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Así serán los museos del futuro

OPINAN LOS EXPERTOS

Así serán los museos del futuro

Diez gestores de centros culturales de referencia dan la receta sobre cómo tienen que ser estas instituciones en un mundo hiperconectado

Noelia Sastre


Planteamos a 10 responsables de museos las siguientes preguntas: 1./ Cómo deberían ser estas instituciones en el siglo XXI por lo que respecta a su relación con la sociedad (la organización de las colecciones es otro asunto); 2./ Cómo ha cambiado su acercamiento a los visitantes3./ En qué medida responden a la afirmación del Consejo Internacional de Museos (ICOM) en su condición de «actores activos en sus comunidades, plataformas donde los visitantes pueden cocrear, compartir e interactuar». 

Todos coinciden en que la noción de museo está en pleno proceso de cambio. Lento y difícil, pero necesario. En este sentido, los gestores están volcados en la integración real de los públicos, que son muchos y muy distintos. Luchan contra la fama de elitistas de estos espacios para evitar la barrera social y responder a sus necesidades. 

Comparten la idea de que un museo vacío es un gran almacén. Y de que el uso social también le da valor, no solo las compras o las restauraciones. Los museos, defienden, tienen que ayudar al público a interrogarse, interpelar y escuchar. Deben ser ventanas abiertas a un mundo que ahora es al mismo tiempo local y global.

Pepe Serra. MNAC

1.
Estamos en proceso de cambio permanente. El MNAC ha perdido el monopolio del contenido. Ahora todo el mundo tiene un punto de vista propio, y eso requiere un enorme cambio de mentalidad porque el público de hoy son un millón de minorías. Debemos pasar del paternalismo a lugar de debate y participación. Hay que romper las barreras entre la alta y la baja cultura, cuestionarse el canon, legitimarnos en la centralidad social para recibir recursos públicos. 


2.
Somos un mecanismo de integración en la sociedad. Como en un restaurante, donde la gente decide lo que come, el museo genera autoaprendizaje. Y el aspecto crítico del visitante ha sido clave, junto a la transformación digital. Este cambio debe traducirse en la integración real de los públicos, porque el 70% de los catalanes no van al museo. Quien entre hoy debe encontrar cosas que le hagan preguntas. Y si la gente quiere hacerse selfis, que se los hagan. Ahí está el reto: saber qué busca el público, conocerlo.


3.
Hemos hecho grandes triunfos a pequeña escala, pero nos visitan más escuelas de Girona que de L’Hospitalet, ciudad a los pies del museo y con 260.000 habitantes. Tenemos que encajar las críticas de elitismo, trabajar para que se entiendan las propuestas, porque en el museo es donde mejor se mezclan las clases sociales. Dos ejemplos: el programa 'Tàndem' con la escuela Miquel Bleach de Montjuïc, premio Ciudad de Barcelona en el 2015. Y la colaboración con Vall d’Hebron en un novedoso proyecto que utiliza el arte como herramienta para pacientes con estrés postraumático. 

Manuel Borja-Vilell. MUSEO REINA SOFÍA

1.
El futuro pasa por tres elementos clave: la colección, los relatos y el carácter local e internacional. Hoy que tanto se privatiza, la cultura debe ser común. Como el agua y el aire. El mejor museo será el que más relatos genere a partir de un nuevo glosario. Debemos decolonizar la cultura porque el glosario que en Europa creímos universal, no lo es. Por otro lado, el museo actual se mueve entre la identidad nacional y la franquicia. Ninguna tiene sentido. En el futuro será un museo situado, local e internacional al mismo tiempo.


2.
En el Museo Reina Sofía, intentamos explicar una realidad concreta a través de lo que ocurre en el mundo. Por ejemplo con la exposición 'Tiempos incompletos. Chile, primer laboratorio neoliberal' relacionamos los Chicago Boys de los 50 con el golpe de estado en Chile en los 70 y el movimiento 8M en la España actual. Servidumbre y liberalismo, España y el Cono Sur. No es una historia lineal ni uniforme. El cambio no es fácil porque siempre se esperan grandes números y millones de visitantes, pero las instituciones se construyen poco a poco, con presiones de todo tipo. 


3.
Ejemplos de estos elementos situados son la Red Conceptualismos del Sur, con América Latina; L’Internationale, con instituciones europeas de arte contemporáneo; y el Instituto de la Imaginación Radical, proyecto en el Pireo (Grecia) con inmigrantes para repensar el Mediterráneo. Nuestro planteamiento pasa por replantear la historia y los dispositivos, como hemos hecho con el 'Guernica'. Y por cuestionar la propia institución. Si no hay interpelación a partir de temas como la raza, el feminismo o las clases, es difícil que se genere complejidad.

Ferran Barenblit. MACBA

1.
El museo debe ser un lugar de experimentación para la convivencia. Los griegos lo tenían muy claro: dejaban los temas más problemáticos para la cultura. Sus dramas son terribles, sin límites. Tenemos que caminar en ese sentido, ser molestos, una piedra en el zapato. El museo del futuro tiene que pasar por ahí: lugares en los que entender el mundo, hacerse preguntas, responder a sus contradicciones de la mano de los artistas, que son los que tienen un punto de vista más libre.


2.
El museo puede ser un laboratorio de la nueva institucionalidad. Pocas instituciones pueden pensarse y repensarse más que el museo. Las expectativas son cada vez más elevadas porque se van creando muchas estructuras de conocimiento, y al museo le queda un espacio residual que nadie más puede ocupar en la transgresión constante, estética y política. Un lugar que construye sobre algo que hemos perdido, que mira con esperanza, interpelación y diversidad, donde el conocimiento se explica a través del diálogo horizontal, dinámico, volátil. 


3.
En el Macba, tenemos el programa de 'Estudios Independientes', que dura 14 meses. Participan sociólogos, artistas, activistas y arquitectos con capacidad de hacer cambios efectivos en la sociedad, con un impacto real en la forma de hacer política y crear nuevos espacios de reflexión en sus comunidades de origen. Y un proyecto muy cotidiano, 'La Cocina', con la artista Marina Monsonís, que reflexiona sobre el futuro de la alimentación o el cambio climático. Lo hacemos en un espacio micro con gente muy diferente mientras cocinan y charlan. 

Hendrikje Crebolder. RIJKSMUSEUM DE ÁMSTERDAM

1.
Cada vez es más importante la interacción entre la colección y la audiencia para crear comunidades más allá de las obras físicas. Fuimos el primer museo que digitalizó toda su colección para ofrecerla de forma gratuita en internet y hemos comprobado que ambos mundos, online y offline, se fortalecen mutuamente. El museo debe ser una plataforma de discusión sobre los temas que más interesan a la sociedad, como la exposición sobre la esclavitud que generó un gran debate. Otro asunto es la accesibilidad e inclusión de personas con discapacidad. Para ellos creamos nuevos productos con los que profundizar nuestra relación. Y por último, la colaboración con otras instituciones y la sociedad civil. 


2.
Lo que más ha cambiado es la interacción con el público. Antes no teníamos redes sociales. Ahora lo compartimos todo, es una relación mucho más dinámica. 


3.
En el Rikjsmuseum, animamos a la gente a hacer sus propias colecciones con nuestras obras. Esta misma semana hemos lanzado un vídeo-tour en nuestra aplicación para personas con discapacidad auditiva o del habla. También cuidamos mucho nuestro canal de Youtube y en verano, por el 'Año Rembrandt', todo el mundo podrá participar en una exposición enviando trabajos inspirados en su obra. Será una muestra creada por el público. 

María Bolaños. MUSEO NACIONAL DE ESCULTURA

1.
El museo es el espacio público mejor preparado para ser un lugar de conocimiento, de experiencias intelectuales, de cultivo del placer. Y debe hacerlo de manera radical: ha de romper tabúes, hacer preguntas, provocar reacciones, evitar la nostalgia, mantener los valores antiguos en armonía con la sensibilidad contemporánea.


2.
Aunque sigue habiendo museos que parecen cuarteles del patrimonio, ha habido una tendencia aperturista mediante programas que refuerzan los lazos de comunicación con toda la sociedad, sin exclusiones. Lo más negativo es que muchos se dejan conquistar por el mercado, por el espectáculo, por un populismo que solo propicia la trivialización de la cultura y la infantilización de la sociedad.


3.
El lema del 2019 encaja como un guante en nuestra forma de entender el patrimonio. El Museo Nacional de Escultura tiene una fuerte personalidad que le diferencia del resto. Pero esto no significa que deba permanecer ensimismado. Al contrario, trabajamos para descubrir, en las propias raíces, elementos nuevos. Y tratamos de reforzar su especificidad de la manera más innovadora, fomentando la accesibilidad intelectual a sus contenidos y la participación de la sociedad en la vida del museo.

Lucía Casani. LA CASA ENCENDIDA

1.
Las tecnologías debe servir para que las instituciones sean más accesibles, transparentes y porosas. A través de la cultura se puede incidir en la sociedad y ayudar a generar conciencia sobre temas de gran importancia social y política, ya sea el cambio climático o las crisis de los refugiados. 


2.
El público no es un mero receptor y las instituciones deben estar preparadas para ese diálogo que ya no solo incluye al creador, sino en mayor medida que antes, al receptor.  Trabajamos para un público cada vez más amplio, a veces deslocalizado, al que debemos ofrecer espacios de encuentro pero a la vez nutrir en el espacio digital. 


3.
La Casa Encendida es un punto de encuentro que invita a reflexionar sobre el mundo que nos rodea y las problemáticas del presente a través del arte y la cultura, la educación y la acción social. Conectamos con el tejido creativo emergente, tanto local como nacional. El 6 de junio inauguramos los proyectos ganadores de 'Inéditos', dirigida a jóvenes comisarios, entre ellos 'La Pista', de Lorenzo García Andrade, que propone convertir la sala de exposiciones en una pista de pádel y ofrecer actividades durante el verano. También trabajamos con las comunidades más cercanas, con jornadas como la gentrificación en Lavapiés. 

Manuel Segade. CA2M

1.
Un museo de arte contemporáneo, si fuese un género literario, sería una novela de ciencia ficción, pertenecería a la literatura de anticipación. No sabemos cómo va a ser el arte del futuro, pero sus instituciones deberían ser cambiantes, mutables y capaces de adaptación como las prácticas artísticas mismas.


2.
Los visitantes son ahora activos y de los usos que inventan aprendemos mucho en el CA2M. Toda nuestra actividad está basada en la heterogeneidad de los públicos y en la capacidad de la institución para crear comunidades de atención y de afecto entorno a las prácticas artísticas contemporáneas. Creemos en la capacidad del arte como fuerza de transformación social, como una forma más de contribuir desde lo público a la creación de ciudadanía.


3.
Un ejemplo claro es el colectivo de tejedoras que ocupaban una parte de la cafetería una vez a la semana, y terminaron tejiendo el primer 'hamacódromo' (bosque de hamacas) público de Europa en el pinar de un parque de Móstoles. Con ello reivindicaron el derecho a la pereza de las mujeres que trabajan en el hogar, lo único que nunca se habían podido permitir… Creo que esas redes de participación, entre prácticas y afectivas, son los futuros que nos interesa volver presente inmediato.

Mireia Massagué. CHILLIDA LEKU

1.
Estamos en pleno cambio. Hemos tardado en girar la vista hacia el usuario y ahora solo tenemos sentido si somos importantes en la sociedad y esta nos interpela. Deberíamos caminar hacia el modelo anglosajón, más sostenible y perdurable en el tiempo, con una mayor profesionalización y gestores con una visión global. La crisis nos ha obligado a hacer esta reflexión.


2.
El cambio más importante tiene que ver con la irrupción de las nuevas tecnologías. Debemos cubrir muchas necesidades y atender a un público muy diverso. Y desde luego no podemos valorar solo las cifras, que son tramposas, sino la calidad, diversidad y contenido de las propuestas. Otro cambio es la creciente participación de barrios y colectivos cercanos a los museos, generando vínculos afectivos con la comunidad para hablar de lo que les importa. 


3.
Chillida Leku es un museo diferente: monográfico, de gestión privada y dedicado a un artista, Eduardo Chillida, que buscó un espacio, como él decía, «con los pies en mi tierra y las manos hacia el mundo». Aportamos valor al territorio y nos centramos en el público familiar porque es nuestro futuro. Junto a la La casa del vacío proponemos talleres para crear y experimentar alrededor de la figura de Chillida. 

Fátima Sánchez. CENTRO BOTÍN

1.
El Centro Botín ha sido concebido, pensado, desarrollado y activado en el siglo XXI. Y tenemos una misión social: potenciar la creatividad de todos los públicos a través de las artes, generando riqueza y desarrollo económico, cultural y social.


2.
Los visitantes son cada vez más activos. Para ellos hay que diseñar experiencias únicas utilizando el potencial del arte para emocionar y mirar la realidad desde una nueva perspectiva.


3.
Es el segundo año que participamos en el Día Internacional de los Museos con una jornada de puertas abiertas y visitas guiadas gratuitas. El lema de este año encaja perfectamente con nuestra programación, con artistas como Carsten Holler o Martin Creed, y exposiciones que aportan nuevas visiones del trabajo de Miró o Calder. Apoyamos la creación de jóvenes artistas con becas y talleres, y la investigación con proyectos de grandes maestros del dibujo como Goya. También conciertos, ciclos de cine, danza o teatro. Somos un centro vivo que busca potenciar la creatividad de sus visitantes.

Trinidad Nogales. MUSEO NACIONAL DE ARTE ROMANO

1.
Los museos del siglo XXI deben atender a la diversidad, ser abiertos y participativos, atraer a todos los sectores de la sociedad. 


2.
Los usuarios tienen un perfil mucho más amplio, pero en la relación con la sociedad hay aspectos que retrasan el impulso del museo, como la burocracia de la administración. 


3.
Las actividades del Museo Nacional de Arte Romano para el Día de los Museos se implica la sociedad. Como el programa 'Puertas abiertas' a la colección, con una selección de piezas explicadas por el grupo de voluntarios. O 'Agripina vs Nerón', que busca la recuperación del papel de la mujer en una historia escrita por hombres y presenta al personaje de Agripina Minor en una doble vertiente: como mujer de la dinastía Julio-Claudia y en su carácter individual. La obra se inicia en el Egipto de su infancia, pasando por las principales ciudades de Asia Menor y sus veranos en Herculano, hasta llegar a Roma.

El MoMA resurge como laboratorio


El museo neoyorquino cerrará entre junio y octubre para replantear su colección. «El fundador Alfred Barr lo imaginó hace 90 años como un laboratorio. Queremos recuperar esa esencia», explica su director, Glenn D. Lowry. «Si el MoMA de los 80 y 90 apostaba por una narrativa lineal, ahora contaremos muchas historias». 

Los arquitectos Diller Scofidio + Renfro firman el nuevo edificio al que se añadirán tres plantas de la nueva torre residencial de Jean Nouvel. Con esta inversión de 400 millones de dólares, el museo ganará 4.000 metros cuadrados. En la planta baja, galerías a pie de calle. En la segunda, una plataforma educativa para explorar nuevas ideas. «Uno de los objetivos es mejorar la experiencia de los visitantes desde el momento en que entran al MoMA y conectar lo que hacemos con el barrio, incluyendo a todo el mundo que camina por la calle 53». Las piezas rotarán cada seis meses. «Pintura, escultura y fotografía compartirán salas y dialogarán para crear una historia más diversa del arte». 

El público podrá seguir admirando las grandes obras, pero encontrará nuevas experiencias en cada visita «porque el museo estará en constante cambio, respondiendo a lo que ocurre hoy en el mundo». En el corazón del proyecto, The Studio, en la tercera y cuarta planta, dedicado a la ‘performance’ y la música. Y de nuevo el diálogo entre lo local y lo internacional. «Queremos mirar hacia Asia, Oriente Medio, África. Trabajar en este mundo decolonizado y postcolonial. Ser abiertos, generosos y sensibles a las diversidades de la cultura contemporánea», concluye Lowry.