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Margaret Qualley y Maya Hawke: algo más que hijas de...

SERIAS PROMESAS

Margaret Qualley y Maya Hawke: algo más que hijas de...

Las jóvenes, hija de Andie MacDowell, la primera, y de Ethan Hawke y Uma Thurman, la otra, tienen talento suficiente para no necesitar enchufe

Beatriz Martínez

MARGARET QUALLEY

Apasionada de la danza y el cine

En 1989, Andie MacDowell se coronó como musa del cine independiente y de toda una generación al protagonizar la ópera prima de Steven Soderbergh 'Sexo, mentiras y cintas de vídeo'. La película ganó el Festival de Cannes y 30 años más tarde, su hija Margaret Qualley presentó en el mismo certamen 'Érase una vez en… Hollywood', de Quentin Tarantino, gracias a la que con un pequeño papel de apenas unos minutos como miembro del clan Manson, ha logrado captar todos los focos de atención convirtiéndose en la 'it girl' del momento. 

La joven de 24 años es fruto de la relación entre McDowell y Paul Qualley, un ranchero de Montana, lugar donde la familia estableció su residencia, entre cuadras y caballos hasta que la pareja se separó cuando ella tenía cinco años. Junto a sus dos hermanos mayores, Justin y Rainey, llevaron una vida apartada de los focos y del circo mediático de Hollywood. Ni siquiera veían las películas que protagonizaba su madre, o los spots de televisión para la marca de belleza L’Oréal de la que fue imagen durante décadas, para que no se vieran contaminados por su fama.

Pero los genes artísticos de Margaret no tardaron en aparecer. Tanto Rainey como ella se interesaron por la danza, una disciplina que practicó hasta los 16 años de forma obsesiva (llegó a formar parte del American Ballet Theatre de Nueva York) hasta que decidió diversificar sus habilidades hacia el mundo de la moda. Hizo su primer desfile para Alberta Ferreti en la Semana de la moda de NY para la temporada de verano del 2012. 

En el 2013, participó en el elitista Le Bal des Débutantes junto a otras ilustres hijas de la aristocracia o el 'star-system' de Hollywood (entre ellas Amanda Hearst, Kathleen Kennedy o Sophia Rose Stallone). Trabajó para Chanel, Ralph Laurent, hasta que asistió al rodaje de 'Palo alto' (de Gia Coppola) para visitar a su pareja en ese momento, Nat Wolff, y terminó interpretando un papel que incluía llorar delante de James Franco. Su flechazo con el mundo del cine fue instantáneo y por fin supo que quería seguir los pasos de su madre. 

El primer gran reto al que se enfrentó fue la audición de la serie de HBO 'The Leftlovers' para encarnar el papel de Jill Garvey, la hija adolescente de Kevin Garvey (Justin Theroux). El 'feedback' que obtuvo fue que todavía estaba demasiado verde. Pero ella no se rindió, se sentía muy conectada al personaje, así que luchó hasta conseguirlo.

Su tenacidad ha sido uno de los elementos fundamentales para comenzar a cimentar su carrera. Ha destacado en películas indies como 'Novitiate' y participó en la versión americana del clásico 'teenager' japonés 'Death Note', donde volvió a coincidir con Nat Wolff tras su ruptura. Pero fue su aparición en el spot firmado por Spike Jonze para un perfume de Kenzo, en el que bailaba de forma espasmódica, lo que convirtió su rostro en viral y en la imagen 'millennial' de la mujer empoderada. 

 

Acaba de ser nominada a los Emmy por interpretar a Ann Reinking en la serie 'Fosse/Verdon', en la que vuelve a aunar su pasión por la danza y la interpretación, y ha presentado en la Mostra de Venecia junto a Kristen Steward el 'biopic' sobre Jean Seberg. Su primer papel protagonista llegará gracias a la adaptación de la novela de Joanna Rakoff, 'My Salinger year'. 

MAYA HAWKE

Creativa e inquieta desde la cuna

Se ha convertido en el fichaje estrella de la tercera temporada de 'Strangers things', en la que da vida a Robin, la joven que acompaña a Steve (Joe Keery) en la heladería Scoops Ahoy y que se ha erigido en la primera figura LGTBI dentro de la serie. 

También la hemos visto en un pequeño papel en 'Érase una vez en… Hollywood', de Quentin Tarantino, junto a otras jóvenes promesas hijas de celebrities, como es el caso de Margaret Qualley, Harley Quinn Smith o Rumer Willis, todas integradas dentro del clan Manson. 

Su apellido la delata: es hija de Ethan Hawke y Uma Thurman y lleva el germen de la interpretación incrustado en su ADN. Sus padres también intentaron mantenerla fuera de los focos (como en el caso de Margaret Qualley), pero Maya demostró desde pequeña que tenía una sensibilidad creativa muy especial. Escribía poemas, cantaba y montaba piezas teatrales. Finalmente, sus padres tuvieron que rendirse a la evidencia de que la joven tenía una clara inclinación artística. 

Sin embargo, un problema de dislexia se convirtió en una auténtica tortura durante su infancia y adolescencia. Su ingreso en la escuela privada Saint Ann, especializada en humanidades, consiguió mejorar su autoestima. Allí había estudiado Lena Dunham, las hermanas Kirk o el diseñador Zac Posen, con el que mantiene una gran amistad, sobre todo desde que hiciera su primera aparición pública con 16 años con uno de sus vestidos en los CFDA Fashion Awards, acaparando todos los 'flashes'. A partir de ese momento, comenzó a hacer sus pinitos en el mundo de la moda, llegando a ser imagen de marcas como AllSaint. Más tarde ingresaría en la prestigiosa escuela de arte Julliard para especializarse en interpretación, pero abandonó los estudios cuando empezaron a llamarla de algunos proyectos que suponían un auténtico reto, como interpretar a la rebelde y contestataria Josephine March en una adaptación para la BBC del clásico 'Mujercitas'. 

Alabanzas

Sus progenitores no pueden estar más orgullosos de ella. Tanto Uma como Ethan han compartido alabanzas en sus perfiles de Instagram para celebrar el triunfo de su hija en la serie de Netflix. Y Maya no esconde su admiración hacia ellos, sobre toda hacia su madre, a la que no para de observar para seguir aprendiendo de ella. 

Por el momento, la joven quiere experimentar, probar nuevos registros y nuevos géneros, combinar el cine indie y el 'mainstream'. Esta profesión le da la oportunidad de cambiar, diversificarse y descubrir. Su última gran aventura es la musical. Acaba de publicar un EP que incluye el 'single' 'To love a boy', una preciosa y minimalista canción que ha escrito junto a Jesse Harris y en cuyo videoclip se convierte en sirenita, un papel que estuvo a punto de interpretar en el 'live-action' de Disney.  

Trabajar con Quentin Tarantino ha sido para ella muy especial. Reconoce que el director ha supuesto una parte importante de su familia, que ha estado presente de una forma u otra a nivel profesional y personal y que la carrera de su madre no hubiera sido la misma si no hubiera participado en 'Pulp Fiction' y 'Kill Bill'. Pronto la veremos asumiendo nuevos retos, el drama 'Human capital', junto a Marisa Tomei y lo nuevo de Gia Coppola, 'Mainstream'.