Segunda vuelta de las presidenciales

Le Pen alienta la "Francia periférica", mientras que Macron recurre a la "banlieue"

  • La candidata ultraderechista celebra su último mitin en la región desindustrializada del norte del país

  • El presidente se desplaza a la periferia de París para seducir a los votantes de Mélenchon

Marine Le Pen, la candidata de extrema derecha, durante su mitin en Arras del 21 de abril.

Marine Le Pen, la candidata de extrema derecha, durante su mitin en Arras del 21 de abril. / Yves Herman / Reuters

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Enric Bonet

El presidente francés, Emmanuel Macron, y la ultraderechista Marine Le Pen dedicaron el penúltimo día de la campaña presidencial en buscar votos en territorios propicios para marcar las diferencias a su favor. El candidato centrista se desplazó a Saint-Denis. En esta localidad emblemática de la “banlieue”, en el norte de París, consiguió apenas el 16% de los votos en la primera vuelta (por el 27% en el conjunto del país). Pero en la segunda vuelta podría beneficiarse del miedo que genera la extrema derecha. En cambio, la líder de la Reagrupación Nacional (RN, extrema derecha) celebró su último mitin en Arras, una localidad mediana del norte de Francia.

“Pedimos a todos los franceses que hagan un cordón sanitario contra Emmanuel Macron”, dijo Le Pen ante unos 4.000 simpatizantes en el salón de congresos Artois Expo. La franja septentrional del territorio francés, duramente sacudida por la desindustrialización, representa uno de los feudos históricos del lepenismo. Ella fue la más votada el 10 de abril en todos sus departamentos, con la única excepción de la moderada Alsacia. Con la mirada puesta en la segunda vuelta del domingo, espera un gran éxito electoral en los territorios de la llamada “Francia periférica”, el concepto (seguramente demasiado simplista) formulado por el geógrafo Christophe Guilly que distingue entre unas grandes ciudades prósperas y el resto de territorios en dificultades.

Le Pen apela a un referéndum contra Macron

“Os digo que si no os implicáis en la política, es la política la que se ocupará de vosotros a través de Macron”, afirmó la aspirante xenófoba y ultranacionalista en un mensaje al 26% de los franceses que no acudieron a las urnas en la primera vuelta del 10 de abril. “¿De qué sirve estar todos los días gritando 'Macron, dimisión', cuando en realidad podéis despedirlo vosotros mismos dentro de tres días?”, añadió. Le Pen confía en la Francia de los “chalecos amarillos” —fragmentada en la primera vuelta entre la abstención, el voto a la extrema derecha y al socioecologista Jean-Luc Mélenchon (22% de los votos)— para culminar con éxito su referéndum contra el presidente, muy criticado por una parte considerable de las categorías modestas. 

De hecho, la dirigente de la RN se refirió al debate del miércoles para acusar al dirigente centrista de “condescendiente” y de “una arrogancia sin límites”, dos de sus principales errores en el duelo televisivo. “Pueblo de Francia, ha llegado el momento de levantarse y de unirse contra la oligarquía”, concluyó con una evidente retórica populista su mitin en Arras, conocida por ser el lugar de nacimiento del demonizado Maximilien Robespierre, una de las figuras centrales de la Revolución Francesa (1789-1794).

El presidente amplía su ventaja

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Aunque Le Pen confía en la rebeldía francesa para dar la sorpresa el domingo, los sondeos dibujan una tendencia opuesta, puesto que Macron está ampliando su ventaja. Según los últimos estudios de opinión, el dirigente centrista ganaría con el 57% de los sufragios ante el 43% de su rival. Esta dinámica se debería al apoyo del electorado de izquierdas, poco entusiasmado por el presidente, pero que quiere evitar la llegada al poder de la ultraderecha. 

En busca de estos votantes, el dirigente centrista visitó este jueves el Ayuntamiento de Saint-Denis, gobernada por el socialista Mathieu Hanotin. En esta localidad de tradición comunista, Mélenchon literalmente arrasó con el 61% votos en la primera vuelta. Una parte considerable de estos apoyos podrían pasar a las filas macronista en la segunda por el miedo a Le Pen.