Alianza transatlántica

Un Erdogan en campaña bloquea las puertas de la OTAN a Suecia y Finlandia

El presidente turco ha criticado a Estocolmo por permitir una manifestación en la que un ultraderechista quemó un ejemplar del Corán

 El presidente turco Tayyip Erdogan.

 El presidente turco Tayyip Erdogan. / Yves Herman / Reuters

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Adrià Rocha Cutiller
Adrià Rocha Cutiller

Periodista

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Estocolmo, Helsinki y Ankara. Su culebrón, una historia de rechazo, pasiones y alianzas transatlánticas, tenía que resolverse rápido, después de que Suecia y Finlandia empezasen oficialmente en junio su proceso de entrada a la OTAN y adaptasen sus legislaciones antiterroristas al gusto de Turquía

Pero, meses después, todo sigue igual: Ankara, desde hace ya casi un año, bloquea el acceso de los dos países nórdicos a la OTAN. El motivo es simple: Turquía considera que Suecia y Finlandia -pero sobretodo Suecia- son demasiado "permisivas" con la guerrilla kurdoturca del PKK, una guerrilla considerada terrorista por la UE, EEUU y Turquía; y la cofradía de Fethullah Gülen, a quien Ankara acusa de estar detrás del intento de golpe de Estado de julio de 2016.

Turquía ha demandado cambios legales y más persecución contra las actividades de estos grupos. Lo ha conseguido. Pero quiere algo más: deportaciones. En concreto, de hasta 130 personas. Las justicias sueca y finlandesa las han denegado casi todas, alegando que si estas personas fuesen extraditadas a Turquía no recibirían un juicio justo.

 Reunión cancelada

Pero hay mucho más. Turquía ha cancelado este miércoles por la madrugada y hasta nuevo aviso una reunión que los tres países habían acordado para febrero en Bruselas, a la que tenía que asistir el secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg.  La razón de esta cancelación es la aparente indignación turca después de que este sábado pasado el ultraderechista danés Rasmus Paludan quemase un ejemplar del Corán, el libro sagrado del islam, delante de la embajada turca en Estocolmo. Para que un país pueda entrar a la alianza transatlántica los parlamentos de todos los Estados miembros deben ratificar esta adhesión. Hasta la fecha, en el caso de Suecia y Finlandia, solo faltan dos por hacerlo: el de Hungría y el de Turquía.

"Estos que permiten tal blasfemia delante de nuestra embajada no deben esperar ya más nuestro apoyo en su intento de convertirse en miembros de la OTAN", dijo el presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, este lunes. 

"Si queréis tanto a los miembros de las organizaciones terroristas y a los enemigos del islam, entonces os recomendamos que busquéis su apoyo y no el nuestro para garantizar la seguridad de vuestros países", continuó Erdogan, ya en precampaña electoral para las elecciones presidenciales turcas, que se celebrarán el 14 de mayo.

Según la gran mayoría de sondeos, el presidente turco -en el poder desde 2003- perdería estos comicios, con su popularidad muy tocada por la grave crisis económica e inflacionaria que vive Turquía. Los expertos consideran que es casi imposible que el país anatolio ratifique la entrada de Suecia y Finlandia a la OTAN antes de la celebración de estas elecciones. Al culrbrón todavía no se le atisba el final.

Una pausa para que todo se calme

"Creo que es necesaria ahora una pausa antes de volver a sentarnos en la mesa, y así ver en qué punto exacto estamos una vez todo se haya calmado después de la situación actual. Ninguna conclusión debe ser tomada aún”, dijo este martes el ministro de Exteriores finlandés, Pekka Haavisto, que sugirió que Finlandia podría intentar entrar a la OTAN sola, sin el acompañamiento de Suecia, como ha sido hasta ahora. 

"Por supuesto, sienten la presión de las próximas elecciones en mayo, y por esto las discusiones en Turquía se han vuelto más acaloradas", dijo Haavisto, que explicó que probablemente la aprobación por parte de Turquía llegue en la cumbre de la OTAN en Vilna, a mediados de julio.

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Hasta entonces, sin embargo, muchos expertos consideran que la tensión y las acusaciones no harán más que aumentar. “No hay nada más importante para nosotros que convertirnos en miembros de la OTAN junto con Finlandia -dijo este martes el primer ministro sueco, Ulf Kristersson-. Nuestro mensaje colectivo es que queremos llamar a la calma y a la reflexión para poder volver a las negociaciones. [No hay que dar espacio] a los provocadores que quieren dañar las relaciones de Suecia con otros países”. 

Un cartel colgado por diplomáticos suecos en una ventana en el consulado sueco en Estambul resumía la situación así: “¡Nosotros no compartimos la visión de ese idiota quema-libros!”.