CITA MUSICAL ECLÉCTICA EN EL FÒRUM

Un Cruïlla BCN de récord

El cantautor hawaiano Jack Johnson, la banda de ska The Selecter y el rapero Macklemore despuntaron en la segunda jornada del festival, que cerró sus puertas con 36.000 asistentes

Un momento del concierto de The Selecter.

Un momento del concierto de The Selecter. / FERRAN SENDRA

3
Se lee en minutos
JORDI BIANCIOTTO / Barcelona

La sensación de que el Fòrum era transitado por más público que en ediciones anteriores quedó corroborada por las cifras de balance oficiales: 36.000 personas acudieron a Cruïlla BCN el viernes y el sábado (sin contar, pues, las que ayer asistieron al cierre con Zaz y Blaumut), es decir, 5.000 más que el año pasado, y muy por encima de las 22.000 del 2012. Tendencia al alza para un festival cuya segunda jornada resultó algo menos intensa que la primera en términos artísticos, y que fue encauzada por la suave brisa del hawaiano Jack Johnson.

Sus cánticos tan llenos de buenas vibraciones sumieron a la audiencia en un estado mental amable, acogedor, tenuemente luminoso, tejido con un balanceo rítmico más bien lineal. En ese repertorio sin estridencias, estribillos agradables como los de Good people If I had eyes, y la cosecha del disco que lanzó en septiembre, From here to now to you. Mientras sonaban, Johnson tuvo que competir con Joel Joan, que centró muchas miradas mientras grababa una escena con destino a su nueva serie de TV-3, El crac.

Con Falsterbo

Como hace tres años en el mismo festival, el trovador contó con dos cómplices locales, Eduard Estivill y Montse Domènech (Falsterbo), sus amigos «Eddie and Montse». Si en aquella ocasión catalanizaron parcialmente su canción Home, el sábado la elegida fue una de las nuevas, I got you, que cantaron juntos, en versión blingüe, convirtiéndola en Ja hi ets tu. Antes de cerrar su actuación, Johnson tuvo uno de los recuerdos de la noche para el fallecido Tommy Ramone, batería de Ramones, con I wanna be your boyfriend. 

En Cruïlla BCN hay pocas coincidencias horarias dolorosas, pero, en ese punto del recital, parte del público ya desfilaba hacia la actuación de The Selecter, que ofrecieron revival jamaicano y algo más en un set con contornos y fibra de fiesta tropical. Banda surgida en 1979, uno de los buques insignia del sello 2 Tone, cuenta ahora con dos supervivientes históricos, Pauline Black y Arthur Gaps Hendrickson, que hace tres años se impusieron en los tribunales a Neol Davies por el uso del nombre. Repertorio con citas a su última obra, String theory (como la estimable Secret love) pero basado en los clásicos: un Carry on bring home que pidió colaboración del público en coros y alzamiento de manos («vamos, es fácil, hasta un alemán podría hacerlo», desafió Black), el homenaje a John Barry de James Bond, su hit bautismal On the radio Too much preasure como bis.

Imelda May nos llevó a todos a los primeros tiempos del rock'n'roll con una solvente interpretación vocal y músicos concienzudos, recalando en su reciente Tribal (y en piezas impetuosas como It's good to be alive, con alma de rockabilly) y otro homenaje al malogrado Tommy Ramone. May repescó su versión de la spectoriana Baby I love you, en una emotiva versión a voz y ukelele (que constituye una licencia, ya que esa canción forma parte del álbum de Ramones End of the century, donde la batería no la tocó Tommy sino Marky Ramone).

Noticias relacionadas

Cruzando la medianoche, la estrella del hip-hop Macklemore, con camiseta del Barça, secundado por Ryan Lewis, el rapero Wanz y con bailarinas y músicos de viento y cuerda. Espectáculo y hits desde el minuto uno con Thrift shop y otros zarpazos al grammyzado The heist, como Can't hold us y el remanso sentimental de Same love, en defensa del matrimonio gay. En paralelo a esas actuaciones multitudinarias, también se llenaron otros escenarios con la copla suavemente pervertida de Maria Rodés, el sobrio rock americano de Partido y la catarsis eléctrica de Betunizer. 

Más allá de los escenarios, en las barras, colas largas, de hasta un centenar de personas, para acceder a una hamburguesa, motivo por el cual muchos optaron por abandonar durante un rato el recinto en busca de un bar cercano. Un punto que el festival debería mejorar de cara a su próxima edición.