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Leticia Dolera: "El feminismo es urgente, porque nos están matando"

Leticia Dolera: "El feminismo es urgente, porque nos están matando"

La actriz, que publica el libro 'Morder la manzana', saldrá a la calle el 8 de marzo a reclamar el fin del patriarcado

Núria Navarro

A los 14 años, Leticia Dolera (Barcelona, 1981) jugaba al vóley en la liga catalana y le obligaron a cambiar el 'short' por el 'culotte'. A los 18, el director de uno de sus primeros trabajos audiovisuales le puso la mano en la teta ante tres miembros del equipo que no abrieron el pico. A los 28, un actor le acarició el culo porque sí, porque le apetecía. A los 33, a la caza de financiación para su primera película como directora, 'Requisitos para ser una persona normal', le preguntaron: "¿Y el guion lo has escrito tú sola?".

Nada de todo eso es normal, pero está normalizado. Por esos abusos y otros tantos que afectan al 49,6% de la población, la actriz utiliza foco que le ponen para hacer pedagogía –publica el libro 'Morder la manzana. La revolución será feminista o no será' (Planeta), una colección de argumentos para plantar cara al patriarcado–, y el jueves, que debía inaugurar la Muestra SYFY de cine fantástico en Madrid, se sumará a la protesta.

¿Alguna razón íntima por encima de otras que la impulsarán a la protesta? La brecha salarial, el miedo a que nos violen al volver a casa, los piropos que me han lanzado por la calle, pero también la doble tortura de las mujeres refugiadas –desplazadas y abusadas–, los asesinatos machistas, las más de 10.000 denuncias al mes por violencia de género, el acoso silenciado en el trabajo, la desaparición de las mujeres de los libros de texto, que hace que a los 6 años las niñas ya crean que son inferiores. El monstruo es tan grande...

"Hablando con otras mujeres, te das cuenta de que no eres una histérica, de que hay un sistema que genera desigualdad y violencia"

¿Es rabia lo que siente? He trasmutado la rabia y el dolor en esperanza. Eso me da energía para decir que podemos cambiar las cosas, que podemos liberarnos de la culpa, de la presión de agradar, del síndrome de la impostora.

Son males antiguos. Pero, como dice Mireia Bofill, "todo empieza cuando una mujer habla con otra mujer". Es así como comienzas a sacar la opresión, el miedo y la culpa. Te das cuenta de que no eres una histérica, que hay un sistema, el patriarcado, que genera desigualdad y violencia. Cuando lo haces público, lo haces político. 

Ana Orantes lo hizo público en 1997, su marido la quemó viva y seguimos sumando. ¿Por qué esta vez será distinto? Las redes sociales nos permiten comunicarnos con mujeres del resto del mundo. Puede que ayuden movimientos como #MeToo.

Un operativo de Hollywood... Lo importante es que quien tenga altavoz mediático, lo utilice. Son importantes las voces de Uma Thurman, Nicole Kidman, Meryl Streep... Desde abajo puedes hacer ruido, desde arriba provocas cambios. No hay que olvidar que la cultura del silencio en torno al acoso nos afecta a todas, a la 'kelly' y a la CEO de una empresa.

"La cultura del silencio en torno al acoso nos afecta a todas, a la 'kelly' y a la CEO de una empresa"

Hay mujeres que no aprueban la apropiación partidista de la lucha. Si la política es gestionar las relaciones de poder entre los ciudadanos, el feminismo es político. Porque habla de una relación de dominación que hay que romper. A mi juicio todos los partidos deberían sumarse a la causa feminista. Necesitamos el feminismo de manera urgente, porque nos están matando, porque recibimos violencia económica, cultural y física cada día. Así que no podemos pararnos a cuestionar quién es más de izquierdas o derechas. El machismo no entiende de izquierdas ni derechas. El feminismo es justicia social.

Su activismo tiene peaje. La llaman "feminazi" y "loca del coño", no la invitan a copas "por miedo a que los denuncie"... La cultura machista atraviesa la educación, el sistema económico, el mundo laboral, la política, el periodismo, el cine. Por eso incomoda tanto. Asumo hacer pedagogía. No se trata de ir en contra de los hombres, sino en contra de un sistema que perpetua y fomenta la desigualdad. Por eso decimos: "No son locos, son hijos sanos del patriarcado". El hombre machista no es machista y violento porque esté loco, es el sistema el que genera un machismo del que no es consciente. Hay que conseguir que los hombres se sumen.

¿Ha dado con una fórmula eficaz para ganarlos? No, pero acabo de leer un artículo titulado 'Por qué nos cuesta tanto cambiar de opinión', en el que un científico, Brendan Nyhan, muestra que los padres que creían que las vacunas causaban autismo, tras mostrarles las pruebas científicas de lo contrario, lo seguían creyendo. Solo cambiaban de parecer cuando, a través de preguntas,  intentaban entender por qué no querían vacunar a sus hijos.

"Nosotras nos llevamos la peor parte, pero ellos viven en la jaula de la masculinidad hegemónica que les oprime"

¿Intuye que funcionaría con los machistas? Quizá, preguntándoles, se darían cuenta de que no somos el enemigo, de que no vienes a imponer nada, de que planteas otra forma de entender el mundo también liberadora para ellos. Porque nosotras llevamos la peor parte, pero ellos viven en la jaula de la masculinidad hegemónica, que no les permite expresar sentimientos, cambiar de opinión, mostrar vulnerabilidad.

¿Mostrar el límite? Catherine Deneuve opinó que "la galantería no es una agresión machista". El límite está en tratarnos con respeto y educación. Que un chico que apenas conozco me ponga la mano en la cadera no me parece normal.Es mi cuerpo. ¿A qué viene esa libertad? Y sacan eso de la caballerosidad... ¿Cuál es el femenino de caballerosidad?

No sabría decirle. La actitud caballerosa está motivada por la vulnerabilidad de una mujer, a la que hay que proteger. Hay que eliminar esa construcción sexista. A no ser que lo hagan con hombres y mujeres, entonces se trataría de buena educación.

¿Quién le puso por primera vez las gafas del feminismo?¿Su madre? En casa no se habló de feminismo, pero mi madre me enseñó con su ejemplo a no tener miedo a ir a contracorriente y a ser tú misma (durante dos años y medio sufrí bullying en el instituto). Ella, igual que yo, estamos atravesadas por el machismo.

¿Hubo un patriarca a superar? Soy hija de madre soltera. Ella fue la que cambiaba las bombillas, fregaba los platos y llevaba el dinero a casa. Mi madre, mis tías y los artículos de Barbijaputa en eldiario.es fueron mis referentes. Sin embargo, el pum fue cuando buscaba financiación para mi película, 'Requisitos para ser una persona normal', y me dijeron cosas como: "¿Has escrito el guion tú sola?". "¿Quién te va a ayudar a dirigir?". "¡Uy pero qué joven eres! ¿Cuántos años tienes?". Y yo pensé: "¿Esto a los hombres se lo preguntan?".

¿Ha rechazado papeles por exceso de testosterona? Tres en el último año y medio. A mí me parece bien interpretar un personaje machista, o que los haya, pero la película no ha de mostrarlo como algo natural y épico. Y cuando me dicen que eso es adoctrinar, yo respondo: "No perdona, es que ya adoctrinamos al revés, solo que sistemáticamente y de manera inconsciente".

"Las actrices contribuimos, en cierto modo, a perpetuar el estereotipo de belleza. Quieres romper esas cadenas y a la vez encajar"

La cine reproduce el estereotipo de belleza que tanto critica. ¿No le crea contradicción? Claro. Si las actrices tenemos que aparecer perfectas contribuimos, en cierto modo, a esa construcción. Es más, la mirada que yo poso sobre mí está sujeta al imaginario con el que he crecido y sigo recibiendo. Despertar de las cadenas del mito de la belleza me hace querer romperlas, pero las cicatrices siguen ahí. De lo que se trata es de que las generaciones que vengan no tengan que arrastrarlas.

¿Por qué no ponerse ahora? No puedes evitar querer encajar. Pero ya no me siento culpable por entrar en ese mito de belleza que el patriarcado ha construido para nosotras. Intento maquillarme superpoco para ir acostumbrándome a verme como soy.

"Nuestros cuerpos son nuestro primer campo de batalla", dice Barbara Kruger. Lo comparto. Nuestra mirada sobre nosotras mismas ya está viciada. También es importante poner sobre la mesa el debate sobre la sexualidad y el deseo, porque es otra de las raíces del patriarcado. Ha sido una manera de mantenernos sumisas desde la caza de brujas en el siglo XV, que fue contra las mujeres que no seguían los dictados de la iglesia y el Estado, que tenían relaciones fuera del matrimonio o no se casaban con hombres. O vírgenes o putas. Por eso hay que hacer la revolución del deseo.

Un nuevo frente. Es el mismo. Como no hay educación sexual en las escuelas, los adolescentes se educan en el porno y en una publicidad que sexualiza a las mujeres, pero es una sexualidad que no nos pertenece, le pertenece al sistema capitalista.

¿Feminismo y anticapitalismo van de la mano? Superar el capitalismo no implica superar el machismo. Hay más siglos de patriarcado que de capitalismo.

Una cosa más, ¿no tiene ganas de hablar de cine? Claro. Pero esto es importante.

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