Crisis sanitaria global

Pekín ordena tests masivos para controlar nuevos brotes de covid

Los habitantes de la capital hablan de un semiencierro 'de facto', pues muchos están obligados a teletrabajar y la única salida es al supermercado

Tests masivos de covid en el distrito de Haidian, Pekín, la última semana de abril de 2022

Tests masivos de covid en el distrito de Haidian, Pekín, la última semana de abril de 2022 / REUTERS/Carlos Garcia Rawlins

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Adrián Foncillas
Adrián Foncillas

Periodista

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Cerraron gimnasios, cines y lugares turísticos. También bares y restaurantes. Y cuando les tocó a los parques, los pequineses miraron al río Liangma, un milagro urbanístico reciente. Aquel inhóspito y hediondo canal de cemento y matorrales floreció tres años atrás en un delicado paseo fluvial ajardinado. En esa cicatriz horizontal entre el segundo y cuarto anillo de circunvalación, casi 800.000 metros cuadrados, se habían amontonado los pequineses en las últimas semanas para disfrutar del incipiente verano tras un invierno larguísimo y el brevísimo trámite primaveral. El lunes amaneció con vallas. Se acabaron los picnics en la hierba, los paseos en bicicleta y los conciertos improvisados.

Muchos hablan de un semiencierro de facto, con el trabajo en casa recomendado en unos barrios y obligatorio en otros, y sin muchas más opciones que el supermercado y los tests diarios. En cada esquina y a cualquier hora se ven filas de pequineses esperando a que el funcionario hurgue en su boca. La obligación se ventila en apenas unos minutos, sin incomodidades ni protestas, y con la amenaza de que escaquearse teñirá de rojo el código de salud del teléfono móvil que se exige en los escasos espacios públicos abiertos. También lo reclaman desde esta mañana a la entrada de los hutongs, los barrios antiguos de callejuelas y casas bajas.

Evitar un encierro como de Shanghái

Pekín ha anunciado esta semana una nueva ronda de tests diarios en la mayoría de distritos. La finalidad es controlar el brote e impedir que adquiera las dimensiones que han obligado al doloroso y largo encierro de Shanghái. Desde su inicio han revelado cifras sobre la cincuentena de casos con terca regularidad. Los 69 de este martes generaron cierta inquietud y los 49 de hoy, con cuatro casos en la comunidad, han devuelto la rutina. Muy lejos quedan los 13.000 casos diarios que esperó Shanghái para imponer la cuarentena integral.

El tormento en el pulmón financiero de China parece, esta vez sí, que toca a su fin después de seis semanas, 620.000 casos y 576 muertos. Los contagios se han estabilizado por debajo del millar cuando rozaron los 30.000 en su cúspide y, más importante aún, se han enlazado tres días sin casos en la comunidad. Ese es el requisito que habían fijado las autoridades para aflojar el encierro.

La ciudad muestra síntomas de desperezarse. Algunos negocios y parques han reabierto, vuelven a circular un puñado de líneas de autobús y trenes y en las redes sociales circulan fotos de shanghaineses en el supermercado o la peluquería. Las restricciones se mantienen en vastas zonas como la Concesión Francesa, el céntrico y cosmopolita distrito shanghainés. En otros distritos se permitirá que sus vecinos salgan dos veces de casa en los próximos cuatro días y nunca por más de cuatro horas.

Apertura gradual

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El plan prevé una apertura gradual que priorizará la industria para salir del hoyo económico. Las estadísticas oficiales reveladas esta semana subrayaban que la producción industrial y las ventas al por menor sufrieron en abril sus mayores caídas en más de dos años. No hay noticias aún sobre los colegios, cines y otros centros de ocio. Muchos shanghaineses son escépticos ante las noticias de la inminente liberación, conscientes de que ya se les había anunciado antes y de que el encierro sólo iba a durar cuatro días.

Ata en corto Pekín su brote, atisba el final del túnel Shanghái y sigue alarmándose China ante cualquier presencia del coronavirus. Los dos últimos brotes se han localizado en Guang’an (provincia central de Sichuan), que ha contado 400 casos en la última semana, y en Tianjin, ciudad portuaria a una hora escasa de Pekín, donde una rutinaria ronda de tests ha descubierto 28 infecciones.