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Los nuevos 'ángeles de Charlie': más sororidad y menos lencería

Nando Salvà

En Hollywood llevan tiempo obsesionados con remodelar narrativas tradicionalmente masculinas dotándolas de valores feministas a menudo más bien desenfocados, ya sea a través de remakes con reparto femenino de películas protagonizadas por hombres –'Cazafantasmas' (2016), 'Ocean’s 8' (2018)–, adaptando asuntos habitualmente viriles como los superhéroes al mundo post-MeToo –es lo que hizo 'Capitana Marvel' (2019)– o simplemente trasladando historias femeninas del pasado al tiempo presente.

 Y por eso era solo cuestión de tiempo que regresara –otra vez– 'Los ángeles de Charlie', una saga de películas y teleseries que, desde su estreno en 1976, a menudo funcionó como reflejo de las ansiedades del Zeitgeist acerca del empoderamiento de la mujer; y a menudo hizo gala de un feminismo perverso, basado en dos asunciones que no son contradictorias pero tampoco compatibles del todo: que las mujeres pueden ser fuertes e independientes y triunfar en un mundo de hombres, y que las mujeres lucen magníficas con poca ropa. Y precisamente para rectificar ese problemático historial ha sido diseñado el 'reboot' homónimo que llega ahora a los cines.

Jaclyn Smith, Kate Jackson y Farrah Fawcett, en la primera temporada de la serie. 

1976: feminismo para hombres

Desde que empezó a emitirse hasta que fue cancelada en 1981, la serie original empezó cada uno de sus episodios con una voz en 'off' que decía: "Había una vez tres muchachitas...", y explicaba cómo sus protagonistas, tras graduarse en la academia de policía, fueron relegadas a tareas típicas de mujeres –controlar el tráfico, por ejemplo– hasta que fueron contratadas como investigadoras privadas por la agencia de Charles Townsend. Las misiones a las que el trío se enfrentaba, a menudo carentes por completo de sentido, las obligaban a ir de incógnito en la piel de personajes como patinadoras o participantes en concursos de belleza.

En aquella época existían otras ficciones televisivas centradas en mujeres independientes, pero una serie de acción con protagonistas femeninas aún era algo radical. Sin embargo, los responsables de 'Los ángeles de Charlie' –sus creadores, Ivan Goff Ben Roberts, y su productor, Aaron Spelling– se encargaron semana a semana de pisotear esa reputación asegurándose que las tres aparecieran constantemente en pantalla en biquini o recién salidas de la ducha, ataviadas con una toallita. En una ocasión, en referencia al éxito de la serie, la actriz Farrah Fawcett aseguró: "Comprendí que solo podía deberse a que ninguna de nosotras usaba sujetador". Además de eso, tenían la mala costumbre de llenar los episodios de situaciones que normalizaban el acoso y la violencia machista.

Drew Barrymore, Cameron Diaz y Lucy Liu, en la película.

2000-2003: idiotez a mucha honra

Es precisamente esa feminidad grotesca lo que dio su razón misma de ser a la adaptación cinematográfica estrenada en el 2000, una película del todo estúpida que, eso sí, se mostró alegremente consciente de su propia estupidez; en lugar de corregir los aspectos más retrógrados de su modelo los transformó en asunto de comedia burda. 

Esta versión de 'Los ángeles de Charlie' vio la luz en una época en la que algunas voces del feminismo exhortaban a las mujeres jóvenes a "asumir su poder" y "usar su sexualidad" para lograr lo que querían. El mensaje venía a ser que alimentar la mirada masculina era aceptable siempre que se hiciera de forma autoconsciente, o con ironía. Es más que probable que McG, director de la película y de su secuela, 'Los ángeles de Charlie: al límite' (2003), no estuviera al tanto de ese debate. Sin embargo, es innegable que capturó parte de su espíritu. ¿Significa que eran buenas películas? Ni por asomo.

Kristen Stewart, Ella Balinska y Naomi Scott, en la nueva película. 

2019: empoderamiento gestual

Vivimos unos tiempos que no admiten frivolidades. La nueva versión de 'Los ángeles de Charlie, pues', ondea la bandera feminista con más firmeza; está dirigida por una mujer, Elizabeth Banks, y entre sus tres protagonistas hay una actriz afroamericana (Elle Balinska), una birracial (Naomi Scott, de descendencia india gujarati) y una lesbiana (Kristen Stewart). Con ese reparto, la película lanza un mensaje inclusivo que sin duda es positivo, pero que resultaría más convincente si el elenco de ángeles incluyera mujeres de todos los tamaños, formas y edades.

Por lo demás, es una película llena de buenas intenciones, que constantemente trata de funcionar como retrato de la sororidad femenina. Sin embargo, pese a que en su primera escena Stewart declara a la cámara que “las mujeres somos capaces de cualquier cosa”, esa afirmación no es realmente explorada más allá de su potencial como eslogan estampado en una camiseta. Dicho de otro modo, la visión que Banks tiene del empoderamiento femenino se centra mucho más en las superficies que en las ideas que hay tras ellas. Tratándose de una película llamada 'Los ángeles de Charlie, eso sí, tal vez fuera algo inevitable.