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EL GALARDÓN MÁS REPUTADO DEL URBANISMO

El Pritzker mira hacia China

Wang Shu gana el 'nobel' de arquitectura por su capacidad de integrar pasado y futuro

NATÀLIA FARRÉ
BARCELONA

Será porque China es una de las economías más dinámicas del mundo o porque es uno de los países donde actualmente más construyen los arquitectos de renombre (Zaha Hadid, Jacques Herzog, Rem Koolhaas, Pierre de Meuron y Norman Foster, entre otros, tienen proyectos en marcha) pero el caso es que este año el premio Pritzker, considerado el nobel de la arquitectura, ha premiado doblemente al país asiático: no solo ha galardonado a un arquitecto chino Wang Shu (Urumqi, 1963) que ha construido todos sus grandes proyectos en el país sino que la ceremonia de entrega, itinerante, se celebrará por primera vez en China, será en Pekín el 25 de mayo.

«El hecho de que se haya elegido a un arquitecto chino supone un importante paso en el reconocimiento del papel que va a jugar China en el desarrollo de los ideales arquitectónicos. Además, el éxito del urbanismo chino en las próximas décadas será importante, no ya para China, sino para el mundo entero»,  según Thomas J. Pritzker, promotor del premio. Aunque las razones que reza el acta del jurado para su elección no son tanto la nacionalidad de Wang Shu como la capacidad de su arquitectura - «atemporal, profundamente arraigada en su contexto y pese a ello universal»- para «trascender» el eterno dilema entre tradición y modernidad.

El «uso de materiales reciclados» es otro de los motivos que destaca el jurado, así como «su habilidad para trabajar proyectos de diferentes escalas». También aparece en el acta la referencia a la palabra amateur que luce en el nombre del despacho de Wang Shu-Amateur Architecture Studio-, y lo hace para resaltar que el trabajo del arquitecto laureado no es el de un aficionado sino es el de un «virtuoso». El estudio lo fundó en Hangzhou, en 1997, y el nombre es una crítica a la complicidad de muchos colegas de su país en la demolición de extensas e históricas áreas urbanas. «No debemos demoler la historia en aras del desarrollo», afirma el nuevo pritzker.

LADRILLOS Y TEJAS  / Wang Shu es coherente con sus ideas, y así, de los  edificios destruidos aprovecha muchos materiales, como los dos millones de ladrillos y tejas provenientes del derribo de casas tradicionales que utilizó para construir el Campus Xiangshan de Bellas Artes de Hangzhou, uno de sus proyectos más ambiciosos. También hay elementos reciclados en el Museo de Historia de la ciudad portuaria de Ningbo, su trabajo más conocido, y en el pabellón que diseñó para Exposición Universal de Shanghái, una de sus últimas obras.

Para Wang Shu el premio ha sido un «honor» y una «sorpresa», una sorpresa que le reportará 100.000 dólares (74.600 euros) y una medalla de bronce con una inscripción Firmitas, Utilitas, Venustas, (Firmeza, Utilidad y Belleza) el lema de Vitruvio, uno de los padres de la Arquitectura.

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