Violencia en el país sudamericano

Colombia: más sombras que luces tras cinco años del acuerdo de paz

  • Cientos de líderes sociales y exinsurgentes mueren cada año, según denuncian oenegés de derechos humanos

  • La Misión de Verificación de la ONU avisa sobre los "factores de riesgo" que rodean al acuerdo

  • "Persiste la guerra, la violencia, el narcotráfico y hay 14 grupos paramilitares", sostiene la exguerrillera y hoy congresista Sandra Ramírez Lobo Silva

Un grupo de niños recibe a la Comisión de la Verdad, en la población de Pesquera (Colombia), el 30 de octubre de 2021.

Un grupo de niños recibe a la Comisión de la Verdad, en la población de Pesquera (Colombia), el 30 de octubre de 2021. / MAURICIO DUEÑAS CASTAÑEDA (EFE)

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Abel Gilbert
Abel Gilbert

Corresponsal en Buenos Aires

Especialista en se ha especializado en temas políticos relacionados con la región pero también ha abordado cuestiones culturales y deportivas

Escribe desde se encuentra en la ciudad de Buenos Aires

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La Orquesta Filarmónica de Bogotá ha instruido a un coro de hijos de firmantes del Acuerdo de Paz con las FARC para que sus voces refuercen las ilusiones magulladas a los cinco años de la finalización de un conflicto armado que desangró a Colombia durante más de medio siglo. "Si perdemos la esperanza, recojamos todo y vayámonos, pero, ¿a dónde?", se pregunta Olga Lucía Quintero, de la Asociación Campesina del Catatumbo (Ascamcat), horas antes de que suene la música este miércoles. Ahí están los números que empañan sus mejores sueños. Este año han perdido la vida 153 líderes sociales y defensores de los derechos humanos. Según el Instituto de Estudio para el Desarrollo y la Paz (Indepaz), la cifra trepa a 1.268 desde que formalmente cesó el conflicto armado entre el Estado y la guerrilla. La cantidad de exinsurgentes muertos en situaciones similares desde finales de 2016 es de 292. "Las víctimas no queremos ser vengativas, somos constructoras de paz, pero el Estado debe hacer cumplir lo firmado", dice Luz Marina Hache Contreras, portavoz del Movimiento Nacional de Víctimas de Crímenes de Estado (MOVICE).

El camino que condujo al acuerdo, desde que en 2010 el entonces presidente, Juan Manuel Santos, abrió secretamente los primeros contactos con el enemigo público número uno del Estado, estuvo plagado de complicaciones. Las partes lo firmaron el 26 de septiembre de 2016 en Cartagena, y ante la comunidad internacional. En la ciudad caribeña se sentaron las "bases de una paz estable y duradera". Los seis puntos negociados despertaron tanto optimismo como resquemores en un país polarizado: la reforma rural integral, la cuestión de la participación política de los alzados en armas, la finalización de las acciones, el problema del narcotráfico, la reparación de las víctimas y, por último, la implementación, verificación y referendo de lo convenido.

Pero no todo fue tan sencillo. El Pacto de La Habana fue sometido a una consulta popular para su validación. El expresidente de derechas Álvaro Uribe (2002-2010) encabezó la campaña de rechazo al acuerdo. El 'no' se impuso el 2 de octubre por la mínima diferencia, lo que obligó a Santos y a la guerrilla a renegociar a las corridas lo que había sido consensuado. El 24 de noviembre, el presidente y el jefe las FARC, Rodrigo Londoño, rubricaron el texto definitivo en el Teatro Colón de Bogotá.

Balance agridulce

La Misión de Verificación de la ONU en Colombia ha llamado la atención sobre los "factores de riesgo" que rodean al acuerdo. Según Instituto Kroc de estudios internacionales, en cinco años solo se ha avanzado en un 28% de lo pactado. A principios de 2021, se había indemnizado al 15% de la población que fue víctima del conflicto. Se ha asignado el 0,08% de los tres millones de hectáreas que tiene en sus manos el Fondo de Tierras para llevar adelante la Reforma Rural Integral. "Colombia cuenta con una enorme cantidad de tierras en manos de muy pocos. Tienen más beneficios 24 millones de vacas que los campesinos que tienen que sobrevivir con 50 euros al mes, muchas veces sin agua potable y alcantarillado", señala Quintero.

Cinco años del acuerdo de paz en Colombia. El testimonio de Sandra Ramírez Lobo Silva. / VÍDEO: ABEL GILBERT

Sandra Ramírez Lobo Silva fue jefa intermedia de las FARC desde 1981 hasta el abandono de las armas. Es congresista desde 2018 en virtud de los cupos asignados al partido heredero de la guerrilla en la legislatura, Comunes. "El presidente Iván Duque dijo que iba a hacer trizas el acuerdo e hizo trizas el país. Persiste la guerra, la violencia, el narcotráfico y hay 14 grupos paramilitares. No hemos avanzado en el programa de sustitución de cultivos de uso ilícito. Donde se han notado mejoras es en el sistema integral de verdad, justicia y reparación, la Justicia Especial para la Paz (JEP)". El acuerdo, valora, generó otras condiciones para la política. Arreciaron las movilizaciones. "Al silenciarse los fusiles se ha escuchado el ruido gigantesco de la corrupción y la desigualdad, como se ha visto en el estallido de abril pasado".

Lo que falta

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La bogotana Isabella Sanroque estuvo 12 años en las FARC. Hoy es licenciada en Ciencias Políticas. Ella advierte también "una serie de impedimentos, falta de garantías, políticas públicas y presupuesto para poner en marcha el acuerdo. Las expectativas eran muchas. Lo que se ha agudizado son los asesinatos". Este año se han perpetrado 88 masacres. "La política de seguridad de este Gobierno no existe", ha dicho Santos. Sobre un sector de la guerrilla predomina la idea de volver al monte. Sanroque señala sobre las llamadas disidencias: "Ellos también tienen una culpabilidad en las acciones de violencia".

Cinco años del acuerdo de paz en Colombia. El testimonio de Isabella Sanroque. / VÍDEO: ABEL GILBERT

El acuerdo permitió crear una Comisión de la Verdad y la JEP. Entre sus propósitos se encuentra sentar las condiciones para que Colombia no vuelva a experimentar los dramas del pasado. "Pero las Fuerzas Armadas no contribuyen a crear garantizar la no repetición de lo sufrido: todavía hay 60 personas desaparecidas de las protestas de abril", dice Hache Contreras. A estas alturas al menos espera que las cosas no empeoren.

Cinco años del acuerdo de paz en Colombia. El testimonio de Luz Marina Hache Contreras. / VÍDEO: ABEL GILBERT

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