Desigualdades

La emergencia climática destapará otras crisis sociales

En la playa de Copacabana, en Brasil, la vista de los edificios de lujo choca con la imagen de las favelas que se vislumbran en el fondo.

En la playa de Copacabana, en Brasil, la vista de los edificios de lujo choca con la imagen de las favelas que se vislumbran en el fondo. / Antonio Lacerda (EFE)

"No es lo mismo la capacidad que tiene un país rico que un país pobre de recuperarse de unas inundaciones extremas. Tampoco afectará igual una ola de calor extremo a un trabajador de oficina que a otro que trabaje a la intemperie", explican Maddalen Iza y Antonio Castaño, miembros de la plataforma 'Contra el diluvio'

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Valentina Raffio
Valentina Raffio

Periodista.

Especialista en ciencia, salud y medio ambiente.

Escribe desde Barcelona.

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Hablar de crisis climática no solo es hablar de calentamiento global, deshielo y pérdida de la biodiversidad. También es hablar de un problema con muchísimas implicaciones sociales. "La crisis climática podría alimentar las desigualdades sociales y aumentar todavía más la brecha entre ricos y pobres", explican Maddalen Iza y Antonio Castaño, miembros de la plataforma 'Contra el diluvio'. Esta iniciativa, formada por científicos y activistas, nació en 2017 como un proyecto para concienciar sobre el impacto de la crisis climática. Cuatro años más tarde, sus impulsores reclaman abordar la emergencia climática en perspectiva para ver qué colectivos serán más vulnerables ante un mundo de extremos climáticos

"Sabemos que la crisis climática acabará afectando a todo el planeta, pero eso no significa que todos la sufran por igual. No es lo mismo la capacidad que tiene un país rico que un país pobre de recuperarse de unas inundaciones extremas. Tampoco afectará igual una ola de calor extremo a un trabajador de oficina que a otro que trabaje a la intemperie", explican Iza y Castaño en una entrevista con EL PERIÓDICO. Desde 'Contra el diluvio', ambos científicos reflexionan sobre el cambio climático como "amplificador de desigualdades sociales".

"Sabemos que la crisis climática acabará afectando a todo el planeta, pero eso no significa que todos la sufran por igual"

Maddalen Iza y Antonio Castaño, miembros de la plataforma 'Contra el diluvio'

Crisis de la vivienda 

La crisis climática podría agravar, todavía más, la crisis de la vivienda. En países como España, donde el acceso a una vivienda digna sigue siendo un problema, ¿qué ocurrirá cuando los hogares más humildes no puedan hacer frente a los extremos climáticos? Iza y Castaño hablan, por ejemplo, del derecho a una climatización adecuada tanto en invierno como en verano, y de cómo esto será clave ante un futuro en el que los extremos climáticos irán a más. Sobre todo en el Mediterráneo, uno de los puntos del planeta más afectados por el calentamiento global. 

"¿Qué pasará en los hogares humildes, de peor calidad y peor aislados, cuando haya una ola de calor extremo y no tengan con qué refrigerarse? ¿Y en los colegios de barrios pobres? Los golpes de calor afectarán, sobre todo, a los lugares no aclimatados para las nuevas temperaturas", comentan. Actualmente, se estima que más del 10% de los hogares españoles no consigue mantener una temperatura adecuada ni en invierno ni en verano. Esta carencia no solo destapa una desigualdad estructural entre los hogares, también expone a los colectivos más vulnerables a nuevos problemas sanitarios, alimenticios e incluso higiénicos. 

"¿Qué pasará en los hogares humildes, de peor calidad y peor aislados, cuando haya una ola de calor extremo y no tengan con qué refrigerarse?"

Víctimas colaterales

El avance de la crisis climática afectará a todo el mundo, pero no todos lo sufrirán de la misma manera. "Igual que con la pandemia hablábamos de los sanitarios y los cajeros como los más expuestos al virus, con la crisis climática pasará lo mismo. Las personas que trabajan a la intemperie serán las más expuestas a la climatología extrema", explican Iza y Castaño. Estos científicos y activistas hablan, por ejemplo, de los temporeros como uno de los colectivos más afectados por los extremos climáticos. "Los temporeros quedarán expuestos a todavía más desigualdades. Hablamos de personas migrantes, pobres, sin papeles que, además, acabarán trabajando con condiciones climatológicas extremas", explican.

El ejemplo es extrapolable a otros colectivos como, por ejemplo, obreros, agricultores, pescadores, ganaderos y hasta camareros. Es decir, a todos aquellos que desarrollen su actividad laboral al aire libre. En estos momentos, la legislación española ya prohíbe trabajar en exteriores con sensación térmica por encima de los 32 grados y en interiores con temperaturas por encima de los 27. ¿Pero qué pasará en un mundo que poco a poco irá aumentando su temperatura? ¿Se frenará el trabajo de estos colectivos o se expondrá a estas personas a temperaturas extremas?

"Las personas que trabajan a la intemperie serán las más expuestas a la climatología extrema"

Un estudio de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), publicado en julio del 2019, estimó que si la temperatura global sigue aumentando hasta los 1,5 grados para final de siglo, en 2030 ya se habrán perdido 2,2% de las horas de trabajo del mundo por el estrés térmico. La entidad también calcula que en menos de diez años se podrían perder alrededor de 80 millones de empleos a tiempo completo como consecuencia de la crisis climática. Las pérdidas podrían ascender hasta los 2.400 millones de dólares. Y, una vez más, los más afectados por este fenómeno serían los países pobres y los colectivos en riesgo de exclusión social. 

En busca de soluciones

Antes o después, el avance de la crisis climática pondrá sobre la mesa debates espinosos. Sobre todo en una sociedad cuyo estilo de vida es insostenible para el planeta. "Hemos estado viviendo con un consumo que va mucho más allá de lo que el planeta puede proporcionarnos. Los países industrializados no solo hemos agotado los recursos de los países pobres sino que, además, hemos hipotecado el futuro de las generaciones que vendrán, aquí y en otros lugares", esgrimen Iza y Castaño. Por eso mismo, ambos científicos reclaman empezar "una transición ecológica justa que no deje a nadie atrás".

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"Hay que facilitar formas de vida más sostenibles, justas y asequibles para la mayoría"

¿Pero cómo se construye una solución colectiva frente a la crisis climática? Desde 'Contra el diluvio' defienden poner a las necesidades del ciudadano en el centro. "No puedes luchar contra los vehículos contaminantes solamente aumentando el precio de la gasolina porque, al final, los perjudicados son los más pobres, los que no pueden pagar el incremento, mientras que los ricos pueden seguir permitiéndose contaminar. Una posible solución pasaría, por un lado, por garantizar que el transporte público funcione correctamente y, por otro, que los ciudadanos tengan todo lo que necesiten a diez minutos andando desde su hogar", comentan Iza y Castaño. "Hay que facilitar formas de vida más sostenibles, justas y asequibles para la mayoría", zanjan. La discusión sobre cómo frenar la crisis climática empieza ya.