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Robin Wright, la presidenta es ella

Quim Casas

Todas las actrices y actores cuentan con aquella película, obra teatral o serie de televisión que revitaliza una trayectoria que se había quedado estancada o en fase de replanteamiento. En la carrera de Robin Wright, nacida en Dallas en 1996, y conocida durante más de una década como Robin Wright Penn, cuando estuvo casada con el actor y director Sean Penn, hay un antes y un después marcado por la popularidad y prestigio de 'House of cards'.

En la teleserie, creada en 2013 por Beau Willimon y producida por David Fincher, Wright interpreta a Claire Underwood, la esposa del presidente de Estados Unidos. En el 2014 ganó un Globo de Oro por su interpretación en la segunda temporada de la serie, su único galardón importante junto al premio a la mejor actriz en el festival de Locarno por 'Nueve vidas' (2004), compartido con el resto del reparto femenino de esta película de vidas cruzadas.

'House of cards' inició el pasado 30 de mayo su quinta temporada. El personaje encarnado por Robin Wright ha variado del mismo modo que lo ha hecho el relato, una tupida tela de araña sobre el mundo de la política estadounidense. Pero es claro que su fuente de inspiración inicial fue Lady Macbeth, el personaje shakesperiano más influyente en la nueva ficción seriada y cinematográfica. Claire urde en la sombra, con paciencia y convicción, algunas de las estrategias que acaban llevando a la Casa Blanca a su marido, interpretado por Kevin Spacey, del mismo modo que Lady Macbeth manipulaba a su esposo para que ambicionara el poder y asesinara al rey de Escocia.

ENTRE FLUJOS Y REFLUJOS

Fincher pensó inmediatamente en ella y acertó. La actriz tiene el físico, la belleza, la inteligencia y, en este caso, la frialdad necesarias para hacer de su personaje en 'House of cards' uno de los más relevantes de la ficción televisiva contemporánea, tanto o más que el de su marido, el maquiavélico Francis Underwood, congresista, vicepresidente y finalmente presidente del país. No es madurez solo por una cuestión de edad, 46 años cuando rodó la primera temporada. Es la madurez de la actriz que nunca ha sido una gran estrella y ha entendido siempre el momento en el que se encontraba entre los flujos y reflujos del star system contemporáneo.

Su cometido en 'El congreso' (2013) da fe de ello. Se interpreta a sí misma y encarna en la ficción el dilema real al que se enfrentan todas las actrices de su edad, cuando Hollywood comienza a escatimarles los papeles porque, aducen, ya no hay personajes para ellas una vez han superado los 45 años. En esta película, un productor decide clonar digitalmente a Robin Wright cuando aún no ha rebasado esa edad y, a partir de entonces, hacer que intervenga con esta copia de su cuerpo en los filmes que decida la compañía.

La actriz tiene a punto 'Blade runner 2049' 'Wonder Woman'. En los 33 años transcurridos desde su debut, ha intervenido en 42 películas y varias series televisivas. Su primer filme importante fue 'La princesa prometida' (1987), una mezcla de aventuras, comedia y romance que ha terminado siendo pequeña obra de culto. Al mismo tiempo, protagonizaría las primeras cuatro temporadas del culebrón televisivo 'Santa Bárbara' (de 1984 a 1988).

LUCHA POR EL SUELDO

Ha hecho papeles importantes en películas discretas y secundarios en filmes de éxito como 'Forrest Gump' (1994), en el que encarnó a la novia eterna del protagonista. Por aquel entonces ya mantenía una relación con Sean Penn. Se habían conocido en el rodaje del 'thriller' 'El clan de los irlandeses' (1990), él la dirigió a ella en el notable drama 'Cruzando la oscuridad' (1995) y volvieron a formar pareja en 'Atrapada entre dos hombres' (1997). Se casaron en 1996 y, tras varios intentos de separación y de reconciliación, se divorciaron en el 2009. Fruto de su relación nacieron dos hijos, Hopper y Dylan. El primero, a los 24 años, ha debido entrar en una clínica de desintoxicación debido al consumo de metanfetamina.

En 1995, Robin rechazó el papel que finalmente interpretó Nicole Kidman en 'Batman forever'. Cinco años después brillaba como esposa de Bruce Willis en 'El protegido', de M. Night Shyamalan. Ha preferido las obras personales, como 'El juramento' (2001) –su último trabajo con Penn– o 'Moneyball' (2010), a las grandes producciones, aunque Hollywood la ha reclamado ahora para 'blockbusters' como 'Wonder Woman'. Tuvo un enfrentamiento con Netflix, la cadena de 'House of cards', a raíz de su sueldo en la quinta temporada, y en los últimos tiempos lidera la lucha para igualar las condiciones salariales de las actrices con la de los actores. Claire Underwood eclipsara sus otros logros, pero es una actriz de trayectoria firme y todo lo consecuente que permite la industria cinematográfica estadounidense. 

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