Crisis política en Reino Unido

Johnson sucumbe a la presión de su partido y presenta la dimisión

El 'premier' cesa como líder conservador y se mantendrá como primer ministro hasta que haya un nuevo liderazgo, previsiblemente en otoño

Los laboristas amenazan con forzar una moción de censura si no se va ya

Boris Johnson dimite: Estoy triste por dejar el mejor trabajo del mundo. / Martha Jordan

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A. Niubó

Boris Johnson presentó este jueves la dimisión y cedió a la insoportable presión de su partido y de su Gabinete que se hiciera a un lado. A primera hora de la tarde, salió por la puerta del número 10 de Downing Street, se situó ante el atril improvisado que habían colocado frente a la puerta ante decenas de periodistas y de cámaras que llevaban horas esperando y, muy a su pesar, pronunció su discurso de despedida tres años después de haber entrado por esa misma puerta con la promesa de implementar el Brexit.

Johnson dijo que "nadie es indispensable" en la vida política y manifestó su tristeza por dejar "el trabajo más bonito del mundo". También que sabe que "una parte del país estará aliviada por su dimisión, y que otra parte del país estará decepcionada". Recordó las elecciones de 2019 en las que consiguió una mayoría absoluta, el mayor éxito electoral del Partido Conservador desde Margaret Thatcher. Y resumió sus logros durante estos tres años de mandato destacando haber recuperado la soberanía del país con el Brexit, acabar con la pandemia del covid y liderar a los países occidentales contra Rusia en la guerra de Ucrania. Precisamente Ucrania ha sido su refugio en los últimos meses para escapar de los problemas que tenía en su país con el escándalo de las fiestas ilegales en Downing Street en pleno confinamiento.

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Su dimisión se producía después de 48 horas dramáticas en las que habían dejado sus cargos en el Gobierno 59 diputados de su partido y después de que todo su Gabinete le pidiera que se marchara y con su grupo parlamentario intentando forzar una nueva moción de confianza. Johnson se resistió durante todo este tiempo a dimitir, pero la situación era insostenible. Lo que le hizo ceder y cambiar de opinión fue que el nuevo ministro de finanzas, Nadheem Zahawi, que apenas llevaba un día en el cargo, se sentara frente a él y le dijera que tenía que dimitir. Lo mismo hizo su fiel amiga, la titular de Interior, Priti Patel.

Calendario de primarias

También le hizo ver la realidad la renuncia de tres ministros más este jueves por la mañana: el de Gales, el de Irlanda del Norte, y la recién nombrada titular de Educación. La noche del miércoles Johnson fulminó a Michael Gove, el ministro de Cohesión Territorial, por conspirar contra él. Se sumaban a los ministros de Finanzas y Sanidad que dejaron su cargo el martes y provocaron la cascada de dimisiones.

Johnson no dijo cuándo se marchará. Explicó que la semana que viene su Gobierno presentará el calendario de las primarias conservadoras para elegir a su sucesor. Se espera que sea después de verano, a finales de septiembre u octubre. Por tanto, Johnson podría seguir en Downing Street hasta otoño, hasta que haya nuevo líder, algo que no gusta al líder de la oposición, el laborista Keir Starmer, que ha amenazado con forzar una moción de censura en el Parlamento si el 'premier' no se marcha ya.

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También hay división en su partido sobre si Johnson debería irse ya y dejar que un interino ocupara su lugar. Sin embargo, Johnson ha restructurado su Gabinete con políticos leales de perfil muy bajo para poder aguantar hasta que haya un nuevo líder. Mientras, ha empezado el baile de nombres para la sucesión que van desde el ministro de Defensa, el exmilitar Ben Wallace, a la ministra de Exteriores, Liz Truss, pasando por el exministro de Theresa May y europeísta Jeremy Hunt, aunque la UE ha dejado de ser un asunto decisivo para elegir al nuevo líder.

Los conservadores deben encontrar ahora a un dirigente que aúne a los votantes del norte de Inglaterra, los brexiters laboristas obreros que votaron a Johnson en 2019 por primera vez y que están perdiendo por las promesas incumplidas de Johnson; a los votantes tradicionales conservadores del sur, que están traspasando el voto a liberaldemócratas; y a los de Londres, donde mandan los laboristas. No será nada fácil encontrar a un líder a aglutine a todos los electores.