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IDEAS

Yo soy el cantante

Miqui Otero

Escribir una columna en un periódico es como chutar un penalti en La Liga o cantar en una orquesta estival: todo el mundo opina que podría hacerlo mejor, pero luego hay que verse en calzones intentándolo.

Este verano, sin ir más lejos, presenciaba flemático los preparativos de la fiesta de una aldea zamorana cuando el alcalde recibió un WhatsApp. El artista que actuaba días después preguntaba por algunos detalles de la seguridad:

-Ayer me tiraron un vaso de cristal desde la cantina... -confesaba.

-Tranquilo: aquí son de plástico –lo consolaba el alcalde.

En la misma aldea, Cristina, una amiga talentosa al teclado hasta el punto de tocar un nocturno de Chopin mientras se lía un pitillo y vigila un marmitaco, me explicaba sus experiencias en orquestas, donde invirtió muchos veranos desde los 23 años. Cuando en su primer agosto montaron el escenario en un pueblo de Talavera de la Reina, no repararon en que lo habían colocado justo delante de un muro que deslindaba la plaza y una pocilga llena de cerdos. A media actuación, los árboles cabeceaban agitados por una brisa cálida, que, de paso, levantaba un olor tremebundo. Eso sucedía en el bloque de baile, así que la sección de vientos encadenó cumbias y merengues de ocho minutos cogiendo aire fétido en cada verso para soplar sus trompetas y trombones. No fue fácil.

Eso, o algo parecido, intentaba explicar Héctor Lavoe en su éxito de 1978 'El Cantante'. Si bien no había visitado Talavera de la Reina, había pasado por una depresión, por la cárcel y lo habían encontrado en un coche con sobredosis. Todo quedó muy creíble cuando Lavoe cantó: "Y nadie pregunta / si sufro si lloro / si tengo una pena / que hiere muy hondo. Yo soy el cantante / y mi negocio es cantar".

Así que me vuelco sobre el teclado después de las trompetas del primer estribillo para añadir: "Yo soy el columnista / que hoy han venido a escuchar / Lo mejor del repertorio / a ustedes voy a brindar / Y canto a la vida / de risas y penas / De momentos malos / Y de cosas buenas". Si quieren lanzar vasos, y no digo que no los merezca, les ruego que sean de plástico.  

Temas: Música

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