Guerra en el este de Europa

Los aliados rompen otro tabú con su compromiso incipiente para enviar tanques a Ucrania

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Nueve países acuerdan la entrega de carros de combate y armamento pesado, pese a las dudas de Alemania para desbloquear la exportación de sus Leopard

Un tanque ucraniano circula por una carretera cerca de Bakhmut, en la región de Donetsk

Un tanque ucraniano circula por una carretera cerca de Bakhmut, en la región de Donetsk / ANATOLII STEPANOV / AFP

Ricardo Mir de Francia

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Desde que comenzara la invasión rusa de Ucrania hace casi un año, Occidente se ha resistido a entregar algunas de sus armas más potentes a su aliado eslavo por miedo a desencadenar un enfrentamiento directo entre Rusia y la OTAN. Pero esas reticencias han ido gradualmente desdibujándose, a medida que el conflicto se enquistaba, cambiaban las circunstancias y el Kremlin demostraba un notorio desdén por las leyes más básicas de la guerra. A principios de verano llegó la artillería pesada y los lanzamisiles móviles, decisivos en las contraofensivas de Járkov y Jersón. Pero es en las últimas semanas cuando más tabúes están cayendo. Al anuncio de Estados Unidos y Alemania para enviar baterías antimisiles Patriot, le han seguido los de varios países para entregar blindados de combate, que irán acompañados por las primeras remesas de tanques occidentales. 

El cambio de postura se deriva del consenso creciente sobre la necesidad de romper cuanto antes el impasse bélico de los últimos meses, expresado nuevamente este viernes durante la reunión celebrada el base estadounidense de Ramstein (Alemania) por los aliados de Ucrania. Los dos bandos se han atascado en el frente oriental del Donbás, donde se combate kilómetro a kilómetro sin grandes avances, aunque la previsión es que todo se acelere a medida que el invierno se recrudezca y asomen en el horizonte los primeros brotes de la primavera. "Estamos completamente de acuerdo en que Ucrania necesita tanques", dijo hace unos días Laura Cooper, lugarteniente del secretario de Defensa de Estados Unidos. "Es el momento adecuado para que Ucrania aproveche sus capacidades y cambie la dinámica en el campo de batalla".

No será fácil. Los últimos meses de guerra de desgaste han dado al Kremlin la posibilidad de reagrupar sus fuerzas y cimentar sus defensas en las regiones ocupadas. "Rusia ha estado consolidando sus líneas y fortificando sus posiciones, particularmente en las zonas urbanas", asegura el experto militar de la Universidad de Warwick, Anthony King. "De ahí que vaya a ser bastante más difícil que pueda recuperar territorio esta primavera si no cuenta con armas más pesadas".

A lo que habría que añadir un segundo factor: la previsión de que se produzcan retrasos a lo largo del año en el reabastecimiento de los cohetes lanzados desde los lanzamisiles móviles HIMARS de fabricación estadounidense. Un arma que ha sido vital en las contraofensivas ucranianas del pasado otoño. "Si los atascos en las cadenas de suministro se consuman, Ucrania va a necesitar blindados y tanques para poder marcar la diferencia en sus operaciones terrestres", dice King.

El tiempo apremia porque, según la inteligencia ucraniana, Rusia se prepara para anunciar una nueva movilización de centenares de miles de reservistas más, presumiblemente para lanzar nuevas ofensivas en los próximos meses. La expectativa entre los expertos es que trate de apoderarse de las zonas que sigue sin controlar en las cuatro regiones que se anexionó en el sur y el este de Ucrania o de frenar la iniciativa ucraniana abriendo un nuevo frente que obligue a Kiev a dispersar sus fuerzas.

Pendientes de Alemania

La cuestión es cuántos 'caballos de acero' se acabarán enviando a Ucrania para remozar su diezmada flota de tanques soviéticos T-72. De momento, los únicos confirmados son los 14 Challenger 2 que ha prometido el Reino Unido, que esta misma semana firmó un compromiso en Tallin junto a otros ocho países europeos para entregar un paquete "sin precedentes" de armamento pesado a Ucrania. Desde tanques a artillería pesada pasando por defensas antiaéreas y vehículos de combate para la infantería. El acuerdo incluye a los países bálticos, Polonia, Dinamarca, Eslovaquia, Chequia y Países Bajos.

El número final de carros de combate dependerá de la decisión que acabe adoptando Alemania respecto a sus tanques Leopard 2, en posesión de una veintena de países de la OTAN. Berlín debe autorizar su exportación para que tanto el Grupo de Tallin, como Finlandia, puedan mover ficha, una decisión que seguía este viernes en el aire pese a las presiones que enfrenta el Ejecutivo de Olaf Scholz.

Su nuevo ministro de Defensa, Boris Pistorius, dijo durante un receso en la reunión de Ramstein que ha ordenado una auditoría de todos los Leonard de los que dispone Alemania para que puedan estar listos si se llega a un acuerdo para enviarlos a Ucrania. "Ninguno de nosotros puede decir hoy cuándo se adoptará la decisión ni cuál será", puntualizó Pistorius. De acuerdo con 'The Wall Street Journal', Berlín no solo aspira a un acuerdo conjunto para enviarlos al unísono, también quiere que Washington haga lo propio enviando sus Abrams, que no han sido incluido en el nuevo paquete armamentístico anunciado por la Casa Blanca.

"No es una decisión fácil porque los europeos no tienen demasiados tanques en condiciones para ser desplegados de forma inmediata. Países como Bélgica, que tenían centenares, los eliminaron de sus arsenales a principios del siglo XXI y ahora no tienen ninguno", afirma el experto en geoestrategia de la Universidad de Gante, Sven Biscop. Menos agónica está siendo la decisión de enviar blindados de combate a Ucrania. EEUU ha prometido 59 Bradley; Alemania, 40 Marder; Francia, una cifra indeterminada de AMX-10 RC y Canadá, 200 Senator, un tipo de blindado armado para el transporte de infantería. 

Esas cifras, sin embargo, siguen muy lejos de los 300 tanques y un mínimo de 600 blindados de combate que, según el comandante de las fuerzas ucranianas, el general Valery Zaluzhny, necesitaría su Ejército para expulsar a las tropas rusas del país. "Las cifras de las que se está hablando ayudarán a Ucrania, pero son claramente insuficientes para cambiar el curso de la guerra", afirma Biscop desde Bruselas. Una opinión que comparte King desde Inglaterra. "El tanque no es un arma mágica que por sí sola vaya a decidir la guerra. Puede contribuir a que Ucrania tenga éxito en una nueva contraofensiva, pero nadie debería pensar que servirán para cambiar radicalmente la situación", afirma el experto militar británico.