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Bono, el Zamora marroquí de La Liga que eliminó a España

  • Bono se erigió en el héroe de Marruecos en la tanda de penaltis que permitió a su selección clasificarse para los cuartos de final de un Mundial por primera vez en su historia y eliminar a España en octavos. El portero del Sevilla, nacido en Canadá, es un viejo conocido del fútbol español que brilla tras llegar a Europa en 2012 de la mano del Atlético de Madrid

Bono detiene el penalti lanzado por Busquets en la tanda decisiva del Marruecos-España.

Bono detiene el penalti lanzado por Busquets en la tanda decisiva del Marruecos-España.

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Albert Isern

Un tipo tranquilo nacido en Canadá, de ascendencia marroquí y con acento argentino. Así definen a Yassine Bounou, más conocido como 'Bono', aquellos que han tratado de cerca con el portero del Sevilla.

Marruecos eliminó ayer a España y se clasificó por primera vez en su historia para los cuartos de final de un Mundial. El protagonista en la tanda de penaltis tuvo nombre y apellidos, pues el arquero magrebí paró dos penas máximas. "No hay secreto, es una cuestión de intuición", declaró tras su hazaña. Su actuación le ha puesto en el foco mediático internacional pese a tratarse del vigente Zamora de La Liga. Su camino hasta la cima, sin embargo, no ha sido nada fácil, ya que ha tenido que forjarse en la categoría de bronce y de plata del fútbol español.

Llegada a Europa

El guardameta nació el 5 de abril de 1991 en Montreal (Quebec) y se mudó a una temprana edad a Marruecos, país de origen de sus progenitores. En 2012, tras destacar en el Wydad Casablanca, dio el salto al fútbol europeo de la mano del Atlético de Madrid para militar en el filial colchonero. Pese a ir convocado con el primer equipo en varios partidos del curso en el que Simeone levantó su primer trofeo de La Liga (2013-2014), las oportunidades iban caras y se optó por una cesión.

El Real Zaragoza acogió al meta durante dos temporadas, ambas a préstamo desde la entidad rojiblanca. Tras 38 partidos defendiendo la portería del conjunto maño, Bono siguió su aventura en Segunda División con el Girona FC, llegando en propiedad a Montilivi. El club catalán subió a Primera esa misma temporada (2016-2017) y permaneció en la máxima categoría durante dos campañas, con una participación clave de Bono, disputando 30 encuentros o más en ambas.

Después del descenso a Segunda División del equipo gerundense, con el cual disputó 84 encuentros, el Sevilla lo fichó por cuatro millones de euros en 2019 como teórico suplente de Tomáš Vaclík. Tras una primera campaña como segundo portero y buenas actuaciones en Europa League, Bono enlaza ahora su tercera temporada como titular en el Sánchez-Pizjuán.

Zamora de La Liga 2021-2022

Con solo 24 goles recibidos, el meta del Sevilla fue el que menos tantos encajó la pasada campaña en Primera, lo que le valió para recibir el Premio Zamora, convirtiéndose en el primer portero de la historia sevillista en obtener dicho reconocimiento.

Sus dos grandes cualidades

Con su característica apariencia espigada, mide 1,90, Bono siempre ha destacado por sus impecables reflejos y su capacidad por hacerse grande en el uno contra uno. Sin embargo, su llegada al conjunto hispalense le ha permitido potenciar una cualidad desconocida antes de llegar a la capital andaluza: los penaltis.

Su progreso en este aspecto del juego es sorprendente, y por mucho que parezca oportunista destacarlo tras su actuación en la tanda frente a España, su mejora viene de hace años. Tras no parar ni una sola pena máxima en sus anteriores etapas en el fútbol español, Bono lo ha hecho desde los once metros en cada una de las cuatro temporadas que lleva en el Sevilla, incluyendo la actual, con cinco penaltis detenidos.

Un portero de sangre fría

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Aunque jamás ha hecho gala de un juego de pies espectacular (en Zaragoza y Girona tuvo algún que otro desliz de este tipo), nunca le ha faltado valentía y sangre fría, a pesar de la frecuente desaprobación de parte de sus aficiones por los riesgos que tomaba desde atrás. Para el recuerdo queda la ruleta que protagonizó en Montilivi frente al Alavés para superar a Jonathan Calleri en su primer año en la máxima categoría o el gol que anotó en Pucela, ya como portero del Sevilla, para arañar un punto del feudo del Real Valladolid en marzo de 2021.

En una versión actual mucho más madura, Bono lleva tiempo demostrando ser un guardameta de garantías y capacitado para competir en el máximo nivel. Su exhibición en el Mundial no es más que una prolongación del buen nivel mostrado con el Sevilla, con apariciones estelares que han dado dos cuartas posiciones en La Liga (2020-21 y 2021-22) y un título de Europa League en 2020, éxitos que no podrían entenderse sin la contribución clave del futbolista marroquí.