Crisis en el país caribeño

La ONU autoriza una misión policial en Haití para la que España ha ofrecido recursos y personal

Haití, sumido en una espiral de violencia debido a las bandas armadas.

Haití, sumido en una espiral de violencia debido a las bandas armadas.

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Idoya Noain
Idoya Noain

Corresponsal en EEUU

Escribe desde EEUU

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Juan José Fernández

La gravedad de la situación en Haití ha hecho que el consenso llegue incluso al Consejo de Seguridad de Naciones Unidas. El lunes, con 13 votos a favor y las abstenciones de Rusia y China, se dio luz verde en el Consejo a una resolución que autoriza la formación y el despliegue de una misión multinacional que durante un periodo inicial de 12 meses apoyará los esfuerzos de la policía nacional de Haití para tratar de "reestablecer la seguridad" y crear "las condiciones que permitan la celebración de elecciones justas y libres".

Kenia va a liderar esa misión policial, a la que ha ofrecido aportar al menos 1.000 agentes de seguridad. Y España, según confirmaron fuentes diplomáticas, había mostrado disposición para participar con equipo y personal ya antes de que estuviera aprobada la resolución, preparada por Estados Unidos y Ecuador. En este momento, en el Ministerio del Interior se consulta con Policía y Guardia Civil sobre las posibilidades de aportación de personal y medios para participar en la misión, según fuentes próximas a estos trabajos.

Las mismas fuentes indican que el dispositivo "está aún por diseñar", si bien no desmienten que el grueso de las fuerzas aportadas pudiera estar integrado por especialistas en orden público y seguridad ciudadana. Sí parece claro que se aportarían agentes de los dos principales cuerpos de las Fuerzas de Seguridad del Estado. En esta fase muy inicial de diseño de la operación, los antidisturbios de la Unidad de Intervención Policial del Cuerpo Nacional de Policía y los del Grupo de Reserva de Seguridad de la Guardia Civil son las unidades candidatas.

 

Un país asolado por la violencia de bandas

Hace más de un año que Ariel Henry, primer ministro del país más pobre del hemisferio occidental, pidió asistencia internacional para combatir el deterioro en la situación de seguridad, con la violencia relacionada con bandas disparada desde el asesinato hace dos años del presidente Jovenel Moïse y con las fuerzas policiales, compuestas por unos 10.000 agentes en activo, incapaces de contenerla.

Entre enero y septiembre de este año se han registrado más de 3.000 asesinatos y más de 1.500 secuestros para cobrar rescate según datos de la ONU, y la violencia ha desplazado a 200.000 personas, la mitad de ellos niños. Decenas de miles de menores se han visto obligados a dejar de acudir a la escuela y crecen los casos de violencia sexual y abusos contra mujeres y niñas por parte de las bandas.

 

La misión internacional

Aunque la ONU ha dado autorización no se trata de una misión de paz de Cascos Azules bajo el control del Departamento de Operaciones de Paz de la ONU, sino de una fuerza multinacional, donde la participación es voluntaria. Además de España hay cerca de una docena de países que han ofrecido sumarse, como Jamaica, Barbados y Antigua. La Administración estadounidense de Joe Biden ha prometido 100 millones para la misión y otros 100 millones del Departamento de Defensa.

El calendario del despliegue en Haití es aún incierto y, según fuentes diplomáticas, no comenzará por lo menos hasta dentro de varios meses.

Además de ayudar a formar y colaborar con la policía haitiana la misión tiene encomendada la protección de infraestructura crítica y cuenta con el amparo para "tomar todas las medidas necesarias" para contener la violencia.

 

Recelos de activistas

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El despliegue topa con recelos de activistas de derechos humanos en Haití, que cuestionan la autorización de fuerzas extranjeras como un movimiento que respalda al gobierno de Henry, que consideran corrupto e ilegal.

Los ojos se vuelven además a las fuerzas de seguridad de Kenia que, como ha recordado 'The New York Times', en su propio país han sido criticadas por abusos de derechos humanos, corrupción, uso excesivo de fuerza, asesinatos extrajudiciales y arrestos arbitrarios.

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