24 nov 2020

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INICIATIVA DE RECICLAJE E INTEGRACIÓN

Prendas de larga vida

El Casal de Barri La Cosa Nostra acoge un mercado de intercambio de ropa

El grupo de costura del centro de salud mental Pi i Molist también colabora reparando las piezas dañadas

L. B.
BARCELONA

Barcelona tiene numerosas iniciativas solidarias pero muy pocas reúnen tantos valores y tan buenos propósitos como el mercadillo Armari Solidari del barrio de Can Peguera. Este proyecto combina solidaridad, integración y reciclaje a partes iguales a partir de algo aparentemente natural y sencillo como donar una prenda antigua o en desuso.

El mercadillo, sin dinero de por medio, se organiza en el Casal de Barri La Cosa Nostra (Beret, 83) el último jueves de cada mes. Las semanas previas llegan al casal bolsas y bolsas de ropa. «Ya hace mucho tiempo que la gente ha cogido la costumbre de traernos todo tipo de prendas, sobre todo ropa de niños que se les ha quedado pequeña y ya no pueden utilizar», afirma Sandra Martínez, la directora del centro.

El Armari Solidari está abierto a todo el mundo. «A los que les damos ropa, la única cosa que les pedimos es que a cambio aporten otra prenda y así poder hacer un trueque», cuenta Maritxell Domènech, responsable de la iniciativa.

Nuevas habilidades

El Centre de Dia doctor Pi i Molist (Vilaseca, 3) para personas con algún grado de discapacidad social y laboral, situado a escasos 100 metros de La Cosa Nostra, también se sumó al proyecto. El centro de día quería reformular su grupo de costura y encontraron en la labor de La Cosa Nostra una oportunidad de oro. «Hasta ahora los usuarios de este taller habían aprendido a hacer algo de punto, estampar camisetas... Cosas sencillas. Con Armari Solidari pueden trabajar otras muchas habilidades, como organizar la ropa y atender a la gente que viene a recogerla», añade Domènech.

En el casal reciben ropa en buen estado, incluso alguna prenda sin estrenar, pero también trapos con mucha vida. «Aquí se decide si es necesario lavarla o arreglar algún detalle. Con las prendas que están muy mal, el grupo de costura intenta transformarla», cuenta Domènech. Sin embargo, reconoce que hasta la fecha no han tenido tiempo para este tipo de creatividad. «En el grupo son solamente una decena de personas, y en estos primeros meses hemos tenido mucho trabajo para clasificar y organizar la ropa recibida», señala.

La interacción que se produce el último jueves de cada mes con los usuarios del casal es cada vez más fluida. «Al principio les daba algo de vergüenza estar de cara al público, pero al tener más claro cuáles son sus funciones en este mercadillo también han ganado confianza y se relacionan sin problemas», destaca Domènech, muy satisfecha con el excelente recibimiento que han tenido por parte de todo el vecindario.

En realidad, explica la directora Sandra Martínez, la integración está en el ADN de La Casa Nostra. «Donde otros hablan de integración, nosotros la practicamos cada día. Somos una entidad de entidades. Acogemos una docena de grupos y asociaciones, de todo tipo, y también son habituales las actividades conjuntas», concluye Martínez.