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Domingo 23 septiembre 2018

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EXPOSICIÓN

Magistral Antonio López

El Palau de la Música expone 12 piezas del pintor manchego, artista difícil de ver en Barcelona. Una de las obras, una enorme cabeza de bronce, da la bienvenida en la calle

Magistral Antonio López

Antonio López, frente a la escultura de bronce 'Carmen dormida'.DANNY CAMINAL

El martes hubo inauguración en el Palau de la Música. Y clase magistral. Antonio López (Tomelloso, 1936) estrenaba exposición. Habló. Mucho. Lenta y pausadamente, al mismo ritmo que pinta. Con la misma pasión. Así una aprendió que un bodegón –la muestra exhibe seis– es mucho más que la plasmación en un lienzo de una serie de enseres. El tema va mucho más allá. "El bodegón español tiene una simplicidad, una forma de mostrar los objetos cotidianos que lo eleva a los altares. Un bodegón de Zurbarán, un bodegón de Sánchez Cotán son como imágenes religiosas".

Palabra de artista, internacional y cotizado, que afirma beber de estas fuentes: 'La fresquera', un relieve en bronce, "tiene que ver con Zurbarán, con Sánchez Cotán, con Meléndez. No de una manera voluntaria pero es que yo he amado las mismas cosas que ellos". Hubo más lecciones. Del siglo XVII español al impresionismo francés: "De ahí venimos todos, figurativos y no figurativos, porque es entonces cuando el artista recuperó la libertad de trabajar fuera del encargo y de poder expresar lo que quería". Eso para Antonio López se resume en "retratar la vida". "El trabajo de los artistas, de los escritores, de los cineastas... es reflejar la vida que nos rodea".

El manchego lo hace con sus temas recurrentes: el ser humano, la infancia y el paso del tiempo. Todos presentes en la exposición del Palau, que reúne 12 piezas salidas de su mano: dibujos, óleos y escultura. Y que es la primera en mucho tiempo en Barcelona, que no en Catalunya pues la Fundació Sorigué, que atesora una de las colecciones más importantes de la obra de Antonio López, lo expuso en el 2012, en Lleida, y lo exhibe regularmente en sus instalaciones Planta de Balaguer (la Noguera). Ahí, en esa gravera que además de mover piedras se mueve la creación, dos enormes cabezas de bronce del artista, 'Carmen dormida' y 'Carmen despierta', custodian el centro.

Junto a Caravaggio

Pero ahora, y hasta el 24 de junio, la primera se ha trasladado a Barcelona para dar la bienvenida al visitante en el edificio de Domènech i Montaner. Es el rostro de uno de uno de los cuatro nietos de Antonio López. Y es la infancia. Motivo que el artista trata desde que en 1953 retrató a su hermana de un año. "Me tenía fascinado y como tema es algo prodigioso". Y de ahí sale la lección sobre la pátina del bronce. Algo que el creador trata como ningún otro artista. "Suele trabajarse en las fundiciones. En Italia son más refinados; en España, más brutos. Pero a mí me gusta trabajarla porque es la piel de la escultura y debe tener una seducción. Es lo que se ve y debe convertirse en algo muy atrayente".

La clase magistral duró mucho más. Cosas de las inauguraciones que no incluye la entrada corriente a la exposición. Pero hay alternativa: el vídeo que la Fundació Sorigué realizó sobre el proceso de creación de 'Carmen dormida' y que durante la exposición se proyecta en el foyer. Y una anécdota: 'La cena' estuvo recientemente expuesta en Milán junto a la 'Cena de Emaús', de Caravaggio. "Un regalo de la vida", afirma el pintor.