ASUNTOS PROPIOS

Jenni Hermoso: "Si he llegado hasta aquí es porque obedezco a mi instinto"

Jenni Hermoso, la ’crack’ del Barça femenino.

Jenni Hermoso, la ’crack’ del Barça femenino. / VICTOR SALGADO

Se lee en minutos

Es un fenómeno Jenni Hermoso (Madrid, 1990). Lidera el ataque del Barça y de la selección española. Ha sido cuatro veces pichichi de la Liga (23 goles en la temporada pasada, a razón de un tanto cada 69 minutos) y una de las 11 nominadas al Premio The Best de la FIFA. (Y podría grabar un tutorial sobre naturalidad y cercanía, de utilidad para la escuadra de Koeman).

-¿Messi la ha enviado algún whatsapp?

-Nunca. Dudo que tenga mi teléfono, o que lo pida algún día.

-¿Raro no? Los dos ases, del mismo club.

-Debo decir que cuando [Gerard] Piqué se encuentra con las capitanas, siempre les dice: "Si necesitáis algo, pedírnoslo".

-Tampoco es un "jugáis de narices".

-No pasa nada. Somos conscientes de que la incorporación de la mujer al fútbol es muy reciente.

-Si despojamos al rosarino del factor fuerza, ¿en qué se diferencian?

-Salvo la fuerza, en poco más. Aunque la velocidad cuando haces un control depende de la potencia de las piernas, mentalmente hay jugadoras que superan a jugadores de Primera. Y avanzamos. En pretemporada entrenamos con equipos masculinos: en años anteriores nos ganaban, este verano no hemos perdido ni un partido.

-Y hablan con naturalidad, resultan cercanas, van al desfile del Orgullo.

-Nosotras queremos llegar a más gente. A ellos les basta con estar en el campo y jugar. Y en su caso, supongo, las represalias por hablar de su sexualidad son más graves. Nosotras, dinero, no nos jugamos mucho.

-¿Cobran decentemente?

-Vivimos una vida buena, pero no nos da para asegurar el futuro. Por eso muchas estudian. Por eso tenemos que ahorrar.

"De niña me gustaban Redondo, Zidane, Solari. Jugadores especiales"

-¿Qué sería de usted sin una pelota?

-[Ríe] Tengo vídeos jugando con mi hermano de muy pequeña. Mi abuelo, que fue portero del Atlético de Madrid, nos contagió a todos la afición. En casa siempre hubo pelotas y se vio mucho fútbol. 

-¿Nunca le dijeron: "El fútbol no es cosa de niñas"?

-Jamás. Mi madre me dejaba ir todas las tardes con mi vecina Sandra y mientras ella jugaba a vóley, yo le daba patadas al balón. Y mi padre pasó tardes enteras bajo la lluvia o el granizo esperando a que saliera de entrenar. Gracias a ellos estoy donde estoy.

-En aquel tiempo, ¿quién era su ídolo?

-Me gustaban mucho Redondo, Zidane, Solari. Futbolistas especiales. Pero mi ídola era Nervy [Ana Belén Fernández Navarrete], que jugaba en el primer equipo del Atlético de Madrid, en el que entré a los 12 años.

-¿Ahora a quién envidia secretamente?

-Yo querría ser yo, cada vez en mi mejor versión. Digamos que el juego de Marta [Vieira da Silva] se asemeja al que me gustaría llegar.

-Cuando tiene la pelota entre los pies, ¿qué experimenta?

-Cuando era pequeña era feliz jugando en el parque cercano a la casa de mis abuelos y hoy, cuando disfruto del fútbol como lo hacía entonces, es cuando mejor juego.

-Pero, ¿qué le pasa por la cabeza?

-No pienso. Cuanto más lo hago, peor. Si he llegado hasta aquí es porque obedezco a mi instinto.

"Cuando tengo la pelota, no pienso. Si he llegado hasta aquí es porque obedezco a mi instinto"

-Y meter gol es... ¿orgásmico?

-Sobre todo si el gol vale puntos. Levantar una copa de Champions debe ser la leche. Ya llegará. Mientras, ser espejo para las niñas que vienen detrás es una pasada, como ver crecer el fútbol femenino.

-Más de un cronista (masculino) opina que es una burbuja que estallará.

-Estoy segura de que hemos llegado para quedarnos. Aunque también es cierto que, por mucho que hagamos nosotras, no basta. Tiene que haber agentes externos que nos empujen hacia arriba.

"Uno de mis tatuajes dice: 'No soy frágil como una flor, soy frágil como una bomba'"

-Toca resistir. ¿De sus tatuajes se puede deducir que es una mujer dura?

-[Ríe] «No soy frágil como una flor, soy frágil como una bomba», dice uno.

-¿Es el último?

-El último es un cactus. Ya sabe, mírame pero no me toques.

-O sea, dura.

-Yo soy familiar, necesito dar y recibir cariño. Cuando he jugado en otros países y otras ligas, era 100% fútbol. No disfrutaba. En el Barça soy feliz, juego el fútbol que me gusta y estoy cerca de los míos.

-Carabanchel no está tan cerca.

-Siempre que voy a casa y vuelvo a Barcelona, paso dos días malos. Nos reuníamos los viernes en casa de mis abuelos, y ya no están. Ellos son mi fuerza en el terreno de juego.

Te puede interesar

-¿No piensa formar familia propia?

-Sí, pero no sé hasta cuándo mi cuerpo y mi mente funcionarán para jugar a fútbol.