Ir a contenido

En colaboración con

REGALOS CON RESPONSABILIDAD

Navidades sin estereotipos sexistas

La campaña 'Los juguetes no tienen sexo' invita a reflexionar sobre la necesidad de regalar juego, juguetes y libros sin estereotipos de género

Luis Benavides

Juguetes educativos de madera libres de prejuicios sexistas

Juguetes educativos de madera libres de prejuicios sexistas / Carlos Valbuena Junquera

Algunos juguetes, bajo una apariencia inofensiva, pueden estar cargados de prejuicios sexistas que pueden ser muy difíciles de superar incluso con el paso de los años. Mediante el juego se pueden inculcar valores como el respeto y la igualdad de oportunidades, pero también se pueden transmitir estereotipos de género y roles jerarquizados que supeditan un sexo al otro. Las familias deben ser conscientes de todo esto y regalar con responsabilidad. Para fomentar esta reflexión, el Ayuntamiento de Barcelona pone en marcha la campaña navideña ‘Los juguetes no tienen sexo. Todo el mundo puede jugar’

El consistorio persigue que se eduque a los niños y a las niñas sin caer en dicotomías, «en el reconocimiento de sus potencialidades, el respeto mutuo y con plena libertad de escoger los juguetes que quieran», detallan los responsables de la campaña.

Los expertos coinciden en la importancia del juego en el desarrollo de los más pequeños. El juego es una herramienta perfecta para desarrollar habilidades y capacidades, pero también para transmitir intangibles como valores y esquemas mentales. La escritora y profesora de sociología Amparo Tomé, cuya actividad investigadora en el Universitat Autònoma de Barcelona se ha centrado en temas de género y educación, subraya la importancia de trabajar valores como la igualdad y la diversidad desde la más tierna infancia: «El rol de género se comienza a interiorizar a partir de los tres años. A esa edad la mayoría de los niños ya empiezan a rechazar las muñecas y el color rosa, solo porque desde que nacen se les inculca que hay dos universos diferentes, el de los niños y el de las niñas».

"El rol de género se comienza a interiorizar a partir de los tres años"

Amparo Tomé

Escritora y profesora de sociología

Tomé, coautora junto al profesor de sociología de la educación Xavier Bonal del libro ‘Balones fuera’, estudió el comportamiento de niños y niñas y encontró patrones que se repetían en todos los patios de escuela. «Nos dimos cuenta que los niños preferían los juegos y juguetes que implicaban más movimiento, mientras las niñas tardaban más en escoger y preferían juegos más diversos», explica Tomé, quien recuerda que estas diferencias tienen una carga cultural, no biológica.  

La adquisición de ciertos prejuicios o estereotipos a una edad muy temprana puede ser difícil de contrarestar posteriormente. «Cuando pedíamos a los niños y niñas que nos dibujasen un bombero, siempre dibujaban a un hombre. Lo mismo pasaba con profesiones que socialmente están bien consideradas o están relacionadas con el poder», cuenta Tomé, quien considera que poco a poco eso está cambiando, pero de manera muy lenta. 

Explorar, aprender

Dado que los juguetes son una oportunidad para que los niños y las niñas puedan explorar, descubrir y adquirir comportamientos y actitudes sociales y relacionales, los expertos consideran fundamental ofrecer a los más pequeños un amplio abanico de posibilidades. «Los juegos de construcción, por ejemplo, contribuyen al desarrollo de habilidades espaciales, los juegos simbólicos y cooperativos contribuyen a la práctica de las habilidades sociales, y las manualidades permiten practicar habilidades motoras», explican los responsables de la campaña municipal ‘Los juguetes no tiene sexo’.  

Desde la perspectiva de género, regalar una muñeca a una niña por el mero hecho de ser una niña es un error. «Este tipo de regalos condiciona la manera de ser de las personas, desde muy pequeños. Del mismo modo, el patriarcado limita a las personas cuando estipula que la mujer debe ser cuidadora y el hombre, proveedor. Estos roles impuestos limitan el crecimiento de unos y otros, tanto de los hombres como de las mujeres», explica la escritora Gemma Lienas, autora de numerosos cuentos no sexistas.

"El patriarcado limita a las personas cuando estimula que la mujer debe ser cuidadora y el hombre, proveedor"

Gemma Lienas

Autora de cuentos no sexistas

Antes de comprar un juego, una película infantil o un libro es  necesario preguntarse qué valores, habilidades y roles fomenta. «Para empezar, los padres deberían huir de las colecciones de libros o juguetes que están claramente dirigidos a niños o niñas», cuenta la autora de ‘El libro de las emociones para niños y niñas’, una colección de cuentos protagonizados por niños y niñas de entre 3 y 7 años. 

La paje Estel 

Hasta el momento, en muchos cuentos, así como en la mayoría de películas y series de televisión infantiles para niños, se han transmitido ciertos estereotipos. Las aventuras, la toma de decisiones y, en definitiva, el protagonismo parecían reservados siempre a los personajes masculinos. Actualmente existen muchos más personajes femeninos valientes, decididos y atrevidos.

En esta misma línea, para romper con ciertos estereotipos, el Ayuntamiento de Barcelona creó a la paje Estel, una de las ayudantes más famosas de Sus Majestades los Reyes Magos. La paje Estel –que recibirá las cartas de los más pequeños los días 2, 3 y 4 de enero en la plaza de Catalunya– fomenta la adquisición de juguetes que no sean ni violentos ni sexistas.

La paje Estel recibe las cartas de dos niñas, el año pasado / ayuntamiento de barcelona

Las claves para no regalar sexismo

Olvidar las etiquetas: Se recomienda desterrar las etiquetas de juguetes ‘para niños’ y ‘para niñas’.  

 

Ni rosas ni azules: La elección del juego, cuento o juguete nunca puede estar condicionada por el color. Los niños y las niñas no son ni rosas ni azules. 

 

La diversidad como valor: Conviene hacer regalos que reflejen la diversidad de la sociedad. No todos somos iguales. 

 

Protagonistas: Se recomienda buscar juegos, libros y videojuegos con protagonistas masculinos y femeninos, donde los dos géneros estén representados.   

 

Buscar alternativas: Romper con los regalos más clásicos, los asignados tradicionalmente a cada género. Así, buscar alternativas a las clásicas muñecas y camiones, encasillados históricamente a niñas y niños respectivamente. 

 

Aprendizaje: El ocio en los más pequeños debe considerarse un canal de aprendizaje, una oportunidad.

 

Sin violencia: Deben evitarse los juguetes, juegos y videojuegos violentos. Los mayores deben educar a los más pequeños para que sepan resolver los problemas de manera positiva, constructiva y creativa. 

 

La publicidad: La mayoría de los catálogos tienen todavía un componente sexista. Por eso, no conviene que consuman este tipo de publicidad.

 

Más comunicación: Es necesario hablar con los más pequeños sobre los estereotipos, y explicarles que no hay juegos, películas o cuentos para un sexo determinado.

0 Comentarios
cargando