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Ideas

El mundo antes de 'Alien'

JORDI PUNTÍ

El otro día fui al cine y pasaron el tráiler de la nueva película de Ridley Scott. Se llama Prometheus, es de ciencia-ficción y aquí no se estrenará hasta agosto. Viendo esas primeras imágenes, uno comprende enseguida que Ridley Scott vuelve al territorio fascinante y turbador de Alien, creada en 1979. Ya en casa, busqué más información y supe que el filme cuenta la historia de una nave espacial -Prometheus- que a finales del siglo XXI va en busca de una civilización alienígena. También descubrí que se trata de una precuela de Alien.

De momento -y que dure- el recurso a la precuela parece exclusivo del género fantástico. Como el eje espacio-tiempo ya está alterado de antemano, los guionistas son menos esclavos de la verosimilitud. Lo demuestran ejemplos como las tres partes previas a La guerra de las galaxiasX-Men: primera generación y, próximamente, Men in Black III, que utiliza el recurso de viajar al pasado para cambiar la historia. Antes, cuando los productores querían exprimir el éxito de una película, encargaban la secuela, le ponían el número 2 detrás del título -tipo Grease 2- y a vender entradas. A veces el éxito la convertía en una franquicia, como ocurrió con Batman o la propia Alien.

La mayoría de precuelas funcionan porque cuentan con un montón de incondicionales del primer filme, pero quizá deberíamos verlas como un síntoma de decadencia. Desde hace años, Hollywood invierte el dinero en los efectos especiales y ningunea a los guionistas. Si ahora se recurre a la prehistoria de Alien, no es por su fuerza argumental -que  la tiene-, sino por la atracción de los efectos. Sin embargo, al final sí hay un problema de coherencia. No les da ningún reparo inventar una trama anterior a Alien, pero en cambio ni se plantean filmar la película con la tecnología de 1979. El día que queramos verlas en orden cronológico, primero la precuela y luego el Alien original, nos parecerá un viaje al pasado, y no al futuro.