Tensión en el país euroasiático

La crisis económica se agudiza en la Turquía de Erdogan

Con la moneda cayendo en picado y una inflación descontrolada, los turcos se preparan para un invierno que se prevé difícil

El 82% de los ciudadanos asegura que tendrá dificultades para calentar sus hogares, y un 80% responsabiliza a las políticas del Gobierno, según una encuesta

Erdogan Turquía

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Adrià Rocha Cutiller

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Hassan lleva décadas haciendo el mismo trabajo, vender mazorcas y castañas cocidas en la calle, en una de las vías más transitadas del centro de Estambul. Sobrevive como puede y recuerda con cierta añoranza cuando todo era más fácil y ganaba más dinero. “Antes el carbón me costaba tres liras y ahora me cuesta siete. Antes vendía un paquete de castañas por 25 liras y ahora tengo que venderlo por 50”, dice resignado, mientras remueve el fuego de su carrito. El vendedor ambulante sigue hablando del pasado. "Antes la mayoría de mis clientes eran turcos. Ahora son turistas extranjeros. Antes ganaba mucho más dinero y ahora mucho menos. Antes la gente compraba más y ahora menos". Como Hassan, son muchos los turcos que ven como, en los últimos años, su poder adquisitivo se ha reducido drásticamente.

Turquía vive inmersa en una crisis económica de devaluación de la moneda e inflación desbocada a la que, de momento, parece no verse el fin.  Este año la lira turca ha perdido algo más del 20% de su valor respecto al euro y al dólar, pero la historia viene de lejos. Hace diez años, por ejemplo, en noviembre de 2011, un euro equivalía a 2,47 liras. Ahora un euro equivale a 11,25 liras. La cifra es tan volátil que puede que ahora mismo se haya modificado. 

Y luego está la inflación. Este miércoles, el instituto nacional de estadística la cifró en el 19,89% anual. "En muchas ocasiones anteriores, los cálculos del instituto han sido muy erróneos, lejanos de mis cálculos, pero esta vez sí que parecen certeros. La inflación en Turquía está cerca del 20%", explica Steve Hanke, economista, profesor de la Universidad Johns Hopkins y experto en economías emergentes. Otros estudios independientes, sin embargo, sitúan esta cifra en torno al 45%.

En todo caso, cualquier de las dos cifras implica problemas. "Lo verdaderamente dañino es la caída de la lira. Además, [el sistema presidencial implantado en 2018] también está siendo negativo. El presidente turco, Recep Tayyip Erdogan ha empezado a meterse en temas muy pequeños de la economía. Manda en todo, y ha empezado a gustarle las aventuras exteriores, que asustan a los inversores. Todo esto acaba resultando peligroso", asegura el economista.

Ricos y pobres

Estamos cada vez peormendigos AyhanBeyoglu

Los sondeos dan una imagen parecida. Una encuesta publicada este mes por la empresa demoscópica Metropol asegura que el 82,3% de los turcos tendrá o muchas o algunas dificultades para poder calentar la vivienda este invierno. Solo el 15% dice que no tendrá problemas para hacerlo. La misma encuesta dice que el 80,6% de los encuestados considera que la economía está mal gestionada.

El presidente turco, por ejemplo, defiende por activa y por pasiva que unos tipos de interés bajos —lo que es lo mismo que dinero barato— ayuda al crecimiento de la economía y acaba por bajar la inflación. "Es completamente al revés. Si se incrementa la oferta de dinero lo primero que pasa es que los precios suben. Hay inflación. Así es en todo el mundo", considera Hanke.

Pero entonces, ¿por qué el presidente turco opina lo contrario? “Tengo algunas teorías. La primera es que Erdogan está influenciado por la teoría de finanzas islámicas, que están en contra de los tipos de interés. Otra razón es que a los grandes constructores les benefician los tipos de interés bajos, porque se endeudan mucho”, dice el economista, y que luego aparece un tipo de economía de grandes infraestructuras, autopistas, puentes, aeropuertos, rascacielos... "Esto crea un crecimiento grande, pero es artificial. China por ejemplo empieza a pagar ahora el precio de todo esto. Y este es uno de los problemas que tiene Turquía".

En los barrios humildes de Estambul, sin embargo, las grandes construcciones se ven desde la distancia. "Los ricos son más ricos y los pobres son más pobres. Los demás seguimos hambrientos", dice Ayhan. Hasta hace tres años, sin embargo, no fue así. Cuando Erdogan llegó al poder en 2003, las personas bajo el linde de la pobreza eran el 37% de la población. El Gobierno del presidente turco empezó entonces un milagro económico que bajó ese número, en 2016, al 8%. Pero desde 2018, sin embargo, la cifra vuelve a subir, y se acerca al 12%. Hoy, en Turquía, hay más pobres que ayer.