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En colaboración con

Toni Lodeiro: «Debemos empezar por la alternativa más placentera»

Lodeiro es divulgador y consultor en consumo consciente de la Cooperativa Opcions

Anna Rocasalva

Opcions es una cooperativa que trabaja para impulsar el consumo consciente. Lo hace a través de tres herramientas: la revista, la plataforma Més Opcions y el área de consultoría.

¿Consumo consciente o  responsable?

Barcelona escogió la palabra ‘responsable’ porque entendió que era la más generalizada. Nosotros preferimos el consumo ‘consciente’ porque el término ‘responsable’ podría estar sutilmente relacionado con la culpa y podría cargar demasiada responsabilidad al consumidor. Pero son sinónimos. Ambos significan una mirada global a las repercusiones socioeconómicas y ambientales de nuestro consumo.

¿Cree que es posible consumirlo todo de forma responsable?

Absolutamente no y relativamente sí. Si lo vivimos de una forma demasiado perfeccionista nos quemaremos y no seduciremos a los que nos rodean con alternativas interesantes. Nuestras posibilidades son limitadas porque a veces el producto adecuado es más caro o no lo

Proponemos hacer los cambios con placer, poco a poco y, sobretodo, vincularnos a espacios colectivos
donde enriquecernos

encontramos en una tienda cercana y no disponemos del tiempo para lograr la compra perfecta. Hay que diseñar las sociedad para facilitar el acceso a productos y servicios responsables; intentar que las condiciones laborales nos ayuden y nos faciliten vivir donde trabajamos; que hayan horarios más favorables a la conciliación familiar; que se pongan más límites al transporte privado; que sea más barato comprar sin envases... y así con todo. Hay que cambiar poco a poco las reglas del juego.

Entonces, ¿qué puede hacer el consumidor?

Puede incorporar, por ejemplo, un hábito nuevo cada mes. En otras palabras, vivo en un tercer piso pero me animo a subir por las escaleras porque gano en salud y ahorro energía; otro mes me abriré una cuenta de banca ética; otro mes me cambiaré a una cooperativa que comercializa electricidad de origen renovable. Puede parecer poco, pero dentro de cuatro años nuestra vida habrá cambiado y habremos alimentado las alternativas.

¿Por dónde hay que empezar?

Hay que empezar por las alternativas que más nos apetezcan. Hagamos los cambios con placer, poco a poco y, sobretodo, vinculémonos a algún espacio colectivo donde podamos crecer, disfrutar y aprender, porque donde más nos enriquecemos es con la convivencia. El consumo consciente es una puerta abierta a nuevas personas, aprendizajes, a una nueva mirada al mundo. No nos fijemos sólo en sus efectos cuantitativos.

¿Cree que la sociedad desconoce las alternativas?

No, de hecho, según una encuesta, el 90% de los españoles a ha cambiado algún hábito de consumo para hacerlo más medioambientalmente favorable. Otra encuesta del 2015, hablaba de que el 36% los consumidores incorporaban criterios sociales, éticos o ambientales en su decisión de compra. Otra explica que el 80% de las personas prefieren el pequeño comercio a las grandes superficies. Pero todo esto choca con el dato de que el 80% de la alimentación envasada está en manos de cinco grandes cadenas de distribución. Una cosa son los valores del consumo consciente, que han penetrado mucho, y otra cosa es que el poder de las grandes multinacionales fomenten que nos sean más accesibles y asequibles sus opciones. 

¿Qué papel cree que juega la administración en todo esto?

Las instituciones públicas tienen un papel de responsabilidad clave, tanto en el nivel divulgativo y educativo, como en el ejemplarizante, en el normativo y fiscal, en el de impulso de modelos de consumo o proyectos empresariales; y en la contratación pública responsable y sostenible.