Protestas y seguimiento

El mundo árabe se vuelca con las mujeres iranís

Miles de activistas feministas y por los derechos humanos siguen de cerca los acontecimientos que ocurren en la República Islámica, que les recuerdan mucho a los días de la Primavera Árabe

¿Una nueva primavera árabe? El mundo árabe se vuelca con las mujeres iranís. / ZML

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Andrea López-Tomàs
Andrea López-Tomàs

Periodista y politóloga.

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Desde muchos hogares árabes, a ambas orillas del Mediterráneo, las protestas en Irán despiertan una sensación parecida al déjà vu. Es como si eso ya lo hubieran vivido. Las multitudes en las calles, el olor a neumático quemado, la violencia de los cuerpos policiales impactando sobre los suyos, el frenesí ante un mañana incierto pero en sus manos. Hace más de una década, egipcios, sirios, tunecinos y libios fueron como los iranís hoy. Se levantaron, exigieron cambios tan radicales como la caída del régimen y no se dejaron amedrentar por la represión feroz de las autoridades. Ahora, desde el exilio o en el silencio de sus casas arrasadas, ofrecen su solidaridad para que, al menos, los iranís consigan un futuro mejor que el suyo. 

"Mi cuerpo y mi cabello no pertenecen a nadie más que a mí", rezaba una pancarta en una concentración feminista frente al Museo Nacional de Beirut. "Revolución y libertad", clamaban asociaciones feministas y de derechos humanos en una manifestación frente al Centro Cultural Iraní en Túnez. Más allá de la presencia en las calles, las redes sociales en el mundo árabe se han volcado con las protestas en Irán. Les recuerdan a sí mismos, porque todos estos pueblos han soñado en revolucionario durante los últimos años. Aunque las protestas de apoyo no son muy masivas, hay un compromiso de solidaridad con las mujeres iranís.

La revuelta iraní iniciada por el asesinato a manos de la policía de la moral de Jina Mahsa Amini por no llevar bien el velo ha proyectado su emoción más allá de las fronteras. Mientras sus líderes callan, jóvenes y mayores, hombres y mujeres siguen de cerca lo que ocurre en el todopoderoso Irán. Por ahora, los dirigentes de Oriente Medio y el mundo árabe se han mantenido en silencio, temiendo un escenario similar al de la Primavera Árabe donde sus propios pueblos exigieron su partida. El líder supremo de Irán, el ayatolá Alí Jameneí, no tardó en tachar el levantamiento de complot de Estados Unidos e Israel. Su aliado, el jefe de Hizbulá, Hasán Nasrallah, tildó la muerte de Amini de un "incidente misterioso".

En las últimas semanas, Irán se ha visto forzado a concentrar sus esfuerzos en su política doméstica. Y las consecuencias ya se empiezan a notar en los territorios bajo su influencia, como Irak, Yemen, Líbano o Siria. Allí, las activistas feministas y por los derechos humanos se mantienen cautas. La caída del régimen es muy improbable, tal y como ellas han experimentado en sus propias carnes. Pero las cosas no podrán seguir igual en Irán. En su silencio, las autoridades del mundo árabe se mantienen expectantes ante cualquier giro en los acontecimientos que podría impactar de lleno en sus países.

Papel de los medios

Además, la extensa cobertura de las protestas por parte de grandes medios en la región, como Al Jazeera o Al Arabiya, pone de manifiesto la cantidad de asuntos en juego. "Tengo una recomendación para Arabia Saudí, que está tratando de engañar a nuestra juventud con el apoyo de algunos medios de comunicación", ha advertido el jefe del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria, Husein Salami, esta semana. "Tenga cuidado con su comportamiento y controle estos puntos de venta o el humo le volará en la cara", ha añadido al acusarle de "interferir en asuntos internos". Sin poner nombres, muchos interpretan que Salari habla de Iran International, un medio en persa con sede en el Reino Unidos y vínculos saudís. 

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Su habitual cobertura sensacionalista y la obstinación de sus periodistas en redes ha atraído la atención de mucha gente dentro y fuera de Irán. En tiempos convulsos, esta subjetividad suele interesar a más espectadores que las rígidas pautas a las que deben adherirse medios como BBC Persian. Este tipo de portales permiten seguir lo que está ocurriendo en Irán en directo, aunque las autoridades siguen imponiendo cortes en las conexiones. Es en estos lugares también donde afganos, sirios, libaneses, kurdos, tunecinos, yemenís o iraquís buscan información sobre los avances de sus vecinos iranís.

"Nosotras", firmaban 162 organizaciones feministas y por los derechos humanos de Oriente Próximo, en su gran mayoría, "nos solidarizamos con las mujeres iraníes que protestan por el injusto asesinato de Mahsa Amini y que exigen democracia, así como derechos a la autonomía corporal y libertades fundamentales en todo Irán". Pegadas a una pantalla, miles de mujeres en el mundo árabe y en el exilio están ampliando las voces de sus compañeras iranís. Con más de 244 manifestantes asesinados y 12.500 arrestados, el activismo de estas mujeres árabes impide que la lucha de las iranís, como la de las afganas, libanesas o sirias, caiga en el olvido. No quieren que las persas sufran el silencio que las acompaña a ellas desde entonces.