17 feb 2020

Ir a contenido

AUTOMOCIÓN

Barcelona se plantea vetar los coches diésel con etiqueta amarilla en 2025

En un debate mantenido en Foment del Treball, Carles Conill, director de movilidad sostenible de la AMB, afirma que estudian la posibilidad

Los técnicos expertos demuestran que el futuro de los diésel es mucho más limpio y eficiente, y que emiten menos CO2 que los coches de gasolina

Xavier Pérez

Una antigua señal marca la Zona de Bajas Emisiones en caso de episodio por contaminación a la altura del Tanatori de L’Hospitalet.

Una antigua señal marca la Zona de Bajas Emisiones en caso de episodio por contaminación a la altura del Tanatori de L’Hospitalet. / DANNY CAMINAL

Blanco y en botella. Diésel. Hoy se ha celebrado en la sede de Foment del Treball una jornada técnica informativa sobre el debate del diésel en el que han participado expertos de varias entidades en busca de un posicionamiento más realista sobre este tipo de tecnología. Organizado por la Societat de Tècnics d'Automoció (STA) y la Federació Catalana del Motor (FECAVEM), la jornada ha expuesto los pros y los contra del motor diésel como solución de movilidad, argumentando todos los valores mostrados y dando voz también a sus principales detractores políticos.

El presidente de Foment del Treball abre el debate. / XAVIER PÉREZ

Joaquim Gay de Montellà, presidente de Foment del Treball, ha abierto las ponencias señalando que "hay que poner orden en este debate ya que no hay soluciones únicas ni hay que demonizar ciertas situaciones". Además, ha defendido que la neutralidad en política energética y ambiental no existe y que hay que evaluar todas la alternativas posibles. Una idea que también ha defendido Jaume Roura, presidente de Fecavem, que considera "injusto" culpabilizar al automóvil del problema de la contaminación.

Cartel de anuncio de contaminación en BCN. / FERRAN NADEU

Durante el debate se ha demostrado que la eficiencia de un motor diésel actual supera a los motores de gasolina en menor consumo, menores emisiones de CO2, menor coste energético y mayor fiabilidad y durabilidad, aunque se ha hecho hincapié en que el principal problema viene por el NOX y las partículas en los modelos por debajo de la normativa Euro5 (desde 2014 está en vigor ya la Euro6). Es a este punto al que se aferra la AMB (Area Metropolitana de Barcelona) para mantener su cruzada para erradicar política y físcamente a los coches diésel antiguos del anillo que marcan las rondas de Barcelona. "Concentran una buena parte de las emisiones de NOx al tener valores mucho más altos" que la actual generación de turismos de gasóleo. Además, la filosofía política de más transporte público, más bicicleta, más desplazmiento a pie y menos coches sigue siendo la hoja de ruta. 

Decisión tomada

El director de Serveis de Mobilitat Sostenible de AMB, Carles Conill, ha explicado los planes que se tienen para luchar presuntamente contra la contaminación, centrando el interés en la prohibición de circulación que está estudiando llevar a cabo de cara a 2025 de todos los coches diésel que tengan el distintivo amarillo de la DGT. Esta medida afectaría a todos aquellos turismos y furgonetas ligeras diésel matriculados a partir de enero de 2006, así como a los vehículos de más de ocho plazas y de transporte de mercancías diésel matriculados a partir de 2005, o sea, entre un 65 y un 67% del parque automovilístico actual.  Se dejaría fuera de esta prohibición, por ahora, a los vehículos de gasolina aunque lleven el mismo distintivo amarillo. “La etiqueta amarilla no es tan limpia como tendría que ser por el efecto del diésel Euro V. Por eso planteamos una decisión técnica de si a partir de 2024 o 2025 se tendría que revisar”, ha señalado Conill.

Pese a que durante el debate los expertos técnicos demostraron que la realidad del diésel es más limpia de lo que la gente cree, intoxicada y alarmada por declaraciones de políticos sin conocimientos en la materia, desde la propia AMB sostienen que este tema de la prohibición de circular sin etiqueta "ya está aprobado y decidido para 2025" y que la nueva medida sigue en estudio.

El gasóleo es más limpio

Frente a esta unilateralidad, los expertos señalan del peligro que supone demonizar continuamente al diésel porque supone una puerta abierta al incremento de los gases de efecto invernadero (especialmente CO2). De hecho, este año ya se ha producido un aumento de CO2 en la media de emisiones de los modelos nuevos que se venden en Europa.

Motor diésel moderno y eficiente de Volkswagen. / ADP

El motivo no es otro que en estos momentos un motor de gasolina emite entre un 25 y un 30% más de dióxido de carbono que uno diésel. "Si lo que se pretende es descarbonizar el planeta hay que apostar más por el diésel", señaló Cargos Grasas, presidente de la STA.

"El diésel actual no solo es más limpio, sino que lo será mucho más en el futuro" afirmó Michael Blaich, director de desarrollo de FEV Gmbh, aunque añade: "Los nuevos diésel serán mucho más caros por el importante flujo tecnológico que llevarán para ofrecer todas las mejoras medioambientales". La hibridación de los motores diésel (que ya apuntó hace unos años Peugeot con el 3008 Hybrid) vuelve a ponerse como una de las soluciones (caras) a las nuevas restricciones legislativas.

La pinza Europa-Ayuntamientos

Entre las principales conclusiones de los presentes en este debate se puso de manifiesto la necesidad de aclarar desde las instancias políticas públicas cuál es la dirección que hay que tomar para establecer realmente una movilidad sostenible. Mientras la Unión Europea legisla para bajar las emisiones de CO2, los ayuntamientos y entidades locales se pelan para rebajar el NOX y las partículas. Gasolina frente a diésel, cuando en realidad el debate es mucho más complejo. Una pinza de la que el sector de la automoción quiere saber cuáles son las reglas.

Una central térmica de carbón en Inglaterra. / XEN SELBY (PA)

Con la electrificación llamando a la puerta, Michael Blaich considera que "habrá que empezar a pensar en cómo se obtiene la electricidad". Si solo apostamos por lo eléctrico estaremos trasladando el problema de las emisiones de las ciudades a las zonas de producción de electricidad y de los materiales para fabricar baterías. "Traspasaremos los muertos por mala calidad del aire de la ciudades a las minas de cobalto de Africa", un hecho que Blaich piensa que poca gente quiere considerar.