Guerra de Ucrania

Salió a comprar pan y fue asesinado: La historia detrás de la trágica foto de Járkov

Victor Gubarev, de 79 años, murió bajo las bombas mientras salía de casa a por comida. Su hija se lo encontró enfrente de su casa.

Yana Bachek, destrozada tras ver a su padre muerto

Yana Bachek, destrozada tras ver a su padre muerto / Alkis Konstantinidis (Reuters)

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Victor Gubarev salió a comprar pan cuando fue asesinado por un fragmento de un proyectil que cayó el lunes frente a su bloque de apartamentos en Járkov, al este de Ucrania, minutos antes de que su hija llegara y encontrara a un equipo médico junto a su cuerpo.

Los miembros del equipo tuvieron que sujetar a Yana Bachek mientras se llevaban el cuerpo de su padre tras las explosiones que afectaron al complejo de apartamentos de la era soviética en el que viven.

Yana Bachek, profesora de inglés, dijo que había estado preparando una clase en línea en la cocina de su apartamento de una habitación, cerca del piso de sus padres, cuando comenzó el bombardeo. "Sólo recuerdo la explosión", dijo. "Acababa de volver de hacer la compra y se produjeron unas explosiones locas, un ruido".

Inmediatamente llamó su madre, Lyubov, con la voz temblorosa, y dijo que su padre había ido a comprar pan y seguía fuera. Su pareja, Yevgeniy, le impidió salir de inmediato por si se producían nuevos ataques, como así fue, segundos después. "Empecé a llamarle y no hubo respuesta", dijo.

Cuando se puso el abrigo y salió unos minutos después, su angustiosa reacción al ver el cuerpo de su padre fue captada por los fotógrafos que habían llegado con las ambulancias, poco después de las explosiones. "Lo siento. Quiero olvidarlo. La foto. La única foto en la que lo vi", explicó Bachek.

Junto con las fosas comunes de Bucha, cerca de Kiev, o la destrucción de la ciudad portuaria de Mariúpol, el bombardeo indiscriminado de ciudades como Járkov ha llegado a simbolizar lo que el Rusia ha llamado su "operación militar especial" en Ucrania. El Kremlin afirma que su incursión pretende desmilitarizar y "desnazificar" Ucrania. Kiev y sus aliados occidentales lo rechazan como un falso pretexto para la guerra.

Los equipos médicos consuelan a Yana Bachek tras la muerte de su padre

/ Alkis Konstantinidis (Reuters)

Rusia niega haber atacado a civiles y rechaza lo que Ucrania dice que son pruebas de atrocidades, diciendo que Ucrania las ha escenificado para socavar las conversaciones de paz.

Fotos de la familia

La muerte de Gubarev fue una de las tres que se produjeron el lunes en Járkov, que ha sido sometida a un bombardeo casi diario desde que Rusia lanzó su invasión el 24 de febrero.

Antiguo conductor que empezó a trabajar a los 16 años y ascendió hasta convertirse en gestor de la flota de vehículos de la empresa petrolera Gazprom, el hombre de 79 años se había resistido a marcharse debido a los problemas de salud que sufrían él y su esposa.

Sentada en su cocina, luchando de vez en cuando contra las lágrimas, Bachek, su única hija, compartió fotos familiares en las que se veía a su padre con una coleta al estilo de Elvis de vacaciones en el Mar Negro, sonriendo a Lyubov o balanceando a su nieta juguetonamente en una bolsa de la compra.

Describió cómo creció en una familia de clase media sin mucho dinero en la Ucrania tardía, estudiando mucho en la escuela con su madre, una profesora de piano que disfrutaba con los conciertos y el teatro, y su padre, al que le gustaba juguetear con los coches y bromear con su hija.

"En su vida normal, incluso en la guerra, intentaba sonreír, bromear, apoyarnos. Nos decía: 'Sois mis chicas, mis heroínas'", cuenta. Ahora espera que su padre pueda ser enterrado, pero aquí también la guerra ha impuesto una agonía adicional, ya que el número de muertos ha aumentado y los funerales normales se han vuelto imposibles.

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"No es como lo hacíamos antes: cementerio, tumba, un lugar especial en el que pueda estar separado de los demás, para estar tranquilo, para hablar, para llorar, para poner la tarta de Pascua", dijo, refiriéndose a una costumbre ucraniana en los funerales.

Mientras la familia espera noticias, la barra de pan que Gubarev salió a comprar permanece, todavía en su envoltorio de plástico, en una mesa del pasillo, donde la toca brevemente cada vez que va a la puerta. "El pan estaba manchado de sangre", dice. "Ahora no puedo tenerlo en mis manos, pero quiero hacerlo porque es un trozo de mi padre. Fue lo último que tuvo en sus manos".