Camp Nou 'estelat'

El 'Concert per la Llibertat' desata el clamor independentista en torno a un largo desfile artístico

El ’Concert per la Llibertat’ desató el clamor independentista en torno a un largo desfile artístico. / SERGIO LAINZ

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JORDI BIANCIOTTO / Barcelona

Sí, la intención final del Concert per la Llibertat era política, pero en el camino se trataba de llenar cuatro horas (que terminaron siendo seis) de canciones, esos vehículos manejables pero potentes y útiles para propagar mensajes y emociones. Anoche, en el Camp Nou, las hubo en grandes cantidades, siempre al servicio de un cuerpo ideológico granítico y con fecha incorporada: "El 2014, nosaltres decidim", anunció el vídeo que dio paso al espectáculo.

Lluís Llach canalizó una parte de la energía y su 'Venim del nord, venim del sud', en atrevida versión a capela, resonó como si desafiara las inercias de la historia. Le acogió la ovación de 90.000 personas que llenaron el estadio, según la organización, a cargo de Òmnium Cultural y la Assemblea Nacional Catalana (ANC).

Un público que fue tan protagonista como los artistas y que mantuvo la tensión y las banderas al viento a lo largo del dilatadísimo desfile de actuaciones. Comenzó pronto a calentar motores: los primeros gritos colectivos de "in, inde, independència" se dejaron oír a las 19.24 horas.

ESCALERAS AL CIELO

La Cobla de Cambra de Catalunya abrió con Juny, sardana de Juli Garreta, que animó a improvisar 'rotllanes' a pie de pista. La Cobla arropó al norcatalán Pascal Comelade, acompañado de Enric Casasses. Enmarcando el escenario de Lluís Danés, el bosque de escaleras apuntando al cielo, como en la canción de Led Zeppelin.

Las gradas eran un enorme tapiz de 'pachwork' con cientos, miles de retales cuatribarrados y estrellados. No habría una estelada por cabeza, pero casi, más si contamos los complementos: pañuelos, camisetas, zapatillas... Quienes no las traían de casa las habían adquirido en la feria abierta junto al Camp Nou. Las pancartas brindaban eslóganes seculares ('Freedom for Catalonia', 'Catalonia is not Spain', 'Adéu Espanya') y otros de cosecha reciente: 'Prou sacrificis de serveis públics, no a l¿ERO de TV-3'.

En la primera parte del concierto hubo parlamentos de la actriz Cristina Plazas, Matthew Tree, Ventura Pons, Anna Sahún con el poeta Pedrals... Y cambios rítmicos: del rock de Sopa de Cabra con Camins (tras la cual Gerard Quintana pidió que el sendero colectivo no sea «estret de retallades») y Projecte Mut (evocando a Uc), al himno folk de Xavier Baró con Joana Serrat (Aquesta terra, adaptación de This land is your land) y la rumba de Sabor de Gràcia. «Els gitanos catalans també tenim dret a decidir», reclamó su líder, Sicus Carbonell.

Una de las ovaciones más sonadas fue para Dyango, que cantó Boig per tu, de Sau, con Pep Sala. Yacine dio a La mauvaise réputation, de Brassens, un aire magrebí con texto franco-catalán. Más vítores para Paco Ibáñez, cálidamente acogido, más aún cuando dijo (en castellano) «quiero a Catalunya y a los catalanes por ser como son», al abordar Cómo tú, con texto de León Felipe. «Visca Catalunya eternament!», exclamó al despedirse.

Peret entró, se sentó y se dedicó a mirar, sonriente, cómo el estadio le hacía la ola. Un momento suspendido en el tiempo que rompió al declarar la jornada como «dia històric i feliç» y cantar L¿emigrant con inflexiones emotivas y matizadas ráfagas de ventilador. De ahí a una toma tuneada de Gitana hechicera con el apoyo espontáneo de 90.000 palmeros. «Ella té molt poder / Catalunya és poderosa...»

COMPLICIDAD VALENCIANA

Los mensajes idealistas corrieron de la mano del Grup de Folk (Vull ser lliure) y Jordi Batiste con Meritxell Gené (Escolta-ho en el vent), y Joan Isaac rescató A Margalida a dúo con Joan Amèric, que aseguró que «el País Valencià també està ací». Pau Alabajos también miró al sur, junto a Cesk Freixas, citando a Ovidi Montllor y cantando un encendido Al vent, de Raimon.

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Un tramo multilingüe nos llevó del canto gallego de Mercedes Peón («¡esto es normal!», repitió de cara a las gradas, exclamación que contrastaba con su cara atónita) al inglés del alemán Theo con su adaptación de Louisiana 1927, de Randy Newman (retitulada Catalonia), y de ahí a un trepidante Fermín Muguruza, en euskera, con 'Gora Herria' a ritmo jamaicano. Una álgida Maria del Mar Bonet con 'Què volen aquesta gent?' y celebradas incursiones instrumentales de la Dharma y Carles Santos.

El mosaico con la leyenda 'Freedom for Catalonia' fue el pórtico del tramo dedicado al repertorio de Llach, que abrió él mismo con su desnudo 'Venim del nord, venim del sud'. Luego, ya con la OBC en sus puestos, un recorrido por su obra rico en acentos, con el lirismo de Lídia Pujol ('País petit'), la crudeza de Miquel Gil ('El jorn dels miserables') y el toque aventurero de Franca Masu ('Maremar'). La sorpresa llegó cuando Llach abordó 'Un núvol blanc', dedicada a los que ya no están con nosotros, sobre el manto de la OBC, a la que se unió el Orfeó Català en la severa 'Campanades a morts'. Rumbo a un crescendo a través de 'I si canto trist' (Quintana), 'Viatge a Itaca' (Cris Juanico) y un 'L¿estaca' al que se sumó Ramoncín. Trayecto final en 'Tossudament alçats', con canto colectivo ante un Camp Nou que no desfallecía. Clímax de una noche de emociones y desafíos.