Tensión en Europa del este

EEUU y Rusia arrancan la negociación sobre seguridad en Europa con escasas perspectivas de acuerdo

  • Washington pide a Moscú que comience a retirar tropas de la frontera ucraniana, a lo que la delegación rusa no ha respondido

  • El representante del Kremlin se mantiene firme en exigir poder de veto al ingreso de Ucrania y Georgia en la OTAN y a despliegues de la alianza en el antiguo Pacto de Varsovia

Los representantes de EEUU, Wendy Sherman, y Rusia, Serguéi Riabkov, posan para los fotógrafos antes de iniciar su reunión, este lunes en Ginebra.

Los representantes de EEUU, Wendy Sherman, y Rusia, Serguéi Riabkov, posan para los fotógrafos antes de iniciar su reunión, este lunes en Ginebra. / DENIS BALIBOUSE (REUTERS)

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Marc Marginedas
Marc Marginedas

Corresponsal para la exURSS

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Delegaciones de EEUU y Rusia, lideradas por los respectivos números dos de Exteriores de ambos países, han iniciado este lunes en Ginebra una difícil ronda de negociaciones sobre seguridad en el continente europeo para las que nadie contempla la posibilidad de un acuerdo a corto plazo, dada la enorme distancia que separa a las respectivas posiciones de salida. Moscú aspira a obtener lo que denominó como "garantías de seguridad" respecto a movimientos militares que pueda realizar la OTAN en los países del antiguo Pacto de Varsovia, además de cercenar de cuajo cualquier veleidad de Ucrania y Georgia de ingresar un día en la Alianza Atlántica. Washington exige, antes de realizar concesiones, que el Kremlin comience a retirar tropas de las regiones próximas a Ucrania.

La enorme complejidad de las discusiones, que han arrancado a primera hora de la mañana, ha quedado bien reflejada en las declaraciones realizadas por los jefes de ambas delegaciones en ruedas de prensa separadas celebradas al término de la reunión, que se ha prolongado durante nueve horas. La vicesecretaria de Estado norteamericana, Wendy Sherman, ha asegurado haber mantenido una discusión "franca" y "directa" con su homólogo ruso, Serguéi Riabkov, y ha reclamado a Rusia que demuestre sus declaradas buenas intenciones de no atacar Ucrania comenzando a retirar tropas la frontera común.

Moscú podría "devolver a los soldados (desplegados junto a la frontera) a sus bases", ha sugerido la número dos de la diplomacia norteamericana, aunque ha admitido, momentos más tarde, "desconocer" cuál será la respuesta de Moscú a "este respecto". La funcionaria norteamericana ha mostrado un firme rechazo respecto a la principal demanda rusa, la retirada de la invitación de ingreso de Ucrania y Georgia en la alianza militar: "Un país no puede cambiar por la fuerza la frontera de otro, dictar los términos a terceros países o prohibirles tener alianzas".

Sherman también ha ofrecido continuar el diálogo en el futuro, aunque la parte rusa solo anunciará su respuesta a la propuesta estadounidense al término de esta semana, cuando concluyan las reuniones que celebrará el Consejo OTAN-Rusia el próximo miércoles en Bruselas y el Consejo Permanente de la Organización para la Seguridad y Cooperación en Europa en Viena, donde ambos dirigentes volverán a verse las caras.

Sin flexibilidad

Riabkov, por su parte, no ha mostrado un ápice de flexibilidad y ha insistido una y otra vez en la necesidad de que Washington ofrezca "garantías escritas en piedra" de que Georgia y Ucrania nunca serán admitidas en la Alianza Atlántica, y de que la OTAN renuncie a "asimilar" militarmente el territorio de los países que ingresaron tras 1997, es decir todos los países del extinto Pacto de Varsovia con excepción de la antigua RDA, además de las tres repúblicas bálticas. Y ha vinculado cualquier progreso en temas adicionales de distensión como desarme nuclear a recibir satisfacción en este ámbito que, según sus palabras, su país considera como un "imperativo absoluto". "Si no hay progreso (en estos puntos) el trabajo en los demás temas, aunque importantes, estará en el alero", ha prevenido.

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Pese a los contactos diplomáticos con Moscú en los diversos foros, la tensión militar en el este de Europa no cede, y los desencuentros entre Occidente y Rusia continúan produciéndose, generándose una situación similar a los momentos álgidos de tensión durante la Guerra Fría del siglo XX. El Servicio de Seguridad de Ucrania (SBU, por sus siglas en ucraniano) acaba de anunciar la detención de un individuo calificado de "agente de la inteligencia militar rusa" en Odessa, a orillas del mar Negro. "Su principal misión era desestabilizar la situación política a través de sabotajes y actos terroristas", ha acusado el organismo ucraniano.

Además, este lunes se ha sabido que el precio del gas, fuente de energía convertida en un elemento más de la disputa entre Rusia y Occidente, ha subido de nuevo en los últimos días. Gazprom ha revertido los envíos de esta materia prima a través del gasoducto Yamal-Europa después de que el monopolio ruso comprobara que los compradores europeos preferían tirar de las reservas para evitar unos costes ya elevados.