Encuentro 'tory'

Sunak abre la puerta a sacar al Reino Unido de los convenios internacionales por los derechos humanos

El primer ministro del Reino Unido, Rishi Sunak, durante la conferencia del Partido Conservador.

El primer ministro del Reino Unido, Rishi Sunak, durante la conferencia del Partido Conservador. / Hollie Adams / Bloomberg

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Lucas Font
Lucas Font

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El primer ministro del Reino Unido, Rishi Sunak, ha cerrado este miércoles la conferencia del Partido Conservador con un discurso que pretende relanzar a la formación en las encuestas y convencer a los más críticos con su gestión. El 'premier' y líder de los 'tories' ha tratado de retomar las riendas de un cónclave menos tranquilo de lo esperado con un repaso a su primer año al frente del Gobierno y presentándose como un líder dispuesto a tomar decisiones impopulares a corto plazo en beneficio de los británicos, pasando por alto su fracaso en la mayoría de los objetivos fijados para este año.

"Hemos vivido 30 años en un sistema político que ha incentivado la decisión fácil, no la decisión correcta", ha dicho el primer ministro, en un intento por justificar la reciente marcha atrás en las políticas verdes y la paralización de la construcción del tramo de la línea de alta velocidad HS2, que debía unir Londres y Manchester, debido a su elevado coste. Una decisión que ha provocado un terremoto entre los representantes conservadores en el norte del país y que Sunak ha tratado de compensar con el anuncio de una inversión de 36.000 millones de libras para fomentar la mejora de las conexiones entre las principales ciudades de la región.

El primer ministro también ha tratado de calmar los ánimos en el sector más liberal del partido, encabezado por la ex primera ministra Liz Truss, que reclama una menor carga fiscal para las empresas para incentivar el crecimiento. "Sé que queréis recortes fiscales, yo también los quiero. Pero la mejor bajada de impuestos que podemos dar a la gente ahora mismo es contener la inflación y aliviar el coste de la vida", ha asegurado Sunak ante una sala abarrotada y arropado por sus ministros. El Gobierno es consciente de la importancia de cumplir con su objetivo de alcanzar una inflación cercana al 5% a finales de año, todavía lejos del 6,7% registrado en agosto. 

Derecha radical

El primer ministro ha confirmado el giro de la formación hacia la derecha radical en materia migratoria y ha sacado pecho por la reducción del número de llegadas irregulares de inmigrantes a través del canal de la Mancha en un 20% respecto al año pasado. Sin embargo, al 'premier' todavía le queda camino por recorrer para cumplir con una de sus principales proclamas, la de detener las embarcaciones ('Stop the boats'), y ha abierto la puerta a abandonar los convenios internacionales de protección de los derechos humanos en caso de que la justicia no apruebe sus planes para deportar a migrantes a Ruanda. "Haré lo que sea necesario para detener los botes".

A pesar del discurso duro en materia migratoria, Sunak ha atacado a los que acusan al partido de racismo. "No dejéis que nadie os diga que este es un país racista: no lo es", ha afirmado el primer ministro, descendiente de inmigrantes de origen indio. "Mi historia es una historia británica, una historia sobre cómo una familia puede pasar de llegar aquí con poco a Downing Street en tres generaciones". El 'premier' ha hecho referencia a sus orígenes humildes en un intento por acabar con la imagen, mayoritaria entre los británicos, de un político multimillonario y alejado de la realidad de las clases trabajadoras. Una imagen que también ha tratado de desmentir su esposa, Akshata Murty, en su inesperado discurso de presentación.

Más allá del endurecimiento de los controles migratorios, Sunak se ha presentado como el único líder capaz de defender la seguridad en el país con mano dura, tanto en materia de defensa exterior como en el combate a la criminalidad interna. "Puedo confirmar que legislaremos para que los asesinos sexuales y sádicos cumplan cadena perpetua completa sin la posibilidad de ser excarcelados", ha asegurado el primer ministro en un discurso con marcado tono nacionalista y en el que también ha habido espacio para las críticas contra las personas transgénero. "No debemos dejarnos intimidar creyendo que las personas pueden ser del sexo que quieran. No pueden: un hombre es un hombre y una mujer es una mujer, es de sentido común".

Sanidad pública

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La deriva populista del primer ministro tiene como objetivo desviar la atención por el fracaso de los objetivos fijados para este año, como la reducción de las listas de espera en el Servicio Nacional de Salud. El primer ministro ha atribuido los tiempos de espera a las múltiples huelgas de los médicos, que ven insuficientes las subidas salariales propuestas por el Gobierno y cuyo último paro ha coincidido con la conferencia de los conservadores. "Esta huelga tiene que ver con la política, no con los pacientes", ha asegurado Sunak.

El primer ministro ha destacado la importancia de la prevención para evitar colapsar la sanidad pública y ha anunciado una propuesta para prohibir gradualmente la venta de tabaco, con el objetivo de que todas las personas nacidas a partir de 2009 no puedan comprar cigarrillos, incluso después de alcanzar la mayoría de edad. Una propuesta que deberá ser votada en el Parlamento y para la que Sunak ya ha anunciado libertad de voto.