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FESTIVAL DE CINE ESPAÑOL

Un jeta inmaduro

Eduard Fernández emociona en Málaga con 'Todas las mujeres', retrato de un jeta inmaduro que firma el director Mariano Barroso

OLGA PEREDA
MÁLAGA

Si la película que ayer se presentó en el Festival de Málaga compitiera en la sección oficial, ya teníamos ganadora de la Biznaga de Oro. Y para decidir eso no hace falta esperar al sábado, día en el que el certamen bajará el telón. Ninguna de las historias que todavía nos quedan por ver (ni las que hemos visto) superan a Todas las mujeres, cinta casi teatral donde Mariano Barroso recurre a su actor fetiche, Eduard Fernández, para contar la poliédrica personalidad de un jeta inmaduro, fracasado y egoísta. Su inmenso trabajo actoral hace que el público se olvide del patetismo del protagonista y le invada la empatía. Cuando a Barroso le preguntaron por qué escogió al actor catalán la respuesta fue otra pregunta: «¿Y quién si no?» Fue el director barcelonés precisamente el que descubrió para el cine a Fernández, que venía del mundo del teatro. Lo hizo en Los lobos de Washington (1999) y repitió en Hormigas en la boca (2005).

Todas las mujeres no compite, como decíamos, por la Biznaga. El equipo de la película parece que así lo ha querido (no quedó muy claro). En todo caso, estar en Málaga es el resultado de un periplo, que empezó cuando Barroso ideó la película y, en lugar de un filme al uso, terminó realizando una serie de seis capítulos para el canal de televisión de pago TNT (Turner). Una vez emitida, Barroso la convirtió en lo que siempre soñó: una película.

No hay fuegos artificiales en Todas las mujeres. Hay una sola localización (una casa de campo) y seis actrices que acompañan al protagonista, un miserable que se ha metido en un lío tremendo tras un robo y al que solo le interesa sacar tajada de cada una de ellas: su mujer, su amante, su exnovia, su cuñada, su madre y, por último, su terapeuta. Llena de acertadísimas gotas de humor, la cinta todavía no tiene distribución para estrenarse en salas comerciales, pero dado el descomunal aplauso que se llevó ayer en el Teatro Cervantes no se tardará en firmar un acuerdo. Eso sí, no será con Alta Films, distribuidora que acaba de anunciar su cierre y que se ha hecho cargo de casi toda la filmografía de Barroso.

A la hora de analizar al miserable y al mismo tiempo entrañable protagonista, el director aseguró que se trata de un hombre que practica el deporte nacional: echar la culpa a otro de lo que le sucede. «Él no está bien, pero busca excusas fuera porque es incapaz de sentarse a solas y en silencio para saber de verdad qué le pasa. Es un hombre con la autoestima lesionada a quien, evidentemente, le falta alguien a su lado», añadió Fernández, que, una vez digerido el emocionado aplauso de la prensa, pidió a los reporteros escribir mucho (y bien) de la película. Es la manera, añadió, de que los distribuidores se den cuenta de la importancia de hacerla llegar al público. Puede que el filme sea pequeñito, pero además de ser visto merece otras cosas. Por ejemplo, estar en los Goya. Su brillantez recuerda a una de los grandes títulos del año pasado: Una pistola en cada mano (Cesc Gay), que merecía muchos más premios y no solo el que se llevó Candela Peña.

Actrices a la altura

Fernández se basta y se sobra para sostener él solo Todas las mujeres, pero las actrices que le acompañan están a su altura: Michelle Jenner, Lucía Quintana, María Morales, Petra Martínez, Marta Larralde y Nathalie Poza. El trabajo del equipo supone una vuelta al oficio básico: hablar, interpretar un guion y conectar con el público. «Eso es algo que nunca se pasa de moda», resaltó Barroso, para quien el presupuesto no es una cuestión importante a la hora de hacer una película si uno dispone de una cámara y semejante elenco. «Vamos a seguir haciendo cine. A pesar de las agresiones y las dificultades. Teniendo una cámara, pocas cosas más se necesitan», concluyó.

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