Debate abierto

La cumbre de Glasgow pacta una resolución final tras maratonianas negociaciones

 Delegados posando para una fotografía tras los acuerdos de la COP26 en Glasgow

Delegados posando para una fotografía tras los acuerdos de la COP26 en Glasgow / REUTERS/Yves Herman

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Valentina Raffio
Valentina Raffio

Periodista.

Especialista en ciencia, salud y medio ambiente.

Escribe desde Barcelona.

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La Cumbre del Clima de Glasgow (COP26) ha alcanzado este sábado un acuerdo tras dos semanas de intenso debate y una prórroga extraordinaria. Este pacto, que será votado en los próximos minutos, necesita sumar el consenso de 197 gobiernos para ser aprobado oficialmente.

El cónclave debía haber acabado este viernes, sobre las seis de la tarde, después de dos semanas de intensas negociaciones entre los gobiernos de todo el mundo. Pero la falta de acuerdo en algunos de los puntos críticos del debate ha alargado las discusiones un día más y ha aplazado el veredicto al fin de semana. A primera hora del sábado, la publicación de un nuevo borrador del acuerdo ha mostrado dónde están los puntos de fricción. Se discute sobre el futuro de los combustiles fósiles, sobre los fondos climáticos para el sur global, sobre la importancia de no sobrepasar 1,5 grados de calentamiento global. Los desacuerdos siguen latentes pero, según esgrimen los negociadores ante el plenario de Naciones Unidas, Glasgow todavía no está dispuesta a tirar la toalla. Aunque, mientras las negociaciones avanzan a contrarreloj, el temor al fracaso sigue ahí. 

Según apunta el tercer borrador de los acuerdos, publicado este sábado por la mañana, los gobiernos pactan posponer entre uno y dos años, en el mejor de los casos, el despliegue de su ambición climática. El texto pide a gobiernos de todo el mundo que dediquen el siguiente año a rediseñar sus planes para reducir sus niveles de emisiones de gases de efecto invernadero a corto y largo plazo. También aplaza al año que viene el debate sobre el mercado global de carbono, que ha destacado como uno de los puntos más polémicos desde el Acuerdo de París. Asimismo, el documento convoca una reunión de líderes mundiales en 2023 para evaluar sus estrategias de cara al 2030.

Las conclusiones de la Cumbre del Clima de Glasgow, pues, empiezan a escribirse en futuro. Y esto es sinónimo de fracaso en un mundo donde la crisis climática crea estragos y amenaza con un futuro todavía más devastador. Preocupa, por un lado, ver como los pactos globales se posponen una y otra vez. Igual que ocurrió en Madrid y en muchas, demasiadas, cumbres anteriores donde tras semanas de debate solo se acordó seguir debatiendo en los años siguientes. También preocupa ver que incluso las menciones más prometedoras, como el inicio del fin de los combustibles fósiles, no se concretan en ningún plan, medida o calendario específico. 

¿Cuántas cumbres más?

Este sábado por la mañana, justo en la puerta del recinto que alberga las negociaciones, un enorme cartel exclamaba: "¿Cuántas cumbres más necesitamos para frenar la crisis climática?". El interrogante, plantado allí por un grupo de activistas, interpelaba de manera directa a los representantes gubernamentales que, tras unas horas de descanso, volvían a la mesa de debate para intentar cerrar el acuerdo de Glasgow. El malestar con los acuerdos empieza a brotar incluso antes de que se apruebe la versión definitiva. Porque, salvo sorpresas, Glasgow cerrará quebrantando gran parte de sus promesas. O al menos de las expectativas generadas tras un arranque en el que prometió ser el principio del fin de la crisis climática.

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Uno de los temas que más fricciones está causando en el cierre de esta Cumbre del Clima es la falta de acuerdo para financiar las "pérdidas y daños" causadas por la crisis climática en el sur global. Tras doce días de interminables debates, el tercer borrador de los acuerdos no menciona ningún mecanismo específico para ayudar a los países en vías de desarrollo a levantar cabeza tras el impacto de un extremo climático. La analista Tasneem Essop, de la iniciativa 'Climate Action Network', define esta falta de concreción como "una traición hacia las millones de personas que ahora mismo están sufriendo el efecto de la devastación climática". 

"El hecho de que no aparezca un acuerdo para financiar pérdidas y daños es inaceptable y muestra una falta de liderazgo moral", apuntan desde la plataforma 'Loss and damage collaboration'. "Los países vulnerables están siendo presionados para conformarse con una charla interminable", explica Mohamed Adow, director de la plataforma 'Power Shift Africa', ante el temor de que la presión de unas negociaciones que avanzan a contrarreloj acabe por eliminar esta petición del acuerdo final.