Relevo en Downing Street

Liz Truss fija como prioridades de su gobierno el crecimiento económico, la factura energética y la sanidad

La primera ministra británica presentará esta semana el plan para ayudar a los hogares con la factura de la luz y el gas

La reina Isabel II recibe a la primera ministra británica Liz Truss en Balmoral

La reina Isabel II recibe a la primera ministra británica Liz Truss en Balmoral

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Begoña Arce
Begoña Arce

Periodista

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Liz Truss tomó el martes posesión del cargo como primera ministra mientras daba los últimos toques al plan de emergencia para paliar las consecuencias de la crisis energética que sufren familias y empresas en el Reino Unido. La primera decisión de la mujer que defiende la rebaja de impuestos y el ultraliberalismo va a ser precisamente una intervención masiva del Gobierno en el mercado energético.

En su discurso a la nación a las puertas de Downing Street, en plena tormenta, Truss citó tres prioridades en las que centrará su mandato. Potenciar la economía con "un plan radical de crecimiento gracias al recorte y la reforma de los impuestos". Paliar la crisis del coste de la energía "causada por Putin". Reforzar la sanidad pública para que "los británicos tengan los servicios sanitarios que necesitan". Tratando de imprimir cierto optimismo en su mensaje, afirmó que "por muy fuerte que sea la tormenta, sé que los británicos son aún más fuertes".

Nuevo Gabinete

Poco después de la toma de posesión se dieron a conocer los nombres de los principales miembros del nuevo gabinete, en el que Truss ha favorecido a us aliados. Kwasi Kwarteng, 47 años, que ejercía como secretario de Estado para las Empresas es ahora el ministro de Finanzas y sustituye en el cargo al derrotado Rishi Sunak. James Cleverly, 53 años, se pone al mando del Foreign Office, donde ha sido número dos de Truss cuando esta era la ministra del departamento. La Fiscal General del Estado, Suella Braverman, 42 años, una de las candidatas fallidas al liderazgo, es la nueva ministra de Interior en sustitución de la polémica Priti Patel. Por primera vez en la historia no habrá un hombre blanco en uno de los cuatro principales cargos gubernamentales. Como vicepresidenta y al frente del ministerio de Sanidad queda Therese Coffey, 50 años, una gran amiga de Truss que hasta ahora se encargaba de Trabajo y Pensiones. Brandon Lewis, 51 años, hasta ahora ministro para Irlanda del Norte es el nuevo titular de Justicia. Ben Wallace permanece al frente de Defensa.

Paquete energético

Las medidas sobre el coste de la energía, que deberían anunciarse tan pronto como este jueves contemplarían un tope en la factura media anual de energía en los hogares de en torno 2.500 libras (2.908 euros) para los próximos 18 meses. El objetivo es blindar a las familias ante futuras subidas del gas y electricidad. La previsión era hasta ahora de un incremento de 4.129 euros el próximo mes y de hasta 6.981 euros el próximo año. La nueva Administración está poniendo los últimos toques a las medidas para proteger también a las empresas que pueden caer en la bancarrota.

La designación de Truss como primera ministra tuvo lugar en el castillo de Balmoral, en las tierras altas de Escocia, donde la reina pasa el verano, en lugar del palacio de Buckingham, como es tradición. Los problemas de movilidad de la soberana, de 96 años, aconsejaron que la ceremonia se celebrará allí, algo que no ocurría desde los tiempos de la reina Victoria hace 140 años. Truss se desplazó en un avión de la Royal Air Force acompañada de su esposo, Hugh O'Leary.

Despedida amarga

El desplazamiento estuvo precedido por el de Boris Johnson. El primer ministro saliente presentó su cese a la reina y recomendó a su sucesora. Johnson se había despedido de la nación a primera hora con un discurso muy de su estilo, en el que entre unas gotas de humor y el repaso los supuestos logros de su gobierno (Brexit, vacunación, Ucrania) dejó entrever resentimiento por haber sido obligado a marcharse. "La antorcha va a un nuevo líder conservador", declaró. "El testigo se pasará en lo que inesperadamente ha resultado ser una carrera de relevos. Cambiaron las reglas a mitad de camino, pero eso ya no importa ahora".

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Su futuro lo comparó al de un emperador y dictador romano. "Como Cincinato, retorno a mi arado". La cita obligó a todo Westminster a buscar en Google quien era el aludido. Cincinato ciertamente retornó de Roma a su granja, pero estaba tan aburrido que volvió a la política.

De momento Johnson se ocupará de ganar dinero. Prometió dar "su más ferviente apoyo" al nuevo Gobierno y pidió al Partido Conservador que zanje las diferencias internas, que comparó con las de su perro y el gato residente permanentemente en el 10 de Downing Street. "Solo le digo a mis colegas, si Dylan (el perro) y Larry (el gato) pueden dejar atrás sus dificultades ocasionales, también el Partido conservador puede hacerlo".