Psicodélica caja de Pandora

CRÓNICA El estallido visual de 'Compra'm', del colectivo Insectotròpics, abrió Tàrrega

’Compra’m’, espectáculo multidisciplinar de Insectotròpics, inauguró anoche FiraTàrrega.

’Compra’m’, espectáculo multidisciplinar de Insectotròpics, inauguró anoche FiraTàrrega. / RAMON GABRIEL

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IMMA FERNÁNDEZ
TÀRREGA

Un viaje psicodélico por la sociedad del consumo -el Compra'm, de la compañía catalana Insectotròpics- abrió ayer el maratón de FiraTàrrega que reúne hasta el domingo a 54 compañías de ocho países (28 catalanas). Inspirado en el mito de la caja de Pandora, el espectáculo inaugural sedujo a algunos, aunque tuvo un recibimiento frío, con un explosivo mestizaje artístico de gran potencia visual. A esa fusión multidisciplinar tiende el presente y el futuro de las artes escénicas, y el exigente trabajo de Insectotròpics -colectivo barcelonés que integra a pintores, actores, músicos y videoartistas- es un notable ejemplo.

En la línea de La caputxeta galàctica con la que sorprendieron en su debut en el 2011, Compra'm (que se programa también hoy y mañana) es un puzle de imágenes, un caos alucinante que se construye frente al público. En una gran pantalla se proyecta el resultado del trabajo de los creadores -dos videoartistas, dos pintores, dos actrices y los músicos Tullis Rennie y el dúo Za!, además de figurantes a modo de coro-, ubicados en una pasarela, donde hay también una maqueta con rascacielos.

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SOBREVIVIR Y SER FELIZ / El encaje de su arte simultáneo, como un live cinema, traslada al público a ese viaje por un paisaje consumista repleto de estímulos, que se inicia con la llegada al mundo de una persona (la actriz Padi Padilla). Unas voces, las del sistema que nos guía y pierde, la tientan a abrir la caja de Pandora y se adentra así en el mundo artificial urbano, dominado por el mantra del ¡cómprame! y la venta de felicidades falsas. Durante su incursión asoman la atávica y electrónica música (con percusiones) de Za! y el personaje de una chamán (Mar Nicolás) que intentará, extrayendo de su cerebro esas voces malditas, convencerla para que retorne al buen camino; a los orígenes y la naturaleza.

Dicen los creadores que su intención no era cargarse a brochazos la deshumanizada sociedad capitalista sino reflexionar sobre cómo sobrevivir y ser feliz en este mundo que no solo vende productos, sino también ideas políticas, religiosas, filosóficas... «El nombre de Insectotròpics viene de la fusión de insecto y psicotrópicos; del deseo de picar a los espectadores y provocarles alucinaciones, un viaje psicodélico», informan los pintores IEX y XanuHoy habrá en Tàrrega decenas de trips más a otros mundos escénicos.

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