Defensa

Del portaaviones al portadrones: Turquía muestra el camino a la OTAN

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MULTIMEDIA | Así se entrena un piloto de combate de la OTAN

Entrega del TCG Anadolu a la marina turca. Foto Navantia

Entrega del TCG Anadolu a la marina turca. Foto Navantia / Navantia

Juan José Fernández

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Aeronaves no tripuladas de ataque aire-aire y de bombardeo a tierra combinándose entre sí y acudiendo a objetivos que les señalan otros drones, cazas y AWACS a gran altura. Se apunta a radares, búnkeres, silos de munición, acuartelamientos, carros de combate, baterías de misiles, hangares de aviación... Y todo el enjambre parte desde un punto lejano en el mar, a 900 kilómetros. En un futuro que empieza a ser hoy, será robótico el ataque de prólogo a un desembarco anfibio en una guerra.

Es el camino que abre para la OTAN la última adquisición de una de las marinas aliadas, en este caso la turca, pero con un diseño de base español. Se llama TCG Anadolu. Se concibió para ser un buque multipropósito de proyección estratégica, el barco insignia de una potencia media, capaz de transportar cazas ligeros y helicópteros de ataque para escoltar e impulsar a una oleada de infantería de Marina y blindados que lleva en su panza. Pero la paulatina conversión de la guerra en un asunto de robots ha ido transformando el proyecto en su cubierta superior: de portaviones a portadrones.

La marina turca recibió el TCG Anadolu el pasado 9 de abril, después de su terminación por los astilleros turco SEDEF. Durante este mes de mayo ha completado su navegación de estreno en aguas próximas a la península que le da nombre. Ha influido en este nuevo concepto que incorpora la OTAN a su catálogo naval el éxito acreditado en la guerra de Ucrania de los drones turcos Bayraktar; pero también influye la previsión, confirmada por el gobierno turco, del inicio en 2024 de la producción en serie de un nuevo dron de combate supersónico, el Kizilelma, a quien sus fabricantes -la misma firma Bayrak- no llaman "dron", sino "caza de combate no tripulado". El aparato será capaz de portar enganchada a sus alas tonelada y media de misiles de distintos tipos.

Turquía cuenta ahora con la capacidad de saturar un cielo enemigo con aparatos voladores no tripulados. Una combinación de hasta 60 drones de diversos tipos puede proyectar el nuevo buque insignia de la marina turca. La adquisición ha sido tan importante que el presidente turco, Recep Tayip Erdogan, intentó hacerla coincidir con la campaña electoral para su reelección.

Participación española

El TCG Anadolu es en buena parte un invento español. Es un buque de proyección estratégica igual que el Juan Carlos I que la Armada tiene basado en Rota y asignado al grupo II de la Fuerza de Acción Naval. Ambos han sido ideados por la firma española Navantia, si bien en el acuerdo para el Anadolu Turquía impuso la condición de que fuera construido en sus astilleros. 

El Anadolu mide 231 metros de eslora y 32 m de manga (ancho). Es capaz de desplazar 26.000 toneladas con una autonomía de 9.000 millas de distancia. Fuentes cercanas a la firma diseñadora confirman a este diario el "interés renovado de varios aliados" que levanta en la Alianza Atlántica la conversión turca del buque multipropósito en un portadrones. Estambul apuesta por robots de un máximo de 30 millones de euros en vez de por cazas de 100 millones con tripulaciones humanas que han de formarse durante cinco años.

El TCG Anadolu de la marina turca, con un dron Kizilelma a bordo.

El TCG Anadolu de la marina turca, con un dron Kizilelma a bordo. / Navantia

Los drones turcos no estarán presentes en las maniobras Air Defender 23 que comienzan este lunes, el mayor ejercicio de guerra aérea convocado por la OTAN. De momento, Estados Unidos y Alemania, las potencias directoras de ese ensayo diseñado como aviso disuasorio para Rusia, optan por probar junto a los cazas el dron Predator norteamericano, pero fuentes militares españolas no dudan de que "en sucesivas ediciones" es "inevitable" la incorporación a las maniobras de drones "muy similares" a los que anda manejando -y exportando- Turquía.

Buque nodriza sin marineros

La del portadrones naval, en cualquier caso, no es una innovación turca, sino china. El pasado 20 de mayo, el South China Morning Post avanzó que el ministerio chino de Ciencia había probado ya el Zhu Hai Yun, primero barco robot portadrones. El buque, de 88 metros de eslora, está ideado como una nave nodriza autónoma, sin seres humanos a bordo, de la que podrán partir aeronaves, lanchas y sumergibles... ninguno tripulado.

Saturar con drones el cielo del contrario es para la marina usuaria una forma de conseguir dos objetivos: destruir infraestructuras más allá de la playa en la que se proyecta el desembarco y agotar los misiles de defensa antiaérea del rival.

En España, confirman fuentes de la Armada, aún se está lejos de ese concepto. “Todavía se tiene que demostrar la utilidad del portadrones, por novedoso que parezca“ comenta un alto oficial. Una institución tan castigada presupuestariamente como la Armada española aún está a restañar las heridas sufridas por años de recortes y "prioritariamente, a recuperar capacidades perdidas". No obstante cuenta con su incipiente aplicación de drones navales, embarcaciones y aviones gobernados a distancia que se han probado esta semana pasada en las maniobras Flotex 23, en aguas de Baleares.

De momento el modelo aéreo robot español es mucho más incipiente: el de una escuadrilla de drones adherida a la FLOAM (Flotilla de Aeronaves de la Armada), cuyos aparatos -mucho más ligeros y menos ambiciosos que los turcos, pues se dedican a la patrulla y adquisición de inteligencia- se entregan para dotar al Buque de Acción Marítima Furor o al Buque de Asalto Anfibio Castilla.

El pack de drones se entrega en un contenedor con el lanzador y demás elementos. Una vez se termina su empleo, contenedor, pilotos, las baterías y el resto del material complementario vuelven a ponerse a disposición de la escuadrilla.