años y proviene de Jericó, en Palestina. Pulgares humanos moldearon los surcos que una vez rellenos de mortero de arcilla permitían unirlo al resto. Es una de las piezas más antiguas de las 300 que reúne la singular exposición 'De obra. Cerámica aplicada a la arquitectura', que hasta el 29 de enero acoge el Museu del Disseny de Barcelona y en la que pueden verse desde azulejos de Dalí y Picasso a objetos históricos de la cultura mesopotámica

Coincidiendo con el 47º Congreso de la Academia Internacional de Cerámica, la muestra transita, desde la antigüedad hasta hoy, por los usos más comunes de este material en la construcción en el Mediterráneo, con piezas que son testimonio de edificios muchos hoy desaparecidos y que, señala su comisario, el arquitecto Pedro Azara, evocan la presencia humana en la tierra y el paso del tiempo. Especialmente conmovedora es una canalización de terracota del siglo 6 aC. que alimentaba de agua a Atenas y que fue reutilizada como tumba de un niño y que conserva su ajuar funerario.

ASHMOLEAN MUSEUM DE OXFORD 

Uno de los primeros ladrillos de la historia, de adobe, procedente de Jericó (Palestina), hacia el 12.000 aC.

CONTRA EL MAL DE OJO

Con particular protagonismo de la simbología, los mitos y la magia como antídoto de los malos espíritus y el mal de ojo, la exposición destaca conos de terracota -como uno expuesto de la Mesopotamia del 2.120 aC., del templo del dios Ningursu en Lagash, hoy Irak- que se colocaban entre las paredes, en los cimientos o bajo los suelos y llevaban inscrito el nombre de quien ordenó la construcción, el rito fundacional seguido, las pregarias en honor de los dioses a los que se pedía protección y las maldiciones contra aquel que osara destruir la casa. 

RMN LOUVRE / CHRISTIAN LARRIEU

Maqueta de una torre de terracota de Siria, del siglo XIII-XII aC., cedida por el Louvre. 

Aquella y otras culturas como la ibérica y la etrusca creían que poderes sobrenaturales habían inspirado los planos de las edificaciones que dibujaban en tabletas de arcilla. También realizaban maquetas -como una impactante torre de terracota de la Siria del siglo XIII-XII aC.-, que representaban la casa de los ancestros o se utilizaban para uso votivo y funerario, a modo de capillas domésticas o para contener en las tumbas las cenizas y el espíritu del difunto: eran “casas del alma”.  

Frente a una colección de figuras de la Górgona, el monstruo de tres cabezas que presidía muchas cornisas y cuya mirada petrificaba a aquel que llegara con malas intenciones, destacan dos grandes piezas. Se trata de un plafón vidriado con un arquero de la guardia real de Darío I del palacio persa de Susa (522-486 aC.), procedente del Louvre y de un icónico león (símbolo de la diosa protectora Ishtar, de la guerra y el deseo) de la vía procesional de Babilonia (del 575 aC.), cedido por el Museo Staatliche de Berlín.

Un 'socarrat' del siglo XV, de Paterna, con un animal fantástico alado.

GUILLEM FERNANDEZ-HUERTA

Baldosa de Dalí de una serie que realizó en 1954.

También para la protección de las casas y sus habitantes se insertaban entre las vigas de madera en el siglo XV, en Catalunya, Aragón y Valencia, los 'socarrats', gruesas placas de terracota ornamentada, por ejemplo, con un animal fantástico alado, símbolo de la fertilidad y la buena suerte, o un toro, símbolo de fuerza.  

Todas las piezas antiguas comparten protagonismo con muestras más modernas del uso de la cerámica que cautivó y sigue haciéndolo a artistas como Picasso, Miró, Dalí, Chillida, Barceló, Perejaume, Subirachs, Frederic Amat, Llorenç Artigas o Antoni Tàpies. De las más recientes, los azulejos de gres esmaltado que Toni Cumella realizó para la espectacular cubierta del Mercat de Santa Caterina. “Demuestran -apunta Cumella en la presentación- que la luz es tan importante como la pieza. Nuestra percepción cambia según va variando la luz sobre ella a cada hora del día. Es una nueva dimensión en la piel de un edificio”. 

Muchas de las piezas han sido prestadas por el Louvre y por otros museos europeos de Berlín, Atenas, Roma, Oxford, Siena o Lisboa, otras son de centros de la península como la Alhambra, del fondo del Museu del Disseny y de colecciones particulares. 

LADRILLO VIVO Y VITRIFICACIÓN

La muestra empieza recordando la revolución que supuso el ladrillo, en palabras de Azara, “un material sagrado en la cultura tradicional por ser un elemento vivo, plástico, que procede de la Tierra a la que vuelve todo ser humano”. Destaca la importancia de la vitrificación, “inventada por los egipcios y que activó los sentidos por los brillos y la temperatura de los azulejos y sus composiciones e hizo los interiores más aptos para la vida”, y cierra con fotografías y vídeos que denuncian barbaridades arquitectónicas contemporáneas como las urbanizaciones de las costas mediterráneas.