Debate público

La legalización del cannabis: una oportunidad histórica (y económica) para Alemania

  • El nuevo Gobierno tripartito de SPD, verdes y liberales rompe con el prohibicionismo defendido por los conservadores

  • La 'coalición semáforo' apuesta por un modelo más liberal con ventajas financieras para el Estado

Fotografía de plantas de cannabis.

Fotografía de plantas de cannabis. / JOSÉ JÁCOME (EFE)

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Andreu Jerez
Andreu Jerez

Periodista

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La empresa de transporte público berlinesa BVG sorprendió a mediados de diciembre con una campaña publicitaria a las puertas de la Navidad: su departamento de comunicación promocionó con un vídeo corporativo un "billete de cáñamo" que podía ser ingerido tras su uso. Rociado con unas gotas de aceite de la planta, el vídeo sugería que su ingesta relajaba al usuario en los días previos a la Navidad, tan marcados por el estrés de las compras y la preparación de los compromisos familiares. El aceite de cáñamo usado no contenía, sin embargo, el principio activo del THC -componente psicotrópico- ni tampoco el del CDB -componente con aplicaciones medicinales y relajantes-.

A pesar de que la dirección de la BVG ha hecho hincapié en que su aplaudida campaña no pretendía promocionar el consumo de cannabis ni de productos derivados de la marihuana, ni tampoco tomar partido en el actual debate sobre la legalización de su uso recreativo, es evidente que el vídeo refleja el espíritu de la época que vive el país respecto a una planta denostada durante décadas por la mayoría de una sociedad esencialmente conservadora.

La reciente llegada al Gobierno de la coalición semáforo ha traído consigo un cambio de rumbo. Tras 16 años consecutivos de gobiernos liderados por la unión conservadora de la CDU-CSU, que ha encabezado históricamente el rechazo frontal a una posible legalización del consumo recreativo de la marihuana y el hachís, los socialdemócratas del SPD, Los Verdes y los liberales del FDP llegan al poder con un discurso diametralmente opuesto: "Introduciremos la venta controlada de cannabis para mayores de edad con fines lúdicos en locales con licencia", se puede leer en acuerdo de Gobierno firmado por las tres formaciones, que continúa: "De esta manera, se controlará la calidad, se evitará la entrega de sustancias contaminadas y se garantizará la protección de la juventud".

Cuestiones abiertas

El tripartito tiene la intención de aprobar la legalización a lo largo de esta legislatura para, tras cuatro años en vigor, revisar los efectos que ha tenido en la sociedad. Se da por hecho que la ley saldrá adelante, pues socialdemócratas, verdes y liberales cuentan con una cómoda mayoría parlamentaria y, muy probablemente, recibirán además los votos de los poscomunistas de Die Linke.

La propuesta del nuevo Gobierno alemán es, no obstante, una simple declaración de intenciones sobre la que faltan saber muchos detalles. "Hay todavía muchas cuestiones por aclarar como, por ejemplo, la garantía de calidad, los impuestos y el cultivo. En el fondo, todavía no sabemos nada sobre el proceso de legalización. Partimos de la base de que durará unos dos años", asegura a EL PERIÓDICO Jürgen Neumeyer, secretario general de la Asociación del Sector de la Economía del Cannabis.

La organización de Neumeyer está trabajando en unas recomendaciones para evitar errores cometidos en otros países que ya han recorrido el camino de la legalización -o de la despenalización- como Canadá, algunos estados federados de EEUU o Uruguay. Cuando se pone sobre la mesa la legalización del consumo lúdico, surge inevitablemente el modelo holandés. "En Holanda no ha habido realmente una legalización, sino más bien una despenalización que permite el consumo y tolera la venta", puntualiza Neumeyer. "Sin embargo, el cultivo y la producción siguen allí sin estar controlados, lo que provoca que estén incluso en manos del crimen organizado. Ese es un modelo impensable y no deseado para Alemania", dice el experto alemán sobre el país vecino.

Billete de transporte de Berlín rociado con cannabis.

/ EFE

Impuestos y ahorro

Neumeyer parte de la base de que el modelo alemán significará que la totalidad del cultivo y de la manufactura del cannabis para consumo recreativo tenga lugar dentro del país. Más allá de la sanidad pública, la seguridad e incluso la dimensión moral que conlleva el asunto, la posible legalización se presenta así como una enorme oportunidad económica para Alemania dado su potente mercado interno -y excluida de momento la posibilidad de exportar a otros países-.

Un estudio recientemente publicado por los economistas Justus Haucap y Leon Knoke, de la Universidad Heinrich-Heine de Düsseldorf, proyecta un beneficio de casi 5.000 millones de euros anuales para el Estado alemán si la legalización del consumo recreativo -el uso  médico ya es legal- se acaba aplicando.

El estudio contempla ingresos por impuestos -más de 2.000 millones-, en cotizaciones generadas por la creación de alrededor de 27.000 empleos -más de 500 millones-, el ahorro de gastos policiales y judiciales derivados de la persecución del consumo y del tráfico de marihuana y hachís -más de 1.000 millones-, entre otras dimensiones financieras. Esta proyección considera que la garantía de un precio de venta en el mercado legal no demasiado superior al del mercado negro supondría una reducción prácticamente total de la venta ilegal del cánnabis.

Sector agrario

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"Muchos agricultores están ya preparados para cultivar cáñamo", aseguraba recientemente el ministro federal de Agricultura, el verde Cem Özdemir, en una entrevista con el tabloide Bild Zeitung, el diario más vendido y leído de Alemania. "La CDU ya no nos lo podrá prohibir. Es hora de que acabe la locura de la prohibición del cannabis", dijo el político ecoliberal en referencia al paso a la oposición parlamentaria de los democristianos.

Mientras los sectores políticos conservadores siguen rechazando la medida con el argumento de que la legalización del cánnabis recreacional abrirá más fácilmente la puerta al consumo de drogas más duras y de que el mercado negro persistirá, el nuevo Gobierno intenta imponer el marco de los beneficios económicos en el debate político. Jürgen Neumeyer no tiene dudas al respecto: "Creo que el número de empleos será mayor que los 27.000 proyectados por Haucap debido a todos los sectores adicionales. Su proyección es muy buena, pero también conservadora. El mercado potencial del cannabis es enorme en Alemania".