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SERVICIOS SOCIALES

Una atención grupal para compartir experiencias

VINE reinventa la acogida inicial de los servicios sociales de Barcelona: son encuentros en grupo que permiten enriquecer la información que transmiten los equipos profesionales

Una atención grupal para compartir experiencias
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Los servicios sociales acompañan a la ciudadanía en situaciones de dificultad vital, económica o familiar, favoreciendo el cumplimiento de sus derechos sociales y mejorando su bienestar y autonomía.

Son servicios básicos para la ciudadanía del Área de Derechos Sociales, Justicia Global, Feminismos y LGBTI del Ayuntamiento de Barcelona, y cuentan con la gestión del Instituto Municipal de los Servicios Sociales. Consiste en un servicio liderado por un equipo de profesionales multidisciplinares dedicados a acompañar la ciudadanía en situaciones de dificultad. También se encargan de vincular a quién lo requiera a los distintos recursos públicos existentes y adecuados a cada caso. 

Actualmente, se está priorizando un eje de trabajo concreto en los centros de servicios sociales de Barcelona: es el de la atención grupal y la coordinación con los proyectos comunitarios del barrio, con el objetivo de reforzar el tejido social y asociativo y conectar las personas atendidas con el territorio, a fin de fomentar su autonomía y empoderamiento. 

Nuevas propuestas

Esta apuesta innovadora de servicios sociales se concreta en el proyecto VINE ('Vinculem, Normalitzem, Empoderem!'), una nueva forma de ofrecer la primera acogida de este servicio, desde un contexto y un enfoque grupal. Una vez realizada la sesión de acogida, los equipos profesionales identifican aquellas situaciones que precisan un abordaje personalizado, en forma de entrevistas. 

En el proyecto VINE, los servicios sociales acogen en grupo a las personas usuarias

VINE posibilita dar respuesta a las necesidades de atención y orientación de las personas desde una perspectiva comunitaria, promoviendo el aprendizaje mutuo y disminuyendo el sentimiento de soledad vinculado a la demanda. 

Se llevan a cabo dos tipos de sesiones de acogida VINE. La primera de ellas está dirigida a las personas mayores y cuenta con recursos específicos para este sector de la población. La segunda agrupa todos los recursos generales del ámbito social, tanto municipales como autonómicos o estatales, entre los que destaca la vivienda, la educación, las prestaciones económicas, la alimentación o las actividades comunitarias, entre otros aspectos de los servicios sociales.

«Desde servicios sociales trabajamos a tres niveles: personal, grupal y comunitario. Vimos que era importante poder hacer la primera acogida de forma grupal, para mejorar las condiciones de la acogida, que hasta entonces era individual», puntualiza Juanjo González, director del Centre de Serveis Socials La Salut - El Coll - Vallcarca i els Penitents. Por el momento, este programa se ha aplicado en diez centros de servicios sociales de Barcelona, de los 39 que hay distribuidos en los distintos distritos de la capital catalana. 

Buena acogida

La prueba piloto de este proyecto empezó en abril del 2018 y ha tenido una buena acogida por parte de la ciudadanía. «Inicialmente, la gente era reacia a la atención grupal, pero ver que sus problemáticas son similares a las de otras personas ayuda a normalizar la situación personal», explica Bernat Veciana, trabajador social de la unidad de primera atención del Centre de Serveis Socials La Salut - El Coll - Vallcarca i els Penitents. 

«Los propios integrantes del grupo ponen a disposición de sus vecinos y vecinas sus recursos y su propia experiencia, enriqueciendo las sesiones», añade Virginia Jiménez, trabajadora social de este centro, ubicado en el distrito de Gràcia. 

El proyecto VINE también pone el foco en el tejido asociativo del barrio en el que está ubicado cada centro, ya que a veces puede ofrecer soluciones alternativas a los servicios sociales de la ciudad. Por ejemplo, existen iniciativas vecinales para solventar la brecha digital de la población. 

«En el caso de la gente mayor, se promueve que se vinculen con proyectos para combatir la soledad, o con los centros cívicos de los distintos barrios», concreta Veciana. En las sesiones, se comparte el conocimiento sobre los diversos espacios comunitarios de los que dispone el barrio y la ciudad.

El proyecto es altamente valorado también por el conjunto de profesionales.«El 100% de los profesionales que participamos en la prueba piloto también decidimos continuar con el proyecto, ya que es mucho más motivador hacerlo en grupo, surgen otras dinámicas y los usuarios pueden compartir su experiencia», añade Jiménez. Esta modalidad de actuación permite ser más ágiles en la respuesta, a la vez que favorece una transmisión de información rápida y transparente.

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Adaptarse al contexto

La covid-19 ha obligado a adaptar este proyecto, que ha entrado nuevamente en fase piloto, para hacer los encuentros de forma virtual.  «Es bastante práctico porque a través de las tecnologías las personas pueden acceder a los recursos digitales fácilmente», explica Veciana. «Sin embargo, el formato presencial también es muy enriquecedor, por lo que valoraremos un modelo híbrido presencial y digital para el proyecto VINE», añade el trabajador social.