01 dic 2020

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HISTORIETA

Álvaro Ortiz, el morbo hecho cómic

El dibujante aragonés, nominado en Angulema por 'Murderabilia', viaja a 'La dimensión desconocida' con 'Rituales'

Anna Abella

Viñeta del cómic ’Rituales’, de Álvaro Ortiz.

Viñeta del cómic ’Rituales’, de Álvaro Ortiz.

Imágenes algo gores, de dos gatos negros comiéndose el cadáver de su dueño en el salón de casa -eso sí, dulcificadas por el característico dibujo amable de Álvaro Ortiz-, dan pie a una historia en la que el joven protagonista conoce a un colecccionista de cosas relacionadas con asesinos en serie y demás atrocidades (léase fotos de la sangrienta ‘fiesta’ de Charles Manson en casa de Sharon Tate, la colección de sierras del ‘carnicero de Milwaukee’, Jeffrey Dahmer, la jeringuilla de heroína que mató a Sid Vicious, un pene amputado de un mordisco conservado en formol, cascos de soldados con agujeros de bala…). Es ‘Murderabilia’ (Astiberri 2014), el morbo hecho cómic, por el que el autor aragonés opta, junto a 39 nominados más, a los premios del Festival de Angulema, que este jueves abre sus puertas en la localidad francesa, además de al galardón del público. 

En 'Rituales', un bien dotado ídolo fálico es el nexo de unión entre las diversas e inquietantes historias

“Casi prefiero no saber por qué nos atrae el morbo. Está ahí. No puedes evitar hurgar en él. Te llama la atención lo truculento, pero no soy de los que flipan con los asesinatos”, avisa Ortiz (Zaragoza, 1983), que ha mantenido ese tono en su reciente ‘Rituales’ (Astiberri), donde el verdadero protagonista, silencioso y letal, y nexo de unión de las distintas tramas, es un pequeño pero bien dotado ídolo fálico de aire precolombino o africano. Ya apuntaba maneras con la celebrada ‘Cenizas’, una ‘road movie’ de tres amigos que viajan con las de un colega muerto, y que dio a luz en el 2012 en la Maison des Auteurs de Angulema, gracias a la desaparecida beca Alhóndiga Bilbao.  

ENTRE 'EXPEDIENTE X', 'EL CASO' Y 'LA DIMENSIÓN DESCONOCIDA'

Ortiz ha vertido en un túrmix sus particulares dosis de ‘Expediente X', 'El Caso', 'La dimensión desconocida' y 'Cuarto milenio', en una mezcla de suspense y terror de la que surgen historias inquietantes. “Todo sale de documentales, series, programas de radio, del millón de cosas que hay en internet… Busco enganchar con algo de ‘thriller’ en historias cotidianas. Todo tiene un pie en la realidad, pero a los personajes, que son muy normales, les pasan cosas anormales e inverosímiles”. 

ANTICUARIO EN LA CALLE BANYS NOUS

En ‘Rituales’ -que surgió de la historieta ‘Derretido’, publicada en la antología ‘Panorama, que coordinó Santiago García (flamante Premio Nacional)- dos jóvenes alquilan un piso en la barcelonesa calle de Banys Nous. El piso de abajo es el almacén de un anticuario, les dicen. “Es una inquietud de la época en que estudiaba en la Escola Massana. Viví allí dos años y nunca oímos ni vimos a nadie entrar ni salir. Ni nos creímos que alguien usara un segundo sin ascensor para guardar muebles y demás”.

LOVECRAFT Y LOS PODERES CÓSMICOS

El dibujante ve la influencia clara en ‘Rituales’ de “Lovecraft, de los efectos cósmicos de algo que existe pero que no vemos y de la idea del poder e influencia de un ídolo”. Un muñequito del que fabricó dos, uno para el proyecto final de la beca en Roma donde desarrolló el cómic, y otro que se le rompió… Pero no teme su ira. Aunque entre otros finales nada deseables provoque que la gente, literalmente, se derrita. 

Fue en la capital italiana donde Ortiz estuvo a punto de aparcar ‘Rituales’ y resucitar un proyecto anterior, la biografía del pintor Caravaggio. Sin embargo, tras mucha investigación decidió abandonarla por su complejidad y porque el azar quiso que Milo Manara también la llevara al cómic (publicada en España por Norma). El resultado fue algo salomónico: acabó condensando en 10 páginas de una de las tramas del cómic su propia búsqueda de jugosa documentación de la pendenciera vida del artista italiano, en Malta y  Sicilia, y jugando con la realidad y la ficción. “Disfruto con el humor y al contar algunas cosas, como un pique entre Hitler Mussolini y la intervención de un restaurador judío, intento que el lector no sepa si son o no verdad”. El poder del creador. 

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