06 jul 2020

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COMPRA DE PROXIMIDAD

El comercio local es clave en la vida social y económica de Barcelona

Las tiendas y locales de restauración generan más del 20% de puestos de trabajo en la ciudad

Se han puesto en marcha distintas medidas para la reactivación de este sector estratégico

Xavi Datzira

Gel hidroalcohólico y carteles con las medidas de prevención a la entrada de la tienda de moda local Rollito Así, en Gràcia.

Gel hidroalcohólico y carteles con las medidas de prevención a la entrada de la tienda de moda local Rollito Así, en Gràcia. / MARTA JORDI

Las tiendas de barrio, excepto las de alimentación, tuvieron que cerrar por el confinamiento y todo el mundo pudo notar las consecuencias. Las persianas se dejaron permanentemente bajadas y las calles se quedaron sin vida. Una contrariedad que, a su vez, ha servido a muchos ciudadanos para darse cuenta del papel vital que juegan los comercios de proximidad en la cohesión y la vitalidad de los barrios de Barcelona. Por eso, ahora que han vuelto a abrir sin restricciones, los más de 61.000 comercios de proximidad y locales de restauración (a los que se suman los 43 mercados) necesitan el apoyo de la ciudadanía para reemprender la marcha y fortalecer así un sector estratégico tanto a nivel social como económico.

En este sentido, la suma del comercio y la restauración representa el 21% de la economía barcelonesa, así como el 20,4% de los puestos de trabajo en la ciudad. En base a este peso específico, el Ayuntamiento de Barcelona ha activado el Plan de Reactivación del Comercio y la Restauración, que incluye diferentes medidas como la ayuda para autónomos, el incentivo para la rebaja de los alquileres comerciales, el apoyo para la compra de material de protección, la rebaja del 75% hasta finales de año en la tasa de terrazas (y su ampliación) y la rebaja del impuesto al comercio cuando organice muestras en la calle.

Papel clave

Y es que desde el consistorio recuerdan que “el comercio de barrio hace ciudad” y que entre sus mostradores y estantes se puede encontrar mucho más que aquellas cosas que necesitan. “También son un sector comprometido con la ciudad y el entorno. Los valores que cultivan cada día hacen de Barcelona una ciudad activa, responsable y abierta a todo el mundo”, recalcan. Así mismo, comprar en tiendas de barrio ayuda a reducir la huella ambiental, no solo porque muchas de ellas apuestan por la venta de marcas locales o alimentos de proximidad, sino porque se elimina la necesidad de desplazarse en vehículo privado para acceder a ellas.

Otras de las líneas de ayudas municipales hace referencia a algo que se ha hecho evidente, aún más si cabe, durante el confinamiento: la importancia de la digitalización de comercios y restaurantes. El ayuntamiento ha puesto en marcha así una línea de subvenciones, así como apoyo técnico y asesoramiento para la transformación digital de los negocios, formación 'on line' o un estudio sobre competencias digitales. También se está trabajando en el desarrollo de un 'marketplace' conjunto para los comercios de proximidad, que permita la compra y venta desde una única plataforma digital.

Buena valoración

A su importancia económica, se añade la implicación de los comercios de proximidad en la vida de barrio. Por ejemplo, con su participación en campañas solidarias como el Projecte Radars, para cuidar a las personas mayores; los caminos escolares para los niños y niñas que van caminando a la escuela; el programa Barcelona Comerç + Sostenible; la iniciativa iLearnTap para personas con autismo; o la tolerancia cero contra la violencia machista. Por esto, y muchos otros parámetros como el trato cercano y la calidad de sus productos, los ciudadanos valoran los locales de barrio con un 7,7 sobre 10.

En el caso de los comercios de alimentación, además, muchos de ellos son una pieza básica para promover los productos de proximidad, ecológicos, de temporada y que enlazan directamente al productor con el consumidor. Una compra sana, justa socialmente y sostenible que se puede llevar en Barcelona en múltiples establecimientos, ya sea en los mercados, tiendas de barrio, cooperativas, mercats de pagès o a domicilio. Además, en el 2021, Barcelona será la Capital Mundial de la Alimentación Sostenible y esto generará todo tipo de iniciativas y acontecimientos.

Modelo propio

Una ciudad es el resultado de la suma de múltiples vectores, y el comercio y la restauración es, sin duda, uno muy importante. Barcelona no sería lo que es ahora sin su modelo comercial propio, basado en la proximidad, la calidad, el servicio o la diversidad.

Tras el coronavirus, puede haber la tentación de recurrir a la uniformización. Por eso, es necesario mantener vivo este modelo barcelonés preservando la competitividad, prestigiando la carrera profesional del comerciante y situando la innovación y la sostenibilidad como eje vertebrador. Pero para ello es básica la participación del ciudadano, porque su papel como consumidor puede decantar la balanza. Ya sea en el propio barrio o en lugares emblemáticos de la ciudad, este es el momento adecuado para redescubrir Barcelona de la mano de sus comercios, mercados y restaurantes.

Comprar con todas las medidas de prevención

Aunque ya se ha terminado la desescalada, durante un tiempo se deberán seguir cumpliendo las medidas de prevención sanitaria al acudir a cualquier comercio. Entre ellas, llevar mascarilla, lavarse las manos con asiduidad y no tocarse cara, ojos y nariz. Así mismo, se debe respetar la distancia de seguridad de entre 1,5 y 2 metros, hacer cola fuera del establecimiento cuando sea necesario esperar para respetar el aforo establecido y evitar tocar aquellos productos que no se van a adquirir.

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