Perfil

Elecciones en Argentina | Así es Javier Milei, de animador histriónico a candidato libertario de derechas

Sergio Massa gana la primera vuelta en Argentina y se disputará la presidencia con Javier Milei

Así es Sergio Massa, el candidato peronista que ha dado la sorpresa en Argentina

Javier Milei, en una entrevista en Buenos Aires, este miércoles.

Javier Milei, en una entrevista en Buenos Aires, este miércoles. / ERICA CANEPA / BLOOMBERG

Abel Gilbert

Abel Gilbert

Por qué confiar en El PeriódicoPor qué confiar en El Periódico Por qué confiar en El Periódico

Javier Milei cerró su campaña electoral con su acostumbrada inclinación al exabrupto. "Primera vuelta, la puta que lo parió". El estilo del barrabrava y la jerga abstracta de la economía aprendida en una universidad de tercer orden le han dado al ultraderechista la posibilidad de una hazaña inimaginable tiempo atrás. En siete años ha pasado de ser un animador histriónico de tertulias televisivas a convertirse en el candidato mejor posicionado en los sondeos, aunque en esa primera vuelta ha sido superado por el peronista Sergio Massa. Al final no ha podido evitar la segunda vuelta del 19 de noviembre.

Tiene 52 años y una melena desprolija detrás de la que esconde el paso del tiempo. En El Loco. La vida desconocida de Javier Milei y su irrupción en la política argentina, Juan Luis González ofrece esbozos sorprendentes de su biografía. El candidato de La Libertad Avanza (LLA) fue "un chico torturado por sus padres, corrido a un lado por sus compañeros de escuela y rechazado sistemáticamente por sus eventuales parejas". Se graduó economista "a pesar de las zancadas" paternas.

Llegó a la adultez con "casi ningún amigo". Nunca quiso ser padre y "terminó adoptando a un perro como su hijo, con el que pasó solo una decena de navidades y años nuevos". No pudo superar su muerte. "Sumido en una profunda depresión, terminó cayendo en telépatas, médiums y clones (de la mascota)". Milei "está convencido de que Dios lo eligió como un moderno profeta" y que tiene una supuesta "capacidad para comunicarse con animales" y "seres que están muertos".

El abanderado de LLA no duda en ser poseedor de un don y solo se lo comunica a personas de su confianza más extrema a los que les pide la más absoluta reserva. "Dirían que estoy loco", les señala a esos amigos, según pudo constatar González. Todo lo que ha escrito deja azorado a sus lectores, pero no ha cambiado la intención de voto.

Milei era un economista neoclásico. Su vida intelectual cambió radicalmente al caer en sus manos Monopolio y competencia, un libro Murray Rothbard. "Todo lo que enseñé sobre estructuras de mercado está mal". Se convirtió a su libertarismo de derecha. El exportero de fútbol y excantante de rock quiso seguir el mismo itinerario de Rothbard, quien en los 60 había sido hippie y, bajo el peso de la decepción, fundó el Partido Libertario estadounidense para promover la buena nueva de la que, años más tarde, desembocaría en el trumpismo.

De ese libro nacen algunas de las propuestas más provocadoras como la abolición del Banco Central, la defensa de la compra y venta de órganos y el rechazo a cualquier instancia reguladora del Estado. La justicia social y cualquier forma de empatía hacia los débiles la considera una "aberración". Y por eso califica al papa Francisco de comunista.

En las paredes de su casa cuelgan cuatro cuadros pintados al estilo Andy Warhol. Son los rostros de sus cuatro héroes. Uno de ellos es Rothbard. El otro corresponde a Friedrich Hayek, autor de La desnacionalización del dinero, el libro clásico de la Escuela Austríaca de Economía, que propone la libre competencia de las monedas y es la base de su plan de dolarización. Los dos restantes corresponden a Robert Lucas, el Premio Nobel de Economía 1995 y, no podía faltar, Milton  Friedman, el padre del neoliberalismo.

El fenómeno Milei fue creciente. La primera advertencia la dio en las parlamentarias de 2021, cuando obtuvo el 14% de los votos en la ciudad de Buenos Aires maldiciendo a "la casta" política. Al asumir sorteó cada mes su salario. La dolarización se ha convertido en su mantra. Su prédica ha calado hondo en los pobres. Regala billetes norteamericanos con su imagen como promesa de una futura bonanza si llega al Gobierno. En la antesala de las elecciones inició un noviazgo con la imitadora de la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner. Ya avisó por las dudas que si es presidente la primera dama será su hermana Karina, mano derecha conocida como "el jefe".

A caballo de las redes sociales, el ascenso de Milei ha sido tan estridente que llamó la atención de Elon Musk y a toda la ultraderecha mundial. Los que han tratado de comprender cómo llegó tan alto suelen coincidir en el diagnóstico: el libertario gritón canalizó profundos resentimientos con la política. "No es un líder, es un síntoma", suele decir Domingo Cavallo, nada menos que el hombre que intentó fijar la paridad entre el peso y el dólar y encarnó por una década las esperanzas del neoliberalismo en Argentina, hasta que todo se hizo trizas durante la crisis de 2001.