ENTREVISTA

Zemeckis: "El cine debe ser una mezcla de verdad y espectáculo"

El director estrena 'El desafío', que recrea el temerario paseo del funambulista Philippe Petit entre las Torres Gemelas

Robert Zemeckis.

Robert Zemeckis. / TRISTAR PICTURES

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PAZ MATA / LOS ÁNGELES

Robert Zemeckis es conocido por el espíritu quijotesco que caracteriza a sus protagonistas. Desde el Doc Brown de 'Regreso al futuro' al Chuck Nolan de 'Náufrago', pasando por Forrest Gump, sus héroes suelen ser unos soñadores que quieren compartir su sueño con el resto del mundo, aunque este a menudo no se deja convencer. Ese es también uno de los rasgos más destacados de Philippe Petit, el legendario funambulista francés Philippe Petit que alcanzó la fama planetaria con su temerario (e ilegal) paseo sobre la cuerda floja entre las dos Torres Gemelas de Nueva York, en 1974.

Una historia que Zemeckis ha llevado a la pantalla en 'The walk', película que este viernes se estrena en España con el título de 'El desafío'. Quizá todos estos personajes no sean más que un reflejo del propio cineasta, un hombre apasionado y comprometido con su arte empeñado en sacar adelante sus proyectos contra viento y marea. "Es probable que todos estos personajes estén en mi psique y haya algo de ellos en mi afán por tratar de hacer siempre algo original y al mismo tiempo entretenido", apunta el director en un encuentro celebrado horas antes del estreno del filme en Nueva York.

¿Por qué le resulta tan sugerente ese empeño por alcanzar lo imposible? ¿Se identifica con eso?

Bueno, personalmente no me parece que sea posible alcanzar lo imposible (ríe). Para mí el mensaje que encierra la película es que vale la pena tratar de convertir tus sueños en realidad. Esa es mi filosofía de vida y es por eso que me identifico con Philippe Petit, porque su sueño tenía que convertirse en realidad a toda costa, a pesar de los obstáculos que tenía delante. Creo que eso es, más o menos, lo que hacemos todos los que nos dedicamos a hacer un trabajo creativo.

Es un tema que se repite en sus películas. ¿Es consciente de ello?

Eso es algo que tengo que dejar para los historiadores de cine (ríe). Sinceramente, yo no tengo ninguna agenda en la que planeo mi trabajo y anoto qué es lo que voy a hacer próximamente. Intuyo que me atraen estas historias porque hacer algo que va más allá de tus posibilidades es algo que entretiene a cualquiera, y presentar personajes tan extraordinarios, que funcionan a un nivel muy distinto al de los demás, es lo que hace que sea tan interesante, al menos para mí.

¿Cual fue la reacción de Petit cuando le propusieron hacer la película?

Al principio le preocupaba que todo lo que se contara en la película fuera exactamente como sucedió en la realidad. Yo era el primer interesado en no defraudar a Philippe, especialmente a la hora de mostrar su paseo por la cuerda floja entre las dos torres. Por eso intervino en todo lo que supuso la recreación de ese momento.

El documental que se hizo en el 2008 sobre Petit ['Man on wire', de James Marsh] presenta simplemente al hombre; en 'El desafío', en cambio, su hazaña le otorga una condición más mítica...

François Truffaut dijo una vez que una buena película es la combinación perfecta entre la verdad y el espectáculo, y yo estoy de acuerdo con él. El cine tiene que ser una mezcla de ambas cosas, tiene que entretener al espectador y, al mismo tiempo, contarle una historia con la que se pueda sentir identificado. En el caso de esta historia, quería que el público se identificara con lo que siente Petit por dentro, esa pasión que le mueve a hacer estas cosas que para muchos supondrían una locura. Y, en mi opinión, el único modo de conseguirlo era mitificando su persona. Obviamente, Petit tiene sus defectos, pero no me parecía correcto indagar en ellos con el fin de hacerlo más humano.

¿Es justificable sacrificar la verdad en favor del drama o del espectáculo?

Creo que la verdad y la ficción pueden coexistir perfectamente. Por ejemplo, si uno quiere saber cómo se construyó la catedral de Nôtre Dame, puede ir a los archivos de Paris y mirar los planos originales, estudiar cómo se edificó cada pilar y cada bóveda o los materiales que se emplearon. Pero si lo que uno busca es una expresión más emocional de Nôtre Dame, la puede encontrar mirando un dibujo o una pintura hecha por un artista. En el cine hay que contar las historias de modo que el espectador conecte emocionalmente con ellas, y el único modo de hacerlo es dramatizando los hechos reales.

Robert Zemeckis

directo de 'el desaFÍo'

"Quería representar las Torres Gemelas a través de los ojos de Philippe Petit. [...] Para él eran como entidades vivas, uno más de sus socios en esta aventura increíble"

Tengo entendido que llevaba años queriendo llevar esta historia al cine. ¿Que le impidió hacerlo antes?

Hace 10 años adquirí los derechos de la historia de Philippe y empecé a desarrollar el proyecto, pero en ese tiempo se estaba filmando el documental [Man on wire], que se centraba más en su historia en general y en las personas que participaron en ese proyecto. Mi interés, sin embargo, era centrar la película en ese paseo entre las Torres Gemelas, el acto final de su carrera. Tuve que esperar un tiempo hasta que conté con la tecnología adecuada para hacerlo más real. Obviamente, cuando Philippe hizo lo que hizo, no podía ni imaginar que las Torres Gemelas iban desaparecer. La película ha adquirido un tinte muy distinto por ese motivo, es un homenaje a un momento trágicamente histórico para este país. Pero mi intención fue representar las torres a través de los ojos de Petit, porque siempre que hablaba con él me decía que para él eran como entidades vivas, como si fueran uno más de sus socios en esta aventura; siempre hablaba con mucho respeto de ellas y no por el hecho de que hubieran sido destruidas, sino porque sabía que no hubiera podido llevar a cabo este acto artístico sin ellas. 

¿Cuál fue el mayor desafío al que se enfrentó a la hora de contar esta historia?

Sin duda, hacer que el público se metiera en la historia cuando Philippe está en la cuerda floja, porque, ¿dónde está el drama en ver de lejos a un funambulistao? Philippe es un extraordinario contador de historias y lo más emocionante de esta era saber lo que sentía y pensaba mientras caminaba por la cuerda floja. Esa era la herramienta que yo necesitaba para involucrar al espectador. Philippe tenía que contarnos la historia y que ese relato sirviera de hilo conductor que nos llevara al momento final, cuando él mira a la cámara para dirigirse al espectador. Me pareció perfecto en esta era de las comunicaciones sociales e impersonales que vivimos.

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¿Diría que ha sido técnicamente la película más difícil de hacer de toda su filmografía?

Ha sido única, porque nunca antes había hecho un 'biopic'. No la puedo comparar con nada de lo que he hecho hasta ahora, y eso ya es en sí mismo un desafío. Técnicamente, todas mis películas anteriores me han servido para preparar esta.