03 abr 2020

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Análisis

El rol de los 'venture builders' en el ecosistema

La presencia de estos fondos de gestión del talento es el síntoma por excelencia de madurez de un ecosistema en crecimiento como el de Barcelona

Jordi Aguasca

Imagen de las instalaciones del ’venture builder’ Deminum, en Barcelona.

Imagen de las instalaciones del ’venture builder’ Deminum, en Barcelona. / Ferran Nadeu (El Periódico)

No exageramos si afirmamos que Barcelona cuenta con tres de los diez 'venture builders' referentes de toda Europa. Probablemente el más relevante en todo el continente sea Rocket Internet en Berlín, pero también son reconocidos como casos de éxito los ejemplos de Antai y de Nuclio, ubicados en Barcelona. 

Básicamente, la diferencia entre un 'venture builder' y una incubadora es que en el primer caso los proyectos que  surgen no los impulsa inicialmente un grupo de emprendedores, sino un equipo designado por el propio 'venture builder'. Será este equipo el responsable de llevar a cabo las primeras inversiones para facilitar las fases iniciales de crecimiento de la empresa y el que adquirirá una parte importante de sus acciones, a pesar de que con un peso menor que el 'venture builder'. Habitualmente, detrás este grupo de personas que gestiona la nueva empresa acostumbra a haber un emprendedor en serie, que ya ha conseguido hacer crecer su 'start-up', que ya la ha vendido a otra compañía y que ahora se dedica a apoyar a otros emprendedores ya sea invirtiendo su capital, asesorándolos o creando nuevos proyectos. 

Es el cierre perfecto del círculo. El síntoma por excelencia de madurez de un ecosistema en crecimiento como el de Barcelona. Por ejemplo, de estos equipos gestores han surgido empresas tanto reconocidas como HousfyWallapopGlovo (con algunos matices que no vienen ahora al caso) o Carnovo, a pesar de que este fenómeno no se limita solo al ámbito más digital, el más maduro a estas alturas en Catalunya y en Europa (más del 50% de los 871 millones de euros levantados en Barcelona durante el 2018 provienen del 'digital&consumer').

Otro hecho que se debe de considerar, tan positivo como necesario para el futuro inminente de nuestro ecosistema, es la incorporación de las medianas y grandes corporaciones al fenómeno de los 'venture builders', puesto que se han convertido en una herramienta muy útil para hacer la innovación más disruptiva en sus ámbitos. Cada vez más compañías de estas dimensiones están tendiendo a incorporar internamente estas prácticas de creación de 'start-ups'. Ahora habrá que ver como se acaba traduciendo esta tendencia en resultados, pero lo que es evidente es que iniciativas como Innocells (Banco Sabadell) o Innomads (Forcadell), a pesar de ser pioneras en Catalunya en sus respectivos ámbitos, seguro que no serán las únicas que iremos descubriendo en los próximos años.