23 sep 2020

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crítica

'María y yo', diario íntimo familiar

Q. C.

María y yo no es una adaptación del cómic, que no es un cómic en el sentido ortodoxo del término, en el que Miguel Gallardo relata algunas de las experiencias con su hija autista. El filme de Félix Fernández de Castro parte de los textos e ilustraciones del libro de Gallardo para recrear con otras armas expresivas la relación entre padre e hija, el día a día durante sus vacaciones en un complejo turístico canario, intercalando declaraciones del propio Gallardo y la madre de María para completar un retrato lo más amplio y versátil posible de la niña, su entorno y el particular universo que ella misma se ha creado.

Gallardo se sitúa en primera persona. Habla, explica, participa, se relaciona con su hija y muestra los dibujos que ha realizó desde el nacimiento de María hasta un momento concreto de su existencia, de su vida compartida. Algunos de estos dibujos, que ya no son los que definieron al popular Makoki, sino que tienen un trazo bien distinto, claro y sintético, porque obedecen a otras necesidades expresivas, las de comunicarse con una niña autista, cobran vida o son recreados de la manera más fantasiosa posible; es el caso de la bella secuencia en la que María se extasía con las motas de polvo que se esparcen en el interior de un avión.

María y yo, la película, resulta tanto un documento exploratorio como un relato cotidiano, una ficción y un fragmento de vida, una fantasía y una realidad, una película que parte de un cómic y un libro de ilustraciones, mejor dicho, un diario íntimo hecho de dibujos, que llega a transformarse en una película. Una bocanada de aire fresco en el cine documental y, también, en el cine como método tan lúdico como terapéutico para afrontar otro tipo de realidades.