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DE LOS ESCENARIOS AL MUSEO

Coleccionistas de sonidos

Arts Santa Mònica reúne los artefactos sonoros que Cabo San Roque ha construido en los últimos 14 años

NATÀLIA FARRÉ / BARCELONA

La cobla patafísica es el nombre de la última propuesta de Cabo San Roque. Una propuesta que no tiene un escenario como epicentro sino una sala de exposiciones: la del Arts Santa Mònica. Y una propuesta que el dúo -Laia Torrents y Roger Aixut- insisten en «desvincular» de su música: «son collages mecánico-sonoros con entidad propia». Los collages a los que hacen referencia son 20 instrumentos y 30 máquinas que la pareja artística ha ido construyendo a lo largo de 14 años y que, en muchas ocasiones, ha paseado por sus conciertos, pero que ahora expone como esculturas sonoras, hasta el 12 de abril.

Artefactos creados con lámparas, peluches, latas, bidones, máquinas de escribir, pinzas de ropa, ollas, tambores de lavadora... que convenientemente ensamblados sirven para crear sonidos. Aunque no todos los objetos son útiles: «Tenemos en cuenta lo que nosotros llamamos la metafísica del objeto. El hecho de que cada objeto es único y el sonido que desprende depende de la vida que ha tenido. Una abolladura en una lata hace que esta suene diferente a otra sin abollar». Y la patafísica, la ciencia de las excepciones y de las soluciones imaginarias, es lo que les «permite convertir un váter en una campana de amplificación de una tuba». Así, con la metafísica y la patafísica por bandera Cabo San Roque busca y encuentra objetos a los que reconvertir en esculturas sonoras. O los objetos los buscan a ellos. Es el caso de la Orquestra mecànica de la França Xica, un instrumento creado a partir de una línea de producción de galletas. La fábrica propietaria de la maquinaria se puso en contacto con ellos para cedérsela, cuando la crisis les obligó a disminuir en tamaño. Con ella Cabo San Roque ha construido el instrumento más grande de los que exponen. Están también Los árboles aullaron, realizado a partir de objetos cotidianos mexicanos, y Tres tristos trons, la última de sus esculturas sonoras.

Como la 'Mona Lisa'

Todas lucen juntas en una gran instalación, que a juicio de Moisés Puente, comisario de la muestra, «recuerda los gabinetes de coleccionista», y que se puede ver y escuchar pero no manosear: «En el Louvre tampocose puede tocar la Mona Lisa». Acompañan a la muestra una serie de conciertos y cuatro invitados: Pascal Comelade, Carlos Santos, Pierre Bastien y Truna.