Primera vuelta de las presidenciales

Victoria cómoda pero no definitiva de Macron ante Le Pen

  • El presidente francés gana la primera vuelta de las presidenciales con el 28% y disputará la segunda contra la candidata ultraderechista (23%)

  • El insumiso Jean-Luc Mélenchon supera el 22%, pero se queda sin 'sorpasso'

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Enric Bonet

Un evidente sentimiento de 'déja vu' respecto al 23 de abril de 2017. Como sucedió hace cinco años, el presidente Emmanuel Macron y la ultraderechista Marine Le Pen se impusieron este domingo en la primera vuelta de las presidenciales, según las estimaciones (muy exactas) de los resultados. Se le pueden reprochar muchas cosas al dirigente centrista —su balance está lleno de claroscuros—, pero no hay ninguna duda de que es un genio de la estrategia política. Después de 2017 y las europeas de 2019, ha logrado instalar de nuevo en la política francesa el duelo entre el macronismo y el lepenismo (extrema derecha). Un pulso en que tiene todas las de ganar, pero tampoco puede precipitarse a cantar victoria.

Macron consiguió un triunfo más cómodo de lo pronosticado por los últimos sondeos —incluso los inexactos estudios de opinión belgas hablaban de un empate en el 24% el domingo por la tarde—. Al final el presidente francés fue el candidato más votado con el 27,6% de los sufragios, según las estimaciones anunciadas a las ocho de la tarde. Más lejos de lo previsto por los sondeos, Le Pen ha quedado segunda con el 23% de los votos. ¿La ventaja del dirigente centrista resultará suficiente para lograr una cómoda reelección? Se sabrá el 24 de abril (segunda vuelta) por la noche.

"No nos equivoquemos, nada está jugado y el debate que tendremos dentro de quince días será decisivo para nuestro país y para Europa", aseguró Macron ante un centenar de simpatizantes en el salón de exposiciones de la Puerta de Versalles. "Quiero convencer en los próximos días de que nuestro proyecto responde de manera mucho más sólida que el de la ultraderecha a los miedos y desafíos de nuestra época", añadió el dirigente centrista en el mismo lugar donde en 2017 celebró su victoria en la primera vuelta. A diferencia de entonces, cuando fue acusado de cierto triunfalismo, realizó un discurso más bien sobrio.

Para la segunda vuelta dentro de quince días, el aspirante centrista cuenta con varias ventajas. Gracias a su "gran coalición" entre centroderecha y centroizquierda, y quizás beneficiado también por un efecto de "unidad nacional" por la guerra en Ucrania, aumentó en más de tres puntos su resultado de 2017. Además, los socialistas, la derecha republicana, los verdes y los comunistas pidieron el voto para él en aras de hacer un cordón sanitario a la extrema derecha. "A todos aquellos que hoy no votaron por Macron, les pido que se unan a nuestra reagrupación", dijo, por su lado, Le Pen.

"¡Ningún voto para la señora Le Pen!"

"¡Ningún voto para la señora Le Pen!", "¡ningún voto para la señora Le Pen!", "¡ningún voto para la señora Le Pen!", clamó hasta tres veces el insumiso Jean-Luc Mélenchon (ecosocialista), el tercer hombre de estos comicios, que se quedó a las puertas de la segunda plaza, a menos de un punto de la líder de la Reagrupación Nacional (RN, extrema derecha). A pesar de haber ido escalando en los sondeos desde mediados de marzo, no logró el ansiado 'sorpasso' para la izquierda francesa. El líder de la Francia Insumisa ha obtenido el 22,2% de los votos, según las estimaciones. Sin duda, se trata de un resultado importante para los socios de Podemos en Francia, pero insuficiente para desbancar a la dirigente ultra.

El veterano candidato se ha beneficiado de un potente efecto de voto útil por parte de la izquierda, dejando a los otros cinco aspirantes progresistas con menos del 5% de los votos (el verde Yannick Jadot con el 4%, el comunista Fabien Roussel con poco más del 2%, la socialista Anne Hidalgo con el 2,1% y los dos aspirantes trotskistas con menos del 1%). Esta dinámica ha resultado, sin embargo, insuficiente para avanzar a Le Pen. El apoyo ultraderechista se concentró en la líder de la RN y dejó al polemista ultra Éric Zemmour con apenas el 7% de los votos.

La candidata de Los Republicanos (socios del PP en Francia), Valérie Pécresse, obtuvo un humillante 5%. Los resultados de esta noche no solo confirman la repetición del mismo duelo (Macron-Le Pen) de 2017, sino también el hundimiento de las formaciones que configuraron durante décadas el bipartidismo en Francia. La derecha republicana y los socialista suman apenas el 7% de los apoyos. Toda una demostración del cambio de época en el país vecino.

La participación baja, pero no se hunde

La participación bajó en Francia, pero no se hundió. El 74% de los votantes, según las estimaciones, acudieron este domingo a las urnas. Esto representa una disminución de cuatro puntos respecto a la primera vuelta de 2017 (78%). Tras unas municipales en 2020 y unas regionales el año pasado marcadas por una participación bajísima, la abstención era uno de los factores a tener en cuenta.

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La elección del jefe del Estado monopoliza la vida política en Francia, donde históricamente se votaba de manera masiva en estos comicios. Pero después de que la guerra en Ucrania eclipsara mediáticamente la campaña y de que no hubiera debates televisivos, existía el temor de que en estas presidenciales se superara el récord de abstención de la primera vuelta de 2002, del 29%. Finalmente, la participación resultó ligeramente superior a la de hace veinte años.

No obstante, uno de los desafíos de Macron para la segunda vuelta será movilizar al electorado del resto de partidos. Como ya sucedió en 2017, no se puede descartar un aumento significativo de la abstención entre la primera y la segunda vuelta. De hecho, según los últimos sondeos, el dirigente centrista se impondría con el 54% de los sufragios ante el 46% de Le Pen. El suspense electoral aún no se ha desvanecido del todo en Francia.