NAVEGACIÓN EXTREMA

El crucero 'Serenity' se adentra en el Ártico

El gran buque, con 1.700 personas a bordo, inaugura el turismo de masas en una de las últimas fronteras de la Tierra

La banquisa boreal, la superficie marina cubierta por el hielo, es en verano entre un 30% y un 40% más pequeña que hace dos décadas

Vecinos de la localidad de Nome, en el mar de Bering, observan a lo lejos del crucero ’Crystal Serenity’. Las hogueras se encienden para dar calor a los bañistas que salen de las gélidas aguas.

Vecinos de la localidad de Nome, en el mar de Bering, observan a lo lejos del crucero ’Crystal Serenity’. Las hogueras se encienden para dar calor a los bañistas que salen de las gélidas aguas. / BOB HALLINEN / ADN

3
Se lee en minutos
ANTONIO MADRIDEJOS / BARCELONA

El crucero de lujo 'Crystal Serenity', el primer gran buque que surcará el Paso del Noroeste, la mítica ruta que enlaza el Pacífico y el Atlántico a través del Ártico canadiense, ha atravesado ya el estrecho de Bering y navega actualmente por el norte de Alaska con la ruta expedita de hielo, según confirman las observaciones satelitales, una situación que habría sido imposible hace dos décadas. Son cosas del cambio climático: una de las últimas fronteras de la Tierra se abre al turismo.

El 'Serenity', con 1.000 pasajeros y unos 700 tripulantes a bordo, aprovecha el deshielo del Ártico, que alcanza en septiembre su máximo anual, para realizar en un mes el trayecto entre Seward (sur de Alaska) y Nueva York. El noruego Roald Amundsen, el primer explorador que a principios del siglo XX cruzó el Paso del Noroeste, tardó tres años luego de quedar encallado varias veces. En total, el crucero recorrerá unos 13.000 kilómetros.

Como era de esperar, la expedición del 'Serenity' no ha estado exenta de polémica. "Todos los aspectos de este viaje no tienen precedentes en la industria de los cruceros de lujo y casi en el sector de los viajes en general", ha señalado en un comunicado Edie Rodríguez, propietaria de la empresa Crystal Cruises. Aunque las autoridades locales no han encontrado motivos ambientales para oponerse al periplo, no todos están de acuerdo.

CASCO REFORZADO

El 'Serenity', con experiencia en la Antártida, cuenta con un casco reforzado, pero no es propiamente un rompehielos, por lo que las asociaciones conservacionistas advierten de los riesgos fatales de un vertido en caso de accidente. En principio, aunque el periplo será por aguas libres, no se descarta la presencia de placas de hielo en algunas zonas, motivo por el cual la empresa propietaria ha alquilado los servicios del RRS Ernest Shackleton, un buque científico británico con capacidad para abrirse paso en situaciones complicadas.

La asociación WWF admite que Crystal Cruises ha intentado minimizar el impacto ambiental del crucero equipándolo con un motor que prescinde del fuel pesado, más contaminante, y prohibiendo el vertido de aguas residuales, incluso tratadas, a una distancia de la costa inferior a los 22 kilómetros, pero considera que la simple presencia de un barco de más de 250 metros de eslora ya es un problema para el ecosistema y para las comunidades locales. De hecho, el 'Serenity' lleva más pasaje que todos los poblados que visitará en su ruta, lo que ha obligado a reducir el número de personas que pueden bajar simultáneamente a tierra.

IMPACTO AMBIENTAL

La cuestión no es solo si el 'Serenity' está listo para el Ártico, sino si el Ártico está listo para el 'Serenity'. Rod Downie, de WWF, ha comentado que el viaje simboliza el riesgo de los cruceros operando a gran escala en el Ártico: “La fauna silvestre ya está estresada por el calentamiento del clima y la pérdida de hielo marino, pero la llegada de megacruceros a esta parte del mundo podría empujarlos al abismo”. Este año, la extensión del hielo ártico alcanzará previsiblemente su segundo peor registro desde que hace 30 años empezaron los registros satelitales.

Noticias relacionadas

Debido a sus dimensiones, no hay puerto en el Ártico donde el crucero pueda amarrar y todas las salidas a tierra firme deberán efectuarse en zódiacs. "Un único crucero probablemente no causará problemas, pero le seguirán más. Mi pregunta es si quienes han autorizado el viaje han examinado el impacto de todos los futuros cruceros”, ha advertido Michael Byers, profesor de la Universidad de la Columbia Británica. Y con ellos llegarán inevitablemente las infraestructuras de apoyo y repostaje, las tiendas de suvenires y los restaurantes.

Los pasajeros pagaron entre 22.000 y 120.000 dólares, y 50.000 más reembolsables como seguro en caso de evacuación de emergencia. Eso sí, ahora podrán entretenerse volando en helicóptero sobre glaciares, observando ballenas, narvales y osos polares, incluso auroras boreales, y disfrutando a bordo de los lujos imaginables. Crystal Cruises ya planea otro viaje para el verano del 2017.