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DOS MESES DE EXPOSICIONES

Docfield retrata a Europa

El festival de fotoperiodismo ofrece una mirada crítica al continente a través del trabajo de 100 autores y 30 muestras

Natàlia Farré

Uno de los retratos recogidos en Lesbos, proyecto centrado en los refugiados que llegan a la isla griega. / RICARD MARTINEZ

Uno de los retratos recogidos en Lesbos, proyecto centrado en los refugiados que llegan a la isla griega.
Una de las instantáneas sobre la crisis económica griega expuesta en Hasta aquí hemos llegado.
Una de las imágenes de la muestra M, con fotografías tomadas en el metro de Járkov (antigua URSS) por Misha Pedan en 1985 y 86.
Una de las fotografías expuestas en el Docfield, festival qeu cuenta con la ayuda de la Fundació Banc Sabadell.

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"Creemos absolutamente en el valor de la fotografía documental como herramienta que nos informa, nos interroga y nos emociona". Aún más: "El trabajo de Photographic Social Vision es acercar los contenidos de la fotografía documental a la sociedad para concienciarla y ampliarle los puntos de vista". Lo afirma Silvia Omedes, directora de la institución que organiza el Docfield, el festival de fotografía documental de Barcelona, y que este año, en su cuarta edición, pretende informar, interrogar, emocionar y concienciar sobre la Europa actual: su identidad y sus valores, aunque quizá sería más acertado hablar de la pérdida de identidad y de valores. De ahí el título de la cita: 'Europe: Lost in translation', el argumento sobre el cual giran las 30 exposiciones (gratuitas) repartidas por toda la ciudad y que exhiben el trabajo de más de 100 autores, desde este jueves hasta el 19 de julio.

"La elección del tema era evidente con lo que está sucediendo en el continente", justifica la comisaria de la cita

"Es hora de hablar de nosotros", apunta Omedes. De quiénes somos, de quiénes fuimos y de quiénes queremos ser. Unos interrogantes muy adecuados para un momento como el actual, en el que todo lo que se daba por sentado en Europa -el Estado del bienestar, las fronteras abiertas y los compromisos éticos de igualdad y solidaridad- se tambalean más que nunca. "La elección del tema era evidente con lo que está sucediendo en nuestro continente: la crisis de refugiados, los escándalos financieros, los nacionalismos, el auge de las posturas de extrema derecha, la xenofobia  y, sobre todo, el creciente escepticismo hacia Europa por parte de sus ciudadanos. Estamos atravesando un momento de transformación profunda y el reto es hablar de ello: fijar un espacio de dialogo, fricción y debate acerca de lo qué puede ser Europa", justifica Natasha Christia, comisaria del festival y responsable de la elección del tema.

LA DOBLE CRISIS GRIEGA

Y en Docfield, la manera de "hablar de ello" es a través de la fotografía documental sea cual sea su formato, todos son válidos aquí. Para muestra un botón. El festival recoge el trabajo de Giovanni Troilo 'Charleroi, el corazón oscuro de Europa', un retrato de la ciudad belga como metáfora del declive del bienestar (lo que en su día fue tierra prometida es ahora decadencia) premiado con el World Press Photo del 2015 y luego expulsado por haber escenificado las imágenes y manipulado un pie de foto. "Nos interesa contar historias y hay muchas maneras de hacerlo. Además, si hablamos de pluralidad de miradas, también hemos de hablar de procesos de realización y de acercamiento a la realidad diferentes", justifica Christia, que considera el proyecto de Troilo "buenísimo". "No todo es captar el instante decisivo en el fotoperiodismo, existen trabajos, como este, de más largo recorrido", apunta.

El festival programa también talleres, visitas guiadas y proyecciones nocturnas en la calle

La de Troilo es solo una de las 30 muestras. Hay mucho más. Seba Kurtis explora en primera persona, él lo fue, la condición de inmigrante irregular, y lo hace sumergiendo los negativos en agua: metáfora de la violencia ejercida sobre el inmigrado. Dragana Jurisic documenta la desaparición de un millón y medio de yugoslavos y la aparición de nuevas identidades con la desintegración de Yugoslavia, en 1991. Myriam Meloni enfoca su cámara sobre los más de 100.000 niños moldavos obligados a crecer sin padres, unos padres desplazados a la búsqueda de trabajo. Mientras que Grecia protagoniza dos de las muestras: "Es inevitable hablar del país, por la crisis que sufre y por las grandes oleadas de refugiados atrapados en él", explica la comisaria, que es griega. En 'Hasta aquí hemos llegado', Dimitris Michalakis, Dimitris Rapakousis y Orestis Seferoglou ponen el dedo en la llaga de las políticas de austeridad y sus devastadoras secuelas que han desmantelado las infraestructuras económicas y sociales del país. Y en Lesbos se centra la obra de Alessandro Penso, con un trabajo que va más allá del sensacionalismo y que pretende combatir la deshumanización de los inmigrantes mostrando su día a día.

EN EL METRO Y EN LAS PLAZAS

Todas las muestras citadas giran alrededor de tres grandes exposiciones colectivas con título literario: 'El hombre europeo' (Jorge Semprún), 'Consideraciones de un apolítico' (Thomas Mann) y 'Mitos del futuro próximo' (J.G. Ballard). En la primera (en el Palau Robert) se cuestiona el peso del pasado y la amnesia colectiva sobre este; en la segunda (en la Nau BostiK a partir del 4 de junio) se indaga sobre el euroescepticismo y la crisis de valores; y en la última se exploran nuevos modelos de futuro, esta se inaugurará el 19 de julio en el Arts Santa Mònica. También hay exposiciones en la calle con "el objetivo es acercar el fotoperiodismo a la gente que no entra a los museos o las galerías", apunta Omedes. Son montajes alternativos en espacios poco habituales, como las estaciones de metro, en algunas lucen las instantáneas de Misha Pedan tomadas en 1985 y 86 en el suburbano de Járkov (cuando Ucrania formaba parte de la URSS); y los jardines de la UB, donde Ricard Martínez ha desplegado grandes lonas en las que juega con las primeras imágenes que sirvieron para acuñar el icono de refugiado durante la guerra civil y en el contexto de Barcelona.

Con todo, las exposiciones no son lo único que ofrece el Docfield, a las muestras les acompañan diversas actividades, como el taller familiar  de fotografía 'Estimada Europa'; las proyecciones nocturnas: los jueves, en las plazas de Can Felipa, Mañé i Flaquer, Sortidor y la plaza Major de Nou Barris; y las visitas guiadas de los martes. Todo un magma de cosas por hacer y ver que tienen un catálogo (gratuito) y una web para orientarse, y siete propuestas de ruta para recorrerse.