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Miércoles 19 septiembre 2018

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CIUDAD ON

Los deportes más raros de Barcelona

Te sentirás como Urdangarin en la cárcel: en una burbuja. Esto es 'bubble football': juegas dentro de una bola de plástico. No es el deporte más raro que se ve por aquí. Te descubrimos seis

Goles redondos durante un partido de bubble football en Valldaura Sport.

Goles redondos durante un partido de bubble football en Valldaura Sport.JORDI COTRINA

«Aquí no sirve para nada el fútbol», te dicen nada más salir al campo. Estás en un campo de fútbol con una pelota de fútbol y dos equipos con más ganas de golear que Cristiano Ronaldo en el Mundial. Pero te sientes más bien como Urdangarin en la cárcel. Estás en una burbuja.

Esto es bubble football, una de las formas más curiosas que hay de sudar la camiseta. Aquí ha venido a jugar desde el hijo de Kluivert hasta gente vestida de plátano. Pero no es el deporte más extraño que se ve por aquí. En Barcelona se pueden descubrir tantos como futbolistas que defraudan a Hacienda. Aquí tienes seis. 

BUBBLE FOOTBALL

JORDI COTRINA

Lo primero que te enseñan es a levantarte. «Os vais a caer al suelo alguna vez», garantiza James. Y te dice trucos para cuando te quedes atascado boca abajo como un dibujo animado. Muy tranquilizador todo. James es el «monitor en jefe», se presenta. Enumera  las normas del juego en 30 segundos. Las «no normas», puntualiza. «No hay fuera de banda, no hay fuera de juego, ni portero, ni faltas». Se puede empujar al rival para hacerle caer, anima. Como si fueras Sergio Ramos pero con burbuja amortiguadora. «Que nadie venga pidiendo la amarilla», advierte.

«Uf, qué cansado es esto», dices con la lengua fuera. ¿Solo ha pasado un minuto? Nadie te oye. La burbuja te insonoriza aún más que si intentaras hablar en 'Sálvame'. «Es como un fútbol slow motion», describe Carla, una de las burbujas futboleras. Tendrás agujetas como si te hubieras peleado con Rocky. ¿Lo mejor? «Las volteretas», resume Marta. «Es divertido y competitivo», añade Brit. «Una forma diferente de hacer deporte».

BIKE POLO

ELISENDA PONS

Es un partido de polo, como los que juega el príncipe Harry, pero sin príncipe, ni polos de marca, ni siquiera caballos. «Las bicis son más fáciles de mantener», se justifican estos jugadores. Es bike polo; bicipolo, en Latinoamérica. Se juega en todo el mundo desde hace un siglo. Si ves un partido, jurarás que las bicis hasta relinchan. Hacen caballitos, claro, y piruetas de bicicross. «Parece más complicado de lo que es», prometen. Juegan dos equipos: 3 contra 3. Da igual si eres hombre o mujer. Es un deporte «democrático», dicen. No excluye por género ni por edad. Los partidos duran 12 minutos. El objetivo de siempre: quien más goles marca, gana. Aquí se hace conduciendo una bici con una mano. En la otra llevas una maza. Estás en fuera de juego cada vez que toques el suelo con los pies.

En Barcelona hay unos 15 jugadores, aunque el grupo de Facebook Bike Polo Barcelona ya va casi por los 500 miembros. Quedan para jugar lunes y miércoles, a partir de las diez de la noche, en la pista del CEM Ciutadella. Llevan bicis para dejar a quien quiera probar, explica con afán reclutador Alejandro Carrillo, uno de los bikepoleros veteranos de Barcelona. ¿Qué engancha? «La comunidad», suelen repetir los jugadores.

DOGA

CARLOS MONTAÑÉS

Es decir: dog + yoga. Es un invento neoyorquino que une en una esterilla perros y asanas. Aquí son los humanos los que sueltan sin querer «¡guau!». Lo trajo a Barcelona hace tres años la educadora canina Patricia Guerrero. Es la que aparece en la foto con un border collie haciendo equilibrios sobre sus pies y manos. Diez minutos con ella y la mirarás como al encantador de perros de la tele. ¿El objetivo del doga? «Que tanto perros como personas se relajen a través de posturas inspiradas en el yoga y técnicas de masaje para perros», resume en su web, PAT Educadora Canina.

Patricia incluirá sesiones de yoga perruno en su «campamento de verano» de julio. También organiza paddle surf con perros en la playa de Llevant. Sí, surf a cuatro patas sin estar de resaca. «La única limitación es que al perro le guste el agua», asegura ella. «Muy divertido», dicen los dueños que lo han probado. «Muy diferente». Ni en doga ni en paddle hace falta experiencia, promete Patricia.   

PALEOTRAINING

JORDI COTRINA

Dirías que te has colado en un gimnasio para gente de Bilbao: hay tipos levantando piedras y troncos con la misma soltura que en un chiste de vascos. Aquí se hace deporte como Jordi Hurtado en sus tiempos mozos: es un gimnasio paleolítico. Paleotraining, lo llaman. Entrenan basándose en los movimientos del hombre de las cavernas. «Nuestro material genético ha cambiado apenas un 1% desde que somos homo sapiens -explica Dani–. Y nuestro estilo de vida en las últimas décadas ha cambiado un 100%». Dani Paredes es el dueño de la Sala Paleo Barcelona (Bac de Roda, 120). No te fíes: tiene una simpatía directamente proporcional a las agujetas que deja. Las suyas son sesiones de alta intensidad. Es decir, que te irás con la certeza de que en el Paleolítico no hubieras sobrevivido más de 10 minutos. Esta fue la segunda sala que abrió en España, hace tres años. Las piedras se utilizan para hacer pesas. Hay troncos que levantar, reptar, saltar. Hasta el suelo parece de hierba. De hecho, una costumbre paleolítica a seguir es ir descalzo. Y entrenar en ayunas. Mantienen la filosofía del hombre de las cavernas: «No hay alimento sin movimiento». Próximamente ofrecerán también yoga y circuitos en familia.

QUIDDITCH

Es el deporte estrella de la saga de Harry Potter: esa especie de rugby mágico sobre escobas voladoras. Su versión terrestre se juega en Barcelona desde mayo del 2013. La Associació de Quidditch de Catalunya calcula que hay 70-75 jugadores correteando sobre escobas de pega (juegan con palos de PVC). Hay Copa Catalana, Liga, torneo europeo y en breve se juega el Mundial: el 30 de junio y el 1 de julio en Florencia.

«No es el deporte de Harry Potter –puntualiza Sandra–. Es el deporte que nació de Harry Potter». Ellos ni vuelan ni sueltan hechizos colegiales. A Sandra ni siquiera le gusta Harry Potter, se ríe. Lleva tres años jugando. Es la presidenta de los Barcelona Eagles, uno de los dos equipos que entrenan en Barcelona. Viajará a Florencia con la selección catalana. De hecho, están recaudando fondos en totsuma.cat para financiar el viaje (no tienen patrocinadores). «A ver si llegamos a 1.200 euros», cruza los dedos.

¿Cómo se juega? «La mejor manera de entenderlo es viéndolo», señala Sandra. Decir que es complicado se quedaría corto. ¡Hay cinco pelotas en el terreno de juego! Los Barcelona Eagles entrenan los domingos, de 10.30 a 13.30, en el Parc de la Pau (Sant Adrià de Besòs), invita Sandra. ¿Qué tiene de especial este juego? «Es inclusivo –apuntan desde la asociación–, lo importante es el género con el que te identificas y no el sexo con el que naces».

ULTIMATE FRISBEE

Hace décadas que la gente lanza frisbees con ímpetu goleador. Eso es que están jugando a Ultimate. Vendría a ser una mezcla de fútbol americano y netball (un derivado del baloncesto) pero con disco volador. «El concepto más importante es el espíritu de juego», resume Rory, jugador de Bravas, el equipo de Ultimate Frisbee más antiguo de España. Empezaron a lanzar frisbees hará 20 años. «Hoy tenemos más de 50 jugadores censados», detalla. «La liga catalana tiene 14 equipos, cuatro en Barcelona», apunta. En octubre organizarán el Campeonato de Europa de Ultimate Playa de Clubs en Castelldefels.

LO+

Te saldrán tantos candidatos a acompañarte a hacer deporte como a la presidencia del PP.

LO-

Tendrás más agujetas que en un deporte convencional.

Es un invento americano. Deporte mixto. Hay que puntuar en una zona de anotación, como en el rugby, pero se evita el contacto físico y no se puede correr con el disco en la mano. «No hay árbitros –explica Rory–. Cada jugador habla con el otro equipo para arreglar cualquier cosa. Hasta en los campeonatos del mundo». Asiente Ricky, uno de los capitanes de los Peixets. «Aparte de la competición, hay un trofeo al mejor espíritu deportivo». Pese a su veteranía, los curiosos les siguen haciendo la misma pregunta: «Que si se juega con perro».